El trigo pasó a ser el cultivo estrella y ahora esperan 20 millones de toneladas

"El trigo tiene que ser protagonista en el corto plazo porque hay espacio para crecer. Necesitamos 20 millones de toneladas y un mínimo de 6 millones de hectáreas". Así lo indicó el subsecretario de Agricultura Luis Urriza en un seminario donde estuvo LPO.

El funcionario del Ministerio de Agroindustria habló en un panel que compartió con el presidente de la Federación de la Industria Molinera (FAIM), Diego Cifarelli, de la importancia de recuperar mercados internacionales perdidos durante la última década.
"En la cadena de trigo estamos todos de acuerdo en qué es lo que hay que hacer. El camino es ir bajando costos y aumentar la calidad del cereal; el año pasado hemos recuperado 15 mercados perdidos gracias a este trabajo", señaló Urriza.
Las declaraciones del subsecretario llegan en un momento en el cual el trigo pasó de ser el cuco a convertirse en el cultivo estrella de la campaña 2017/18 con proyecciones que incluso superan a las del año pasado cuando se cosecharon 18 millones de toneladas.
La noticia respecto a la apertura de las exportaciones de trigo a México no llamó la atención en el sector dado que reafirman, no solamente el buen momento del cultivo, sino también que el país azteca se posiciona como un gran comprador de agroalimentos.
De 2003 a 2015 el kirchnerismo aplicó al trigo retenciones que superaban el 20% haciendo prácticamente inviable la producción en zonas no tradicionales (en algunos momentos no hubo volumen suficiente para abastecer el mercado local).
Ahora, a partir de la apertura del mercado llevada a cabo por el gobierno macrista, los productores volvieron a apostar al trigo y en la Casa Rosada se ilusionan con la posibilidad de que la Argentina exporte a 50 mercados distintos.
Las proyecciones oficiales indican que de noviembre de 2016 a noviembre de 2017 se exportarán casi 12 millones de toneladas de trigo por un valor total que superará los u$s 2.100 millones (el consumo interno permanece en torno a las 6 millones de toneladas).
Brasil sigue siendo el principal cliente argentino, seguido por Argelia, Chile, Vietnam, Bangladesh, Tailandia, Kenia, Ecuador y Perú. También hubo envíos a Bolivia, Burkina Faso, Burundi, Camerún, Canadá, Colombia, Congo y Costa de Marfil, entre otros.
Respecto a las exportaciones de harina de trigo, el plan del Gobierno -respaldado por las autoridades de FAIM- es llegar a exportar 2 millones de toneladas y volver así a ocupar un lugar privilegiado entre los 3 principales exportadores mundiales.
Los números son alentadores: en 2013 la Argentina cayó al puesto 23 en exportaciones de harina de trigo, al tiempo que el año pasado el país se ubicó en quinto lugar y las proyecciones indican que se terminará 2017 en cuarto puesto.
Este mercado en el que el país viene recuperando posiciones, el año pasado creció 4,5% y en 2017 crecerá alrededor de 3% a nivel mundial, mientras que representa una suma cercana a los u$s 4.500 millones.
De todas maneras, la suerte de la cosecha de trigo está atada a los vaivenes del clima. Según un reciente informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), el 51% de las 5,45 millones de hectáreas implantadas se encuentra afectada por excesos hídricos.
"Hay limitaciones para acceder a los lotes y realizar controles sanitarios y aplicaciones de fertilizantes; la última semana se volvieron a generar anegamientos en ambientes bajos de Buenos Aires y La Pampa", advirtió la entidad porteña.