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"Ya les dije que si Wall Street caída un 10% nosotros nos íbamos por el desagüe…"

Me recuerda el CEO de una importante gestora que "a muchos el título les provocará risa, a otros murmullos. A una gran mayoría les dará igual, pero ya les dije hace un año (22-2-2017) "Complacencia máxima en Wall Street. Aquí, acongojados. Si baja un 10% ¿qué sería de nosotros?..." Decía entonces que los mercados USA están eufóricos, con la complacencia a tope. Se centran todavía en las promesas fiscales de Trump y en la creencia de que la Reserva Federal siempre estará dispuesta para salvar la situación, llegado el caso. Los indicadores relativamente buenos de EEUU y la pérdida de calidad de los bonos, hace que los inversores busquen riesgos. Esa es la clave que se ha instalado en Wall Street desde hace tiempo animada, jaleada hasta el máximo, por la Reserva Federal de principio a fin: tan bueno es para los inversores que bajen los tipos como que suban. El color del cristal varía a la hora de mirar los acontecimientos, pero siempre en positivo. Los inversores parecían haberse olvidado de los problemas geopolíticos. Lo llamativo de lo observado en los últimos meses en los mercados USA no es sólo la complacencia con la que los inversores han valorado estos y otros riesgos en la actualidad. Además, está también el desprecio (o confianza) al riesgo de contagio o contaminación. Sí, hay un exceso de confianza. En el pasado hemos visto en numerosas ocasiones cómo los inversores pasan de un extremo a otro con demasiada facilidad, del exceso de confianza a la desconfianza; del optimismo al pesimismo; de la euforia al pánico. Hay que huir de esto último, lo que me lleva a plantearme si los bancos centrales también son demasiado confiados sobre sus posibilidades de actuación en situaciones de pánico. Especialmente si aún mantienen ataduras entre lo que les gustaría hacer y lo que les permiten sus mandatos. Esperemos que esta cuestión no se plantee a corto plazo, aunque me temo que en Europa será inevitable que en el futuro el BCE tome un mayor protagonismo en la gestión de los riesgos..."

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Y el CEO seguía diciendo hace un año:
"Seriamente preocupados, muy nerviosos. Vuelven los ansiolíticos a los despachos de los gestores, de los traders, de los especialistas en la compra-venta de valores. Eso es lo único bueno que tienen las máquinas, que no toman drogas. Nerviosos y preocupados por la debilidad manifiesta de determinados mercados europeos, principalmente los periféricos. No hace mucho pudimos comprobar cómo un ligero reajuste de Wall Street provocó una huida masiva de posiciones en Europa y un desplazamiento a la baja de los índices, unos más que otros, de consideración. Ahora ha sucedido lo mismo..."
"Imagina que Wall Street corrige un 10%, que está dentro de lo normal, aunque la mano de dios, las autoridades USA son más recelosas, controlan mejor el tiempo, no quieren destrozos en las Bolsas, que concluyan en un deterioro de la situación, que tanto ha costado conseguir. Pero puede pasar ¿por qué no? En este supuesto ¿cuál sería la caída de la Bolsa española? Hemos comprobado que el negocio ha desaparecido y que el sentimiento del mercado se ha vuelto más pesimista. Si esto fuera así, el descalabro sería monumental. Los valores caerían a plomo, porque no tienen soportes..."
"Ahora más que nunca, los índices penden de un hilo muy débil. Ahora más que nunca, los índices están en manos del Banco Central Europeo. Las Bolsas ya no quieren gestos, palabras huecas, promesas, hipótesis. No es que se pueden comprar o no bonos soberanos. La única salida que ven los mercados es la puesta en marcha de una fabulosa QE al más puro estilo USA. Pero la merma del balance del BCE pone en duda este proyecto..."
(Recuerden que esto,era hace un año y ahora qué) Pues eso. Vuelvan a leer el título.


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