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¿Podrían los disturbios en Irán suponer un riesgo para el mercado del petróleo? Por Ellen R Wald PhD

A estas alturas probablemente somos ya todos conscientes de que las protestas en Irán, en algunos casos, tienden a ponerse violentas. Los manifestantes iraníes han salido a las calles desde la semana pasada, originalmente para protestar por las condiciones económicas y los continuos acuerdos del régimen con ejércitos extranjeros y con terroristas. Hay indicios de que las protestas han ampliado su ámbito y ahora incluyen la oposición a las restricciones religiosas y sociales.
Hasta ahora, las protestas no han afectado a la producción de petróleo de Irán y es poco probable que afecten al mercado petrolero. Los recursos petroleros del país no están cerca de ninguno de los centros de población importantes ni de los sitios donde están teniendo lugar las protestas.
Si a los manifestantes les diera por el sabotaje, los oleoductos podrían ser blanco de ataques, al igual que sucedió en Nigeria, pero los oleoductos suelen repararse rápida y fácilmente. Algunos indicios sugieren que el grupo separatista iraní Ansar al-Furqan atacó un oleoducto que transporta productos petrolíferos en la región de Omidiyeh el 31 de diciembre, pero el grupo no tiene relación con las protestas de las ciudades iraníes.
La mayor amenaza para la producción de petróleo de Irán podría provenir de las huelgas de los trabajadores del petróleo. Esta fue una táctica empleada durante la revolución iraní de 1979. De hecho, las huelgas de noviembre de 1978 provocaron una disminución de las exportaciones de petróleo de Irán de 4,5 millones de barriles al día hasta un total de apenas un millón de barriles al día. Sin embargo, todavía no hay indicios de huelga de los trabajadores del petróleo de Irán.
 asking Bazaar to join and go on strike. A tactic from 1979 revolution with huge symbolism & significance.
Si el Gobierno iraní reprime las protestas sólo conseguirá que Irán pierda atractivo a ojos de los inversores extranjeros e Irán no será capaz de mejorar su industria petrolera. Si esto sucediera, la producción de petróleo iraní permanecerá estancada y posiblemente disminuirá a largo plazo.

Por otro lado, si las protestas conducen a un gran cambio en el Gobierno en Irán, los inversores extranjeros podrían interpretarlo como una buena señal. Un cambio de gobierno podría resultar en unos contratos de petróleo que ofrezcan condiciones más favorables a las empresas extranjeras que quieren invertir en la industria petrolera de Irán. Esto podría, a su vez, conducir a un aumento de la producción de petróleo en Irán.