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SE ESPERA UNA CAÍDA DEL PIB DE 2% Y UNA INFLACIÓN DE 40%

Ayer, después de otro día olvidable para el mercado, el dólar mayorista trepó más de 10% y cerró en $37,6 y el minorista, cerca de 40%. Otra vez, las declaraciones oficiales, ahora a cargo de Marcos Peña, de que “no creemos que estemos ante un fracaso económico” perturbaron a los mercados más de lo que tranquilizaron.

Al desconcierto generalizado por una suba que no se detenía a medida que pasaban las horas, se le sumó una intervención errática del BCRA, que intentó detener un nuevo episodio de la corrida subiendo la tasa al 60%. Al no surtir efecto, realizó en los últimos minutos del mercado una licitación que adjudicó US$ 330 millones, que alcanzó para morigerar(algo) la suba del dólar.

La demanda de pesos cada vez se observa más inelástica a la suba de tasa y este nuevo dólar comienza a revisar a la baja todas las proyecciones de la economía. A la inflación la ubican los consultores en torno al 40% y la caída del PIB en 2%. El dato positivo sería la mejora de la cuenta corriente, pero sólo gracias a la caída de la economía: el salario real caería más de 15% en varios sectores.


Recalculando

Allá lejos y hace tiempo (unos remotos tres días) queda la proyección de Nicolás Dujovne de caída del PIB de 1%. La economista Lucía Pezzarini, de LCG dijo a El Economista que ya con los malos datos del EMAE veían una caída de 1,8%. “Con la nueva escalada del tipo de cambio, el nuevo nivel de tasas y mayor incertidumbre, la actividad podría resentirse un poco más”, opinó.

En consonancia con estas proyecciones negativas están Martín Alfie (Radar) y Guido Lorenzo (ACM). Ambos economistas, al ser consultados por este diario, señalaron que ya ven una caída del PIB de, cuanto menos, 2%. Lorenzo aclaró que “las causas son una licuación de salarios muy fuerte, el desempleo y una tasa de interés que golpea duro a la economía real”, y agregó que “para 2019 el arrastre negativo estará cera de 3%”.

Y es que la incertidumbre generada tiene un costo. Gabriel Caamaño Gómez (Consultora Ledesma) indicó que el impacto de esta suba va a ser negativo, ya que no solo se retrasan decisiones de inversión sino que ahora también se están retrasando las ventas por la falta de precios.

Sumado a esto, la tasa que asfixia cada vez más a la economía real presiona más a la baja. “Subir la tasa a 60% con este nivel de incertidumbre no tuvo efecto para contener el dólar y el costo de bajar la tasa en el futuro va a ser mucho más alto”, indicó Caamaño, señalando la medida del BCRA de ayer.

Inflación de 40%

La inflación también se disipará en las proyecciones tras el reavivamiento del dólar. La banda externa superior con el FMI (32%) ya queda en el olvido. “Antes de la corrida veíamos una suba de los precios de 36% y ahora ya la vemos en 40%”, indicó Alfie. Lorenzo coincidió con la proyección y agregó que la inflación promedio mensual no bajará de 3%. Pezzarini también ve 40% de inflación para fin de año pero aclaró que “la recesión puede imponer cierto freno a la escalada de precios”.

Una buena

El único dato positivo esperable para la macroeconomía sería que este nuevo dólar permita cerrar la cuenta corriente. Según Caamaño Gómez, el ajuste que ha tenido el tipo de cambio nominal está más fundado en problemas de expectativas que por la necesidad que tiene la economía real. “No está determinado por las fundamentals, es por las expectativas y además ahora hay cada vez más condimentos políticos”, opinó y agregó que “se podría estabilizar en estos niveles y esperar que la cuenta corriente entre la recesión y el ajuste del tipo de cambio real mejore significativamente”.

En disidencia, según Pezzarini, en 2018 el déficit de cuenta corriente todavía va a ser elevado. “El déficit del primer trimestre cerró en US$ 9.600 millones y estimamos que el primer semestre va a estar en US$ 15.000 y US$ 16.000 millones”, indicó la economista de LCG. Para Lorenzo no se cerraría en el muy corto plazo el déficit, ya que “el pago de los intereses en dólares va a pesar, y no se generará un superávit de bienes y servicios”.

¿Y los salarios?

“Si la inflación es de 40% y no se reabren paritarias la variación negativa va a ser muy alta, va a haber sectores que perderán más de 15 puntos”, indicó el economista de ACM ante El Economista.

Según Alfie el poder adquisitivo va a caer fuertemente: “En los últimos saltos devaluatorios las paritarias fueron en torno a 30% y ahora se están cerrando en torno al 20%”, opinó y concluyó que “punta a punta, desde que comenzó la caída hasta que se recupere va a ser de las caídas más pronunciadas del último tiempo”.

También, según la óptica de Pezzarini, el ajuste del poder adquisitivo de este año va a ser grande. “La movilidad de las prestaciones de la Anses ya está cerrada y en promedio en el año va a dar una suba del 23%, lo que implica una baja real de 6%, dependiendo de cuánto termine siendo la inflación”, explicó la economista de LCG y concluyó que “cuánto termine siendo la pérdida del salario real dependerá de cómo se revisen las paritarias, que ya quedaron bien lejos de la suba de los precios y puede que haya meses similares a mediados de 2016, cuando la inflación interanual superaba el 40% y los salarios formales promediaban bajas de casi el 10%”.



eleconomista