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Informe económico semanal Banco Ciudad del 24/11/2017 : La importancia de avanzar con las reformas trazadas

LA SEMANA EN POCAS PALABRAS

La economía muestra un crecimiento robusto y generalizado. La contracara de esta expansión es un previsible incremento del déficit de la balanza comercial, en parte impulsado por un aumento de las importaciones de bienes de capital (positivo signo de mayores inversiones), pero también de otras compras externas. A esto se suman los egresos por servicios (principalmente viajes) y pagos de intereses de la deuda, en el marco de una corrección gradual del desequilibrio heredado de las cuentas públicas, que requiere de sostenidos niveles de financiamiento externo en el corto plazo.
Consciente de este escenario, hoy factible de financiarse sin mayores inconvenientes ante el bajo punto de partida del endeudamiento público, la alta liquidez internacional y el fuerte apoyo recibido por el oficialismo en las elecciones de medio término, es que el gobierno avanza en una serie de reformas económicas tendientes a consolidar la posición fiscal y disminuir en el tiempo las necesidades de financiamiento, acotando vulnerabilidades y fortaleciendo las bases del actual proceso de crecimiento. A ello se suman reformas asociadas a bajas de costos (impositivos y laborales), que apuntan a compensar un escenario con un tipo de cambio flotante pero estructuralmente apreciado en términos reales, ante el ingreso de capitales requerido para financiar al fisco en la transición al equilibrio presupuestario.
En particular, esta semana se conocieron los datos del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del INDEC, los cuales señalan que la economía se expandió en septiembre un 3,8% con respecto a un año atrás, completando siete meses consecutivos de incrementos interanuales, con un avance extendido a prácticamente la totalidad de los sectores productivos. Y si bien en el margen las cifras oficiales mostraron una ligera desaceleración, con un alza mensual de sólo 0,1% (sin estacionalidad), el tercer trimestre finalizó con un incremento de 1,3% respecto al segundo, acumulando el EMAE un crecimiento de 2,5% en los primeros 9 meses del año, que podría acercarse al 3% en todo 2017.
Paralelamente, en la semana también se divulgaron nuevos datos de la balanza comercial, los cuales mostraron que el déficit trepó a USD 955 millones en octubre y acumula US$ 6.116 millones en los primeros 10 meses del año (frente a un superávit de US$ 1..811 millones en igual período de 2016). Este comportamiento responde a que las ventas al exterior subieron entre enero y octubre apenas 1,8% en comparación con los mismos meses del año pasado, mientras que las compras externas aumentaron casi 19%, acompañando el crecimiento económico y una mayor inversión en máquinas y equipos.
En este marco, las buenas noticias vinieron, justamente, por el lado del frente fiscal, en el cual el gobierno quiere hacer el foco para garantizar un crecimiento económico sostenido. En octubre, el déficit primario registró un descenso de 47,5% en relación a igual mes de 2016, en lo que fue su cuarta baja consecutiva. Los ingresos mantuvieron un crecimiento robusto (31,8%), favorecidos por el avance de la actividad agregada, al tiempo que el gasto experimentó una fuerte desaceleración, expandiéndose apenas un 6% nominal, su menor variación en poco más de una década y la cuarta consecutiva por debajo del alza de los recursos fiscales.
De esta forma, en 2017 las cuentas públicas se encaminen por primera vez a romper con la dinámica de los últimos siete años, en los que el gasto creció de forma sistemática por arriba de los ingresos. En lo que va del año, el gasto primario acumula un crecimiento de 24,2%, cerca de 7 puntos inferior al de los recursos fiscales (30,8%). Y si bien estos últimos se vieron favorecidos por los ingresos adicionales que aportó el blanqueo impositivo durante los primeros meses del año, si se excluyen esos recursos extraordinarios la diferencia con el aumento de las erogaciones sigue siendo significativa, de 4 puntos porcentuales.
Lo anterior refleja la voluntad de avanzar en un mayor control del gasto, aunque con un comportamiento heterogéneo, privilegiando el costado social. Mientras que los subsidios económicos acumulan un retroceso de 23% (-42% los destinados a la energía), las prestaciones sociales han crecido en el año 38%, con los efectos combinados de la ley de movilidad previsional (octubre marcaba una suba de las jubilaciones de 28%, 5 puntos por arriba de la inflación) y la Ley de Reparación Histórica. Esto explica el interés del gobierno por avanzar en una reforma de la ley de movilidad que aporte un mayor grado de sustentabilidad al sistema previsional, y por ende a las finanzas públicas en su conjunto, garantizando a la vez el poder de compra de la clase pasiva.
Con el gasto creciendo de manera consistente por debajo de los ingresos, el déficit primario continúa mostrando una evolución favorable. En los primeros diez meses de 2017, el déficit primario resultó equivalente a un 2,5% del PIB, algo menos de 2/3 de la meta anual de 2017 (4,2%), despejando dudas sobre su cumplimiento, e incluso habilitando la posibilidad de que se adelanten pagos correspondientes a 2018, a fin de descomprimir el escenario fiscal del año próximo. De esta forma, el gobierno tiene para mostrar mejoras concretas en materia de contención del gasto y reducción del déficit, mientras avanza en un conjunto amplio de reformas en el frente fiscal con vistas a reforzar el proceso de normalización de las cuentas públicas. El norte es claro y se están dando pasos en la dirección buscada. Será clave consolidar este camino y que el resto de los actores políticos y sociales acompañen la senda trazada.