Los antagonistas geopolíticos pueden ser aliados en el mercado del petróleo

Este artículo se publicó en inglés el día 14 de junio de 2017
El mercado de la energía, más que otros mercados de materias primas, se ve afectado a menudo por los acontecimientos geopolíticos. Pero no todos los eventos geopolíticos que afectan a un país productor de energía afectan a los mercados de la energía. Cuando se trata de países productores de energía, los principales actores pueden llevarse bien incluso aunque siempre hayan sido antagonistas geopolíticos, y es importante que los inversores sean capaces de distinguir los eventos geopolíticos que pueden afectar al mercado del petróleo de los que no. Estos son algunos ejemplos recientes:

Arabia Saudí y Rusia

La Rusia comunista y Arabia Saudí nunca fueron amigos, y todavía a día de hoy, en términos diplomáticos, adoptan posturas opuestas sobre los temas importantes. Rusia está librando una guerra en Siria para apoyar el régimen de Assad, mientras que Arabia Saudí es contraria al mismo y apoya los esfuerzos para eliminarlo.
Cuando se trata del mercado del petróleo, sin embargo, los saudíes y los rusos nunca han estado más cerca. Arabia Saudí ha convencido a Rusia de que participe en las reducciones de producción de la OPEP e incluso de que asista a los eventos de la OPEP (sin unirse al cartel). Rusia y Arabia Saudí se están planteando seriamente el establecimiento de un fondo conjunto de inversión en oportunidades en la industria de la energía y la tecnología energética.
Los saudíes recibieron al ministro del petróleo de Rusia, Alexander Novak, en sus instalaciones petroleras del desierto este año, y en julio se espera que un contingente de Arabia Saudí visite las instalaciones petroleras de Rusia en Siberia. Aunque discrepan rotundamente en el ámbito geopolítico, hay pocos aliados más cercanos en el sector energético ahora mismo.

Irán y los estados del Golfo

La relación diplomática entre Irán y la mayoría de sus vecinos árabes del Golfo es casi inexistente. En 2016, el aumento de las tensiones culminó en una turba furiosa de iraníes que saqueó la embajada saudí en Irán. Arabia Saudí casi prohíbe la participación de los iraníes en el Hayy, la peregrinación anual islámica a la Meca y también recibió a otros 50 países musulmanes con la visita del presidente Trump, durante la cual Irán fue descrito como una amenaza regional y partidaria del terrorismo.
Sin embargo, a pesar de que los estados miembros del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo (CCG) se han ido posicionando en contra de Irán diplomáticamente, siguen cooperando con dicha nación y haciéndole un hueco en el mercado del petróleo. Los países del CCG acordaron incluso en 2016 eximir a Irán del cumplimiento completo de las reducciones de producción de petróleo de OPEP para que la industria petrolera de Irán pudiera recuperarse tras años de durísimas sanciones económicas.
A pesar de que las tensiones con Irán han aumentado durante el primer semestre de 2017, los países árabes del Golfo accedieron fácilmente a continuar con la exención de Irán en la reunión de la OPEP del mes pasado.

Qatar y vecinos árabes

Geopolíticamente, Qatar está siendo condenado al ostracismo por sus poderosos vecinos árabes, que básicamente han embargado al país por su apoyo a organizaciones terroristas y su afiliación con Irán. Aunque han detenido las exportaciones de alimentos a Qatar, impedido que los vuelos qataríes sobrevuelen sus países y prohibido que los barcos atraquen en sus puertos, los mercados de gas y petróleo de Qatar han permanecido inalterados.
De hecho, Qatar ha expresado su continuo apoyo a la OPEP y reafirmado su intención de continuar cumpliendo con las reducciones de producción de petróleo de la OPEP. El gas natural de Qatar y las exportaciones de LNG permanecen inalterados.
Todos estos países (Arabia Saudí, Rusia, Irán y Qatar) tienen economías basadas en la producción de energía y las ventas. Raramente están dispuestos a sacrificar o poner en peligro sus industrias de energía para maniobras diplomáticas o geopolíticas. Los inversores deben considerar las motivaciones que hay en juego antes de suponer que una fuente de energía o un acuerdo de petróleo estarán en riesgo durante un evento global. Los antagonistas en la política y la diplomacia pueden trabajar juntos con eficacia en el mercado de energía cuando el dinero es la prioridad.