Combatiendo el estigma: mitos y verdades sobre la sarna

No se transmite de los perros a las personas, no tiene que ver con la suciedad ni con las condiciones de vida. La escabiosis es una enfermedad de fácil contagio, que afecta desde personas en edad adulta hasta recién nacidos.

Siempre se tuvo miedo de la sarna como enfermedad,  se ha estigmatizado a las personas que la padecen, primero por una percepción que la liga a los sectores más vulnerables de la población, donde las condiciones de vivienda y de hacinamiento hacen más fácil su proliferación. Hoy día, como refiere el doctor Esteban Covián, de la División Dermatología del Hospital de Clínicas, está presente en cualquier estamento social, especialmente desde que se popularizó la costumbre de viajar y hospedarse en hostels o casas de alquiler, donde la rotación de viajeros es frecuente y constante.

La Sarna es una enfermedad causada por una especie de ácaro, el Sarcoptes Scabei, de la que toma su denominación científica: escabiosis. El parasito puede vivir hasta 48 horas en el ambiente pero debe infectar si o si un humano para su subsistencia.

“La transmisión de la sarna se produce de humano a humano. Hoy en día es una patología que vemos muy frecuentemente y que debemos tratar debido al grado que tiene de contagio y como afecta la calidad de vida de quienes la padecen”, explica el doctor.

Se caracteriza por una picazón intensa, que suele incluso interrumpir el sueño. Se identifica con lesiones cutáneas, una reacción alérgica con granos rojos o sarpullido, que se presentan en las manos, en brazos, tronco, pezones, alrededor del ombligo, en el área genital y también en los muslos o detrás de las rodillas.

“Lo principal es la consulta con el dermatólogo, cuanto antes, apenas comienzan los síntomas”, explica Covián y agrega: “no solo por el alivio de la picazón y la eliminación de los ácaros, sino porque existe un  peligro de infección de las lesiones que se producen por el rascado. Por otro lado, lo más importante es tratar en simultáneo a todas las personas que conviven o tienen trato cercano con quien esté padeciendo esta afección”.

Para controlar el contagio de la Sarna hay algunas medidas específicas, más allá de la indicación del profesional del uso de cremas o de fármacos.
“El tratamiento tiene que ir acompañado de las medidas de desinfección: lavar con agua caliente y planchar toda la ropa que se uso en las últimas 48 o 72 horas; aquello que no se pueda lavar se debe meter en bolsas negras y cerradas por lo menos por tres días. Ventilar los ambientes. Aspirar alfombras, colchón, sillones, etc. Y además hacer el seguimiento y tratamiento preventivo de todos los contactos cercanos”, puntualiza.

El Sarcoptes se reproduce fácilmente y deja un número importante de huevos,  que tardan una semana en eclosionar. Se puede tardar de una semana a 15 días en manifestar los síntomas. El parásito no deja inmunización en el organismo, por lo que si una persona está medicada por el especialista pero no se llevan a cabo las medidas de control, puede volver a contagiarse. “Una vez tratada,  los síntomas de picazón pueden  durar hasta un mes. Casi un 70 u 80% de los parásitos mueren con la primera toma de medicación, pero los síntomas continúan por bastante tiempo, aunque la persona ya no contagia”, completa el profesional.

Lo importante a nivel médico es una buena entrevista en la consulta.“Preguntamos siempre a la persona si estuvo viajando, si durmió en alguna cama que no es frecuente, si personas que conoce tuvieron picazón, en que ámbitos se maneja, para saber no solo dónde se pudo contagiar sino hasta donde debe llegar la profilaxis”, explica Covián.