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No es pánico vendedor, pero empieza a parecerlo mucho

Amanecíamos en Europa con el desplome ayer de la bolsa estadounidense, y esta mañana de los mercados de valores asiáticos. ¿El motivo? Pues el mismo que ha estado justificando las caídas de los activos de riesgos en la última semana: subida de las rentabilidades de la deuda, aderezadas con unas declaraciones del presidente Trump criticando la labor de la Fed.
Ese es el motivo “oficial” por así decirlo, el verdadero es bastante más tangible.
"La caída en los mercados de valores se produce después de un largo recorrido de ganancias casi ininterrumpidas que debían ser corregidas", afirmaba Fiona Cincotta, analista senior de City Index, en una nota a clientes.
“El sólido trasfondo económico de los EE.UU., que ha respaldado los precios de las acciones de este año, está ahora en contra del mismo mercado. El aumento de las tasas de interés está alimentando la preocupación de que los mayores costos de endeudamiento erosionarán los márgenes de las compañías estadounidenses, y con el mercado laboral interno en su nivel más fuerte en casi 50 años, las presiones salariales se están filtrando en los costes de las compañías.
Los inversores temen una revisión a la baja de los beneficios.
Resumiendo: Los inversores temen que una conjunción de mayores costes energéticos y de financiación, junto con menores ventas por lo avanzado del ciclo económico, se traduzca en una sensible revisión a la baja de las previsiones de beneficios. Y es en este punto donde nos querríamos centrar en este cierre de mercado.
Hemos comentado en múltiples ocasiones en estas páginas, que la tendencia alcista que están viviendo las bolsas, sobre todo la de EE.UU., terminaría cuando se anticipara el fin de la expansión económica y empresarial. Los ajustes de estos días van en este sentido precisamente.

La mayoría de los gestores con los que hemos hablado creen que estamos simplemente en un alto en el camino. No es el inicio de una tendencia bajista, sino que es una corrección dentro de una tendencia alcista que debería durar aún al menos el año que viene. Ahora bien, en las primeras fases de toda tendencia bajista los gestores siempre creen que es una corrección para volver al alza. Esta vez no tendría por qué ser diferente.Los inversores no creen que vayamos a entrar en recesión todavía, la esperan para 2020, sino que prevén que los beneficios empresariales reducirán su ritmo de crecimiento. Si a esto le unimos unas bolsas muy exigentes en cuanto a ratios, es normal que se produzca una corrección de cierta importancia.
La mejor manera para averiguar si estas caídas son un paso atrás saludable para volver al alza, o son algo más, nos la debería dar el análisis técnico. Bien, pues el análisis gráfico nos indica que muchos valores están rompiendo directrices alcistas mayores, y que los índices de referencia se están acercando a ellas peligrosamente. El Eurostoxx 50, por ejemplo, tiene su directriz alcista en las cercanías de los 3.150 puntos, cerca de los niveles actuales.
Si esas directrices técnicas fueran perforadas a la baja, deberíamos cambiar sin duda el planteamiento. Las correcciones no deberían ser aprovechadas para tomar posiciones, sino que los rebotes deberían ser aprovechados para vender. Queda poco para saberlo.
Las bolsas europeas no se han podido abstraer de los fuertes descensos de la bolsa estadounidense, de ayer de más del 3%, y del 1% en lo que llevamos de sesión, y cierran con caídas superiores al punto y medio porcentual.


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