¿Estamos invirtiendo en el fin de la humanidad?



ad portas de coronar a la primera empresa trillonaria del mundo y al primer trillonario de la historia. 

Ambos casos provienen de la industria tecnológica – la empresa es Apple Inc (AAPL) y el trillonario es Jeff Bezos, dueño de Amazon (AMZN). 

Eso no es coincidencia. 

Las tecnologías emergentes, que se veían como fantasía hace una década, se están convirtiendo en realidad rápidamente. Y en el proceso, se están generando enormes cantidades de riqueza. 

Claramente, como inversores, no podemos quedarnos debajo de esta bonanza histórica ¿verdad? 

O mejor dicho, no debemos ¿o no? 

Una dosis de moralidad para el mundo Tech 

“El internet y la tecnología en general, sólo nos han dado nuevas plataformas para que la ira, lujuria, gula, avaricia, vanidad, soberbia y pereza” – Mike Dover, Dante’s Infinite Monkeys: Technology meets de 7 Deadly Sins. 

En efecto, la tecnología se ha transformado en el epicentro de la creación de riqueza en los mercados. Pero nadie se ha detenido a pensar que no toda la tecnología – y por lo tanto, no todas las ganancias que provienen de ella- son buenas. 

Dicho de otra manera: ¿existe la tecnología malvada? 

Antes de que me tomes por un loco apocalíptico, considera que soy un inversor experto en tecnología y venture capitals. 

Mi trabajo depende de encontrar oportunidades de inversión en nuevas tecnologías. Por lo tanto, me estoy disparando en los pies con lo que estoy diciendo. 

Eso quiere decir que al convencerte de que la tecnología a veces es mala, estoy poniendo en riesgo mi fuente laboral. 

Por otro lado, recuerda que “malvado” no es necesariamente algo tan grave. 

La RAE define la palabra malvado implemente como “aquello que provoca daño”. 

Si tomamos eso en cuenta, mi argumento cobra más sentido. Existe la tecnología que causa daño. Algunas de manera explícita, otras de forma solapada. 

Pero si aún dudas de la noción de que no toda la tecnología es buena para la humanidad, deberías tomar en cuenta las palabras de expertos mucho más inteligentes que yo, que nos advierten sobre uno de los nichos más prometedores del mundo Tech hoy en día: la inteligencia artificial. 

El famoso físico Stephen Hawkings declaró en BBC que “el desarrollo de la inteligencia artificial podría representar el fin de la raza humana”. 

Mientras tanto, el multimillonario genio loco de Tesla, Elon Musk, ha comparado la inteligencia artificial con “invocar al demonio”, calificando a esta tecnología como “una amenaza contra el ser humano”. 

¿Invertirías en el demonio, o en la destrucción de la raza humana? E incluso si lo hicieras, de qué te serviría si ya no existiría un mundo donde vivir… 

Sus posturas son radicales, es verdad. Pero en el otro extremo, están quienes piensan que la tecnología no puede ser malvada, porque es sólo una herramienta. Al igual que el dinero, los avances tecnológicos son amorales, y sólo sirven para hacer el bien o el mal, dependiendo de quién la utilice y para qué. 

Eso es cierto, pero con una salvedad: todas las herramientas – incluida la tecnología – tienen un propósito esencial, y por lo tanto, una moral implícita, que es cumplir ese objetivo y no otro. 

Por ejemplo, una silla de ruedas está diseñada específicamente para ayudar a una persona, y una Ametralladora AK-47 fue creada para matar personas. No podemos separar la naturaleza bondadosa de la silla, ni la naturaleza destructiva de la Metralleta. 

¿Por qué te estoy contando esto? Porque se está transformando en un tema urgente para cualquier inversor tech. 

El mercado sin margen de error 

Nos encontramos en una década en donde todos los ingredientes apuntan hacia una innovación acelerada y una agudización en la curva de adopción de nuevas tecnologías. 

La mayor capacidad de procesadores, la miniaturización de microchips, almacenamiento en la nube entre otros, están cambiando rápidamente no sólo el mundo, sino la forma en la que nosotros nos relacionamos con él. 

