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¿Quién lo iba a decir? La inflación es ahora la palabra tabú de los mercados

Fuertes descensos de las bolsas europeas en la jornada de hoy, trasladándose las caídas del mercado de valores estadounidense y del mercado asiático. ¿La razón? La palabra clave que escucharemos y leeremos mucho en los próximos meses: Inflación
"La inflación comienza a asomar la patita en las economías desarrolladas", afirman los analistas en Link Securities en apertura. ¿Pero por qué la inflación es mala para las bolsas? Por este encadenamiento de sucesos:
Aumento de la inflación - repunte de la rentabilidad del mercado de bonos - aumento de tipos de los bancos centrales - encarecimiento de la financiación de las empresas - caída de sus flujos de caja - caída en las valoraciones corporativas.
Es un razonamiento inversor ortodoxo, que pasa en todo cambio de ciclo y que apoya el reajuste de los mercados de valores. Nada nuevo bajo el sol.
Las bolsas europeas abrían con caídas cercanas al punto porcentual. Descensos muy homogéneos lo que es una muestra que los inversores reducen su exposición a bolsa para aminorar el riesgo de sus carteras. Una decisión estratégica, no coyuntural. La prima de riesgo española subía y se situaba en un muy moderado 72,10 puntos.
¿Qué recomendaban los analistas frente a estos descensos? En su gran mayoría, aprovecharlos para tomar posiciones.
Bankinter afirmaba: "De cara a futuro nuestra estrategia a medio/largo plazo para 2018 se mantiene intacta y continúa siendo válida al 100%. Positivos para la renta variable (en particular Europa) y debilidad para la renta fija".
Renta 4 Banco señalaba: "Seguimos manteniendo una clara preferencia por la renta variable (especialmente Europa) frente a la renta fija, sustentada por el bueno fondo macroeconómico y empresarial".
En resumen, aprovechen las caídas para tomar posiciones en la renta variable europea dado que la situación económica en la región sigue siendo sólida.
Esta percepción se reforzaría tras los datos PMIs del sector servicios del mes de enero. En Alemania se alcanzaba un máximo de 81 meses, en Italia de 139 meses, en España de 6 meses. Chris Williamson, encargado de elaborar los datos, afirmaba tras su publicación: "Los datos de la encuesta indican que la zona euro ha comenzado el 2018 con un impulso de crecimiento muy satisfactorio". Por ese lado todo correcto, ahora bien, añadía poco después: "Las presiones de los precios están creciendo. Si siguen así en los próximos meses, es de esperar una política monetaria progresivamente más dura".
Si la presión de precios sigue creciendo, la política monetaria será más dura.
Bien, pues en esta afirmación se podría resumir el escenario actual. Un entorno económico sólido que inevitablemente tendrá un efecto sobre los precios, y por tanto, sobre la evolución de los tipos de interés.
Era ingenuo pensar que la política monetaria iba a mantenerse ultra laxa por siempre. Aunque este ciclo es absolutamente anormal, es inevitable la entrada en una nueva fase de tipos restrictiva, que encarecerá la financiación de las compañías y que incrementará el atractivo de la renta fija.
¿Es justificable por tanto estos descensos en la renta variable? En el corto plazo sí, y más si tenemos en cuenta que los niveles de sobrecompra y sobrevaloración alcanzados eran muy elevados. Está justificado que las bolsas se vayan acomodando poco a poco al nuevo escenario.
Ahora bien, en el medio y largo plazo, aunque pudiera parecer lo contrario, las bolsas lo han hecho muy positivamente en periodos de subidas de tipos. El motivo es que las subidas de tipos venían justificadas por la mejora en las condiciones macro y empresariales. Y esto, obviamente, es algo bueno para las bolsas. Los inversores deberían tener esto en cuenta.


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