¿Hasta cuándo pueden durar los buenos tiempos? Fidelity

El segundo mercado alcista más largo desde la Segunda Guerra Mundial sigue avanzando. Sin embargo, los inversores andan cada día más inquietos y se preguntan cuánto pueden durar los buenos tiempos. Las últimas Perspectivas de inversión de Fidelity International identifican tres grandes tendencias a tener en cuenta durante el próximo trimestre y ofrecen la visión de la compañía sobre la evolución de las grandes clases de activos, basada en una síntesis representativa de las opiniones de sus equipos de inversión. El informe pone de relieve que las valoraciones de algunas áreas se mueven en niveles ciertamente elevados pero, en general, se mantienen alejadas de los máximos de 2000. Desde un punto de vista fundamental, seguimos estando en el entorno “ideal” de crecimiento e inflación bajos que ha creado la positiva coyuntura en que se mueven los mercados desde hace algún tiempo.
Tres tendencias a seguir en el cuarto trimestre:
1. El mercado alcista está en su recta final, pero por ahora solo se puede esperar.
Hemos recorrido una gran distancia a lomos de este mercado alcista y algunos de los factores que lo han sostenido empiezan a agotarse. Sin embargo, la historia sugiere que la situación actual podría prolongarse algún tiempo. Saliendo del mercado antes de tiempo se corre el riesgo de dejar en la mesa una gran cantidad de rentabilidad potencial. El crecimiento mundial todavía es sólido, mientras que el de los beneficios sigue dando apoyo. Las rentabilidades por dividendo del S&P 500 son superiores a los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU. a 10 años, por lo que las acciones siguen teniendo cierto apoyo atendiendo a las valoraciones relativas. Por el momento se trata de aguantar y, al mismo tiempo, ir pensando cada vez más en cómo protegerse frente al riesgo de caídas.

2. El dilema de los bancos centrales: ¿Cíclico o estructural?
Actualmente, los bancos centrales tienen ante sí la difícil tarea de separar los factores cíclicos de los estructurales. La pregunta clave que hay que responder es la siguiente: ¿Estamos viendo una recuperación sostenible o simplemente un rebote cíclico dentro de un entorno de estancamiento a largo plazo? En nuestra opinión, la recuperación cíclica actual no es suficiente para justificar unos rendimientos significativamente más altos a tenor de problemas estructurales como el exceso de deuda, el envejecimiento de la población y la baja productividad, que dan a los inversores y a los bancos centrales muchas razones para prever que el crecimiento y la inflación seguirán siendo bajos durante algún tiempo.
3. La variable clave a seguir es la inflación
A la vista de las bajas tasas de paro, cabría esperar que hubiera presiones inflacionistas derivadas de las subidas salariales, pero no están dándose. Eso quiere decir que la economía estadounidense no está tan fuerte como parecerían sugerir los datos generales de empleo. La inflación estadounidense ha sido inusualmente baja durante seis meses consecutivos. La presidenta Yellen cree que la debilidad de la inflación será temporal, a pesar de recortar las propias previsiones sobre esta variable de la Fed. Sus proyecciones siguen indicando una subida de tipos en diciembre y tres subidas “dependientes de los datos” en 2018. De continuar la debilidad de la inflación, se plantearían dudas sobre el verdadero estado de la economía estadounidense, por lo que esta variable es el dato a seguir.
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