NUEVA SUBA DE TASAS DE LA FED

Como estaba previsto, la Reserva Federal de los Estados Unidos decidió ayer subir la tasa de referencia por segunda vez en lo que va del año en 25 puntos básicos, quedando el corredor entre 1% y 1.25%. El mercado descontaba este evento con más de un 90% de probabilidades, a pesar de débiles datos de inflación que se habían dado a conocer por la mañana: la inflación 


headline fue de 1.9% durante el mes de mayo, quedando por debajo de las expectativas del mercado y del objetivo de la Fed, el cual se ubicaba en 2%. La inflación subyacente (excluye productos estacionales) marcó 1.7%, también por debajo de lo esperado.

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Como muestra el gráfico, la tasa de inflación en los Estados Unidos había superado el 2% en los meses precedentes, aunque el último dato falló en alcanzar dicha meta. Este dato provocó marcadas caídas en el dólar contra las principales monedas del mundo.
La tasa de referencia de la Fed es una tasa de cortísimo plazo (un día), y tras el anuncio de Yellen generó un rebote en las tasas de corto plazo que habían colapsado tras los datos de inflación. Tal es el caso de la tasa de 2 años, que llegó a caer por debajo de 1.3%.
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La tasa de 10 años continua colapsando: Opera actualmente en torno a 2.11%, y a medida que las tasa más cortan siguen al alza, se va reduciendo el spread entre los bonos de distintos tramos de la curva produciendo un flattening (o aplanamiento) de la curva, que preocupa a inversores respecto del riesgo de una contracción económica.
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El spread entre la tasa de 10 y la de 2 años ha caído por debajo de 0.8%, quedando muy cerca de los mínimos de 2016. Se observa en el gráfico siguiente, la relación entre la tasa de 6 meses y la de 10 años, en un marco temporal mayor: Las últimas dos grandes caídas de los últimos 20 años (2000 y 2008), se dieron con tasas cortas convergiendo hacia las tasas largas, produciendo un aplanamiento casi total de la curva de rendimientos.
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En las últimas tres subas de tasas de la Fed, la tasa de 10 años ha tenido un comportamiento distinto al actual: el mercado se anticipa al hike entre 10 y 20 ruedas previo a dicho evento, con un alza en las los rendimientos, y una vez que se daba a conocer la noticia, nuevamente las tasas a 10 años volvían a caer.
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La tendencia al aplanamiento de la curva de rendimientos, como se puede divisar en los gráficos posteriores, coincidió con los últimos dos grandes picos: El cuadro de la izquierda muestra la forma de la curva, y el de la derecha, el S&P 500 (principal índice de acciones de los Estados Unidos).
En septiembre del año 2000 cuando comenzó a desinflarse la burbuja de las puntocom la curva de rendimientos se encontraba completamente aplanada (incluso invertida en algunos tramos) provocando ventas masivas en renta variable.
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Algo similar sucedió en la última gran caída del S&P500, cuando también se encontraba aplanada, aunque desplazada algunos puntos más abajo.
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Actualmente la curva todavía mantiene su pendiente positiva, aunque lentamente comienza a aplanarse: desde rendimientos del 1.3% a 2 años, 2.11% a 10 años y 2.78% a 30 años. Un potencial aplanamiento incrementaría el riesgo de recesión en la economía.
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Mauro Mazza, Research en BullMarket Brokers, detalla esta lógica: “el hecho de que las curvas invertidas o aplanadas en los bonos del tesoro generen masivos sell-off, puede explicarse por dos motivos: el tradicional, vinculado al efecto que tiene la suba de las tasas de 3 a 5 años en la valuación de activos y documentos comerciales, que al aumentar las tasas de descuento debe bajar el valor actual, y uno operativo, (el más interesante), vinculado a como se estructuran los mercados del exterior: La mayor parte del volumen mundial consiste en un 70-30, sean fondos mutuales, hedge funds, carteras de fondos cerrados en paraísos fiscales, o sea perfil de riesgo ponderando renta fija y variable. La mayor parte de las tenencia de los fondos esta en bonos cortos. Si la tasa sube los bonos bajan de precio, si la renta variable no acompaña en la baja, las ponderaciones de riesgo cambian, y los fondos tienen un perfil de riesgo pre-determinado, eso genera en el mediano plazo una necesidad de adecuar el riesgo de la cartera vendiendo posiciones de riesgo y comprando más bonos. Por eso cuando comienza un desarme grande de renta variable la tasa de los bonos cortos y medios, de 3 meses a 5 años, comienza a bajar”.