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Giro en la política monetaria: Sandleris baja la emisión a cero y se espera una mayor recesión

El flamante presidente del Banco Central, Guido Sandleris, anunció este miércoles un giro abrupto de la política monetaria. Un mayúsculo ajuste ortodoxo que ancle las expectativas de devaluación y sirva para bajar la inflación a partir de noviembre, confirmando que si había algún resto de gradualismo, este se evaporó. A partir del lunes primero de octubre entrará a regir un control férreo de los agregados monetarios con una tasa de interés variable y un tipo de cambio flexible, pero entre bandas.

Desde la semana que viene la base monetaria -que diariamente publica el Banco Central- no podrá crecer en el promedio mensual hasta junio de 2019. Esto implica un enfriamiento repentino de la economía porque para lograrlo es necesario que la tasa de interés -actualmente el 60%- suba todo lo que haga falta para que no se genere más dinero en la economía. Vía recesión, Sandleris confía en que logrará devolverle un ancla a la economía.
El flamante presidente del Banco Central confirmó que la sofisticada política de metas de inflación que había intentado imponer Federico Sturzenegger, "fracasó". El giro es producto de las imposiciones del FMI para cerrar el nuevo acuerdo anunciado este miércoles, luego de unas negociaciones que fueron más duras de lo esperado por la administración macrista y derivaron en la salida de Luis Caputo del Central.

En caso de no ser suficiente el apretón monetario y que aun así caiga tanto la demanda de pesos que se vuelva a disparar el dólar, Sandleris se comprometió a no dejar que la divisa se escape de la "zona de no intervención". Ésta va de los $34 a $44 por billete (para el tipo de cambio mayorista), referencia para el primero de octubre, y se va a ir actualizando diariamente a un ritmo del 3% mensual durante 3 meses hasta llegar a los $37,15-$48 a fin de diciembre.

"Reducir la inflación es el objetivo primario de este Banco Central", aseguró Sandleris, luego de reconocer que desde la conducción de la economía de Macri "hemos cometido errores", como ser subestimar lo difícil que iba a ser bajar la inflación y tampoco evaluar correctamente la inminencia de un cambio en el escenario económico mundial.
El flamante presidente del Central se presentó en el cargo con una conferencia de prensa a la que se invitó a todos los medios y no a un grupo elegido a dedo para hablar en off, como hacía su antecesor. La pésima política de comunicación de Caputo para explicar lo que hacía fue un factor no menor en la permanente incertidumbre del mercado. En ese sentido, Sandleris arrancó con el pie derecho. Fue claro y didáctico.


Fuentes del Banco Central confirmaron a LPO que son conscientes de que en un principio el dólar puede subir un poco (para llegar a los $44 hay un margen de 14,25%), pero se mostraron confiados en que en breve puede bajar por el ingreso de dólares especulativos. Es que, además, Sandleris se comprometió a no pagar menos de 60% por las Leliq hasta fin de año. Y allí la política monetaria tendrá su primera revisión.

"Es más probable que se aprecie el peso en estos días", confió una fuente del Banco Central porque "deberíamos tener mucha menos demanda por atesoramiento" y porque "la recesión mermó la capacidad de compra" de divisas.

Aun así, para evitar la apreciación del peso, el Banco Central se compromete a comprar Reservas Internacionales y no esterilizar los pesos que emita sí y solo sí el dólar cae debajo del límite inferior de la banda, una hipótesis muy improbables. "Si el dólar sube por arriba de la zona de no intervención vendemos y de esa manera reforzamos el apretón monetario, sacamos incluso más pesos del mercado", afirmaron fuentes del Central a LPO.
En efecto, en caso de que efectivamente se dispare por encima del límite de los $44, el FMI acordó que el Central podrá salir a vender hasta 150 millones de dólares diario, lo que equivale a 9.000 millones de dólares de acá a diciembre si todos los días tiene que intentar contener la divisa.

"El riesgo de Argentina hoy es el descontrol inflacionario y falta total de anclas nominales", reconocieron a LPO las autoridades del Banco Central, que saben que en septiembre y octubre la inflación todavía será alta "por la inercia" de la suba de precios. Pero para la flamante gestión ante el riesgo de una nueva oleada de volatilidad desde el exterior por las elecciones el Brasil de Octubre o algún otro evento internacional, es imprescindible cortar de raíz la causa principal de la vulnerabilidad de la economía argentina. Por eso, se reduce la emisión a cero en la expectativa de generar un ancla nominal para las expectativas, al costo que sea.
El costo es la recesión, pero en el Central entienden que esta ya es un proceso en marcha y en todo caso, tener una economía sin precios de referencia es incluso más riesgoso. "Estabilizar la macro es el primer paso para la recuperación", explicaron.

Analistas consultados por LPO observaron dos debilidades en el programa anunciado. En primer lugar que las tasas de interés ya vienen generando cierre de pymes y que "aunque es verdad que el canal del crédito es bajo en la Argentina, eso no quiere decir que con la tasa de interés no puedas llevarte puesta la cadena de pagos". Y en segundo lugar que el techo de 150 millones de dólares, es un limitante "que te puede poner durante tres meses contra las cuerdas sistemáticamente".