Mira esto: 



En el pasado, las nuevas tecnologías solían demorarse décadas en alcanzar una penetración de mercado del 25%. Hoy les toma menos de 5 año. Indudablemente, estos plazos seguirán bajando en el futuro. 

¿Qué quiere decir eso? 

Nuestros antepasados tenían tiempo de digerir y procesar el potencial de una innovación tecnológica, porque estos avances tomaban tiempo antes de insertarse en sus vidas cotidianas. 

Pero hoy, vivimos en un mundo en donde las nuevas tecnologías se adoptan con tanta rapidez que nos impiden evaluarlas desde un prisma ético, moral o de conveniencia para la humanidad. 

Por algo periódicamente aparecen artículos en publicaciones de vida saludable, que advierten sobre los peligros de la TV, el uso de smartphones y otros dispositivos. 

¿Por qué esas contraindicaciones no se evaluaron antes de lanzar el producto? Simplemente porque el tiempo no lo permite. 

Una vez que una innovación tecnológica gana terreno, es imposible detenerse a pensar si es conveniente o no…simplemente penetra el mercado y se instala. 

Si tomamos ese argumento y lo aplicamos a la inteligencia artificial, implica que una vez que exista un robot que piense por sí mismo y decida de manera autónoma, no habrá manera de parar la revolución y la humanidad estaría condenada de manera inmediata. 

El desafío moral - financiero de la tecnología 

Para ser claros, no estoy escribiendo hoy para protestar contra el progreso de la ciencia. Sencillamente planteo el desafío de evaluar la moralidad detrás de cada innovación antes de que sea demasiado tarde. 

Desde ahora en adelante, vamos a tomarnos el tiempo en esta vitrina para explorar estos problemas morales en un montón de tecnologías emergentes – incluyendo la inteligencia artificial, drones, robotica, criptomonedas, realidad virtual, ciber seguridad e incluso genética. 

Mientras los medios financieros tradicionales sólo consideran el poder de ganancias de estos avances tecnológicos, nosotros también nos enfocaremos en las amenazas que presentan, y las oportunidades de mejorar nuestra vida. 

Esto implica que, en próximas columnas, estaremos recomendando también compañías que tendrán que ser filtradas por tu propia moral para invertir en ellas, y con esto no nos referimos a negocios ilegales, sino a innovaciones tecnológicas que, desde tu punto de vista o el mio, podrían considerarse nociva para la humanidad. 

Con algunas no estarás de acuerdo, con otras yo mismo no estaré de acuerdo, pero como dijo Marvin Minsky, co fundador del laboratorio robótico del MIT de Harvard: “Nunca se entiende completamente algo si se analiza sólo desde el punto de vista propio”. 

La meta no es concluir de manera definitiva si una inversión tecnológica es moral o no, el objetivo es impulsar ese ejercicio mental y mantener ese músculo del discernimiento de inversión bien trabajado. 

Quizás te estés preguntando ¿Y las inversiones, y el dinero cuándo? 

Tranquilo, seguirás recibiendo oportunidades ganadoras en el rubro de las nuevas tecnologías. 

Pero a la hora de analizar el potencial de estos avances, y por lo tanto la posibilidad de ganancias que representan, tendremos que considerar el valor moral que ese producto tendrá para el mercado…porque terminará impactando el precio de sus acciones, nos guste o no. 

Recuerda que, cuando se trata de mercado tecnológico, no somos sólo inversores, también consumidores. El 40% de los inversores de Morgan Stanley no son sus clientes – lo sé porque trabajé años allí-. 

Pero te aseguro que el 99,9% de inversores en Facebook tiene cuenta en esa red social, o whatsapp en su teléfono. 

El punto es: tenemos la habilidad y la responsabilidad como inversores de impactar el mañana. Nuestro dinero terminará decantando la balanza a favor o en contra de las nuevas tecnologías que podrían salvar a la humanidad o condenarlas. 

Es momento de hacerse cargo de ese poder y, al mismo tiempo que ganamos dinero, empujar la nave en la dirección correcta. 

Eso es inversión tecnológica sustentable en todas sus letras. 

Nos vemos en el futuro, 




Louis Basenese
Para El Inversor Diario