Inédito: Alan Greenspan reconoce la existencia de burbujas Por Antonio Iruzubieta

Según estudios de la consultora McKinsey Global Institute, los ingresos del 81% de los ciudadanos de EE.UU. se mantienen en situación de estancamiento o deterioro en la última década.
El PIB per cápita se ha estancado también y desde el año 2000 ha crecido de media a un tímido ritmo del 1%, frente al 2,2% de incremento registrado durante el periodo 1947-2000.
Se trata de una ralentización sigilosa, a simple vista, ya que una diferencia de 1,2 puntos al año no parece relevante. Sin embargo, en proyecciones de largo plazo un incremento acumulado anual de 1,2 puntos durante 17 años si es realmente importante.
Mientras que la capacidad adquisitiva de la población se estanca y la productividad cae, la masa monetaria se ha disparado al alza como nunca antes, casi triplicando los niveles de principios del año 2001.
El empobrecimiento de la población es evidente y debido a factores estructurales como el exceso de capacidad instalada, la fuerte acumulación de deudas o adversa tesitura demográfíca, todos a una afectando negativamente a la marcha de la productividad y de la inflación.
Los bancos centrales pensaron que multiplicando el dinero multiplicarían las posibilidades de resolver problemas enraizados y profundos.
Sin embargo, si crear dinero fuese la fórmula mágica para gestionar las crisis y para adaptarse a los ciclos, Zimbawe sería la primera economía del mundo, ahora seguida por Venezuela, la demanda se compraría desde los despachos y hoy todos seríamos mucho más ricos. Pero no, somos mucho más pobres.
De hecho, con la política monetaria en modo ultra expansivo y prolongado, los rescates al sistema bancario y financiero, estímulos económicos y abultamiento del balance hasta casi 4,5 billones de dólares, las autoridades de EE.UU. han conseguido la recuperación económica más pobre desde la Segunda Guerra Mundial.
Y por gran diferencia, vean un cuadro comparativo:
Crecimiento anual del PIB durante los períodos expansivos recientes
Crecimiento anual del PIB durante los períodos expansivos recientes
Con ocho años transcurridos desde que comenzase la recuperación a trompicones en 2009, se trata de la tercera más larga después de la expansión 1991-2001 que duró 10 años y de 1961-1969 que duró 8 y medio. La extensión de la recuperación en el tiempo es casi récord y presenta síntomas de cansancio revelados en diferentes entradas con el seguimiento y lecturas de datos macro.
Es imprescindible, una resolución perentoria que Trump consiga sacar adelante sus promesas de reforma fiscal y estímulos económicos para impulsar el PIB y los beneficios empresariales.
Tras el fracaso de la derogación del programa de salud de Obama, las dificultades de Trump y su equipo abundan y en pocas semanas comenzará un nuevo escollo con las negociaciones sobre el techo de deuda.
La evolución de los ingresos del Estado, vía impuestos, está decepcionando y podría anticipar la fecha de las negociaciones, con el fin de evitar un “Shutdown” de la administración, vean gráfico:
Evolución de los ingresos federales
Evolución de los ingresos federales
Las políticas de tipos ZIRP, represión financiera que tanto dinero ha arrebatado a los ahorradores y pensionistas, aún sigue en marcha y generando un exceso verdaderamente histórico en los mercados de deuda.
Actualmente, a pesar de la potente sobre valoración de las bolsas, se puede afirmar que la burbuja más abultada y peligrosa se encuentra en los mercados de bonos.
Una cuestión que venimos meses defendiendo y la semana pasada corroboró el señor Alan Greenspan, 91 años y presidente de la Reserva Federal entre 1987 y 2006:
"By any measure, real long-term interest rates are much too low and therefore unsustainable,"
"When they move higher they are likely to move reasonably fast. We are experiencing a bubble, not in stock prices but in bond prices. This is not discounted in the marketplace."
"The real problem is that when the bond-market bubble collapses, long-term interest rates will rise."
"We are moving into a different phase of the economy — to a stagflation not seen since the 1970s. That is not good for asset prices."
La crudeza del contenido de sus declaraciones es sorprendente y un aviso a navegantes. Las consecuencias futuras previsibles son severas y podrían comenzar a hacerse realidad tan pronto como la Fed consiga, si es que lo hace, impulsar la inflación al alza.
Aunque en plazos más cortos, observando las presiones desinflacionistas, trampa de liquidez o escaso crecimiento económico, las posibilidades de ajuste en el mercado de bonos son limitadas y lejanas en el tiempo.
Tanto que analizando el comportamiento de los Bond Vgilantes, la imagen técnica de los bonos y su estacionalidad o el posicionamiento -COT- de los inversores, llegamos a la conclusión de la conveniencia de adoptar estrategias compradoras, como las sugeridas en este blog, vean gráfico con reseñas al respecto:
Según Greenspan y atendiendo al modelo de valoraciones de la Fed, el diferencial entre la rentabilidad por dividendo del S&P 500y los bonos a 10 años, ajustados ambos por inflación, se encuentra en máximos y más del 20% sobre la media de los últimos 20 años.
Los bajos tipos de interés justificarían de alguna manera las valoraciones bursátiles actualmente disparadas pero también indican la vulnerabilidad a cualquier brote de inflación, subida de la rentabilidad de la deuda e impacto directo en las bolsas.
Según análisis estadístico del comportamiento del mercado a 10 años vista en un entorno de valoraciones tan rico como el actual, en un 99% de los casos, la rentabilidad ha sido negativa o de un sólo dígito. Vean análisis de dispersión y comportamiento esperado, elaborado por Robert Shiller:
Gráfico de la rentabilidad
Gráfico de la rentabilidad
Sin embargo y a sabiendas de lo anterior, la represión financiera ha eliminado la remuneración al ahorro y también la rentabilidad de la deuda hasta extremos que han forzado a los inversores a apostar por el riesgo de la bolsa.
El cuadro siguiente recoge los resultados de reciente encuesta de Merrill Lynch a gestores consultando acerca de la ponderación de sus carteras de inversión en las tres clases de activos: renta variable, renta fija y efectivo.
Renta variable, renta fija y efectivo
Renta variable, renta fija y efectivo
Ayer las bolsas de EE.UU. cerraron ligeramente al alza, haciendo caso omiso al nuevo varapalo sufrido por las ventas de vehículos ayer publicado, en una tendencia proyectada desde hace meses en estas líneas.
La pauta de fin de mes se está cumpliendo puntualmente, como es costumbre, y ha actuado elevando ligeramente las cotizaciones en los últimos días.
No se confíen, el efecto Amazon (NASDAQ:AMZN) explicado reciente post persiste y las posibilidades correctivas del Nasdaqson altas, atendiendo a factores como el aspecto técnico, de participación, indicadores o estacionalidad anual (mostrada en anteriores posts.