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Elecciones: ¿Qué se juega Brasil este fin de semana?

Los brasileños elegirán el 7 de octubre presidente, gobernadores, diputados, dos tercios de los senadores y representantes en las asambleas regionales en un clima de polarización y bajo una profunda crisis.
En las presidenciales y de gobernadores hay una segunda vuelta prevista, el 28 de octubre, si ninguno de los candidatos obtiene la mayoría absoluta de los votos válidos. Estas son algunos de los asuntos más candentes de estos comicios:
¿Quiénes lideran las encuestas?
Los sondeos sostienen desde hace semanas que el diputado Jair Bolsonaro tiene asegurada su presencia en la segunda vuelta, bajo la etiqueta de su pequeño Partido Social Liberal (PSL). Tendrá que verse las caras con el candidato de la izquierda, Fernando Haddad. 
Las encuestas llegan a darlo ganador en varios escenarios. Si fuera electo, sería la primera vez que Brasil vota a un presidente de extrema derecha, apólogo de la dictadura (1964-85) y de sus métodos de tortura.
Los mercados celebraron ayer con fuertes alzas una encuesta que ensancha la ventaja de Bolsonaro ante el izquierdista Fernando Haddad en la primera vuelta de las elecciones presidenciales del próximo domingo en Brasil.
El cuadro mostrado por la encuesta de Ibope, que daba 10 puntos de ventaja a Bolsonaro (31% a 21%) y lo situaba en igualdad con Haddad en el balotaje del 28 de octubre, fue confirmado por la noche por Datafolha, que llevó la diferencia a 11 puntos (32% a 21%). En ambos casos, Bolsonaro crece cuatro puntos respecto a la semana pasada, en tanto que Haddad se estanca o pierde un punto. La encuesta de Datafolha fue realizada este mismo martes con 3.240 entrevistas y un margen de error de +/- 2 puntos porcentuales.
"El mercado está optimista con Bolsonaro", afirmó André Perfeito, de la consultora Spinelli, que prevé que ese entusiasmo se mantenga el miércoles, después de la encuesta Datafolha, aunque advierte que la abundancia de sondeos hasta el domingo puede provocar aún sobresaltos de todo tipo. Los inversores apostaban inicialmente por candidatos de centro que nunca despuntaron, como el exgobernador de Sao Paulo Geraldo Alckmin (9% en el sondeo Datafolha), del PSDB (centroderecha); o el exministro de Hacienda Henrique Meirelles (2%), del MDB, el partido del presidente saliente Michel Temer.
Haddad, la esperanza de la izquierda
Frente a Bolsonaro, y tras la invalidación de la candidatura del expresidente Luis Inácio Lula da Silva, encarcelado por corrupción, su delfín Fernando Haddad, exalcalde de Sao Paulo, no deja de mejorar en las intenciones de voto y figura en segundo lugar.
Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT), parece tener asegurada su presencia en la segunda vuelta para disputar un duelo con Bolsonaro. Por primera vez, la semana pasada una encuesta lo dio como ganador fuera del margen de error.
Si Haddad fuera electo, el PT ganaría su quinta presidencial consecutiva, tras las elecciones de Lula (2002, 2006) y de su delfina Dilma Rousseff (2010, 2014). El mandatario saliente, Michel Temer (PMDB, centroderecha), llegó al poder como vicepresidente de Rousseff, destituida en 2016 por el Congreso.
¿Qué pasa con Lula?
Lula, con casi 40% de las intenciones de voto, fue finalmente apartado de la carrera electoral tras meses de idas y vueltas político-judiciales. Esa incertidumbre explica en gran medida que estas elecciones se hayan convertido en las menos previsibles de las últimas décadas en Brasil.
Bolsonaro, por su lado, rozó la muerte tras ser apuñalado en un mitin a inicios de septiembre. El ataque lo sacó de la campaña en las calles.
Empresarios y Petrobras
Limitado. Además de Lula, impugnado por su situación judicial, decenas de políticos acusados de corrupción deberían mantenerse al frente del país, según los analistas. Los caciques regionales, y en muchos casos sus hijos, serán con toda probabilidad reelectos.
La gigantesca investigación Lava Jato, sobre un sistema de sobornos en Petrobras, sentó en el banquillo o puso tras las rejas a decenas de empresarios de primer plano y a responsables de casi todos los partidos políticos, pero no llegó a revolucionar la práctica de la política en Brasil.
¿Por quién apuesta el mercado?
Los operadores de mercado apostaban por candidatos centristas, que no llegaron a despegar en los sondeos. Ante la polarización, vienen dando señales de preferir a Bolsonaro sobre Haddad. El líder de la ultraderecha, que admite ser totalmente lego en economía, anunció que de llegar al poder nombraría al frente de un poderoso ministerio de Hacienda a Paulo Guedes, un ultraliberal.
Los inversores tuvieron años fastos con Lula (2003-2010), pero afirman que el actual discurso del PT, que cuestiona la política de austeridad, podría tener efectos desestabilizadores.
La recuperación de la economía, después de dos años de recesión (2015 y 2016) y otros dos de débil crecimiento. En el centro de las discusiones está una reforma de las jubilaciones, cuestionada por el PT aunque admitida por candidatos incluso de centroizquierda, para tratar de reducir los déficits del Estado.
Otro reto: poner fin a la escalada de violencia que cada año deja más de 60.000 muertos. La seguridad, junto a la salud, la educación y la vivienda -sectores con magros presupuestos- figuran entre las mayores preocupacionees de los electores.



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