A todo o nada: las 12 batallas que definirán la elección

A cinco semanas de los comicios de noviembre, la candidata demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump se preparan para redoblar sus actos y esfuerzos en el puñado de estados que, año tras año, suele definir el ganador de la Casa Blanca, en virtud del sistema de elección presidencial indirecta del país.


La siguiente es una lista con los 12 estados identificados como realmente competitivos en las elecciones del 8 de noviembre, con datos demográficos que explican su carácter decisivo y por qué los candidatos concentran sus actos y publicidad casi exclusivamente en ellos. 

Arizona: la última vez que un candidato presidencial demócrata ganó en este estado fue en 1992, y para encontrar otro ejemplo hay que remontarse a 1948.
Sin embargo, los demócratas y muchos especialistas creen que este año será un estado competitivo debido a su creciente número de votantes hispanos, que rechazan las posturas anti inmigración de Trump.

Colorado: este estado montañoso ha sido competitivo en recientes elecciones presidenciales, aunque se ha vuelto más demócrata tras años de dominio republicano. Colorado fue para los demócratas en las últimas elecciones, en 2012.
Hasta 2008, había votado siempre por los republicanos en todas las presidenciales desde 1964, menos en 1992. Unos 550.000 de estos latinos están habilitados para votar, constituyendo el 15% del padrón.

 Florida: Es el más grande, poblado y valioso de todos los estados clave. El norte del estado es muy conservador y vota siempre por los republicanos, mientras que el Sur va siempre para los demócratas. 
La única zona realmente competitiva es el llamado corredor Interestatal 4, que cruza el centro de Florida de Este a Oeste y que incluye a los condados ubicados a uno y otro lado de la autopista I-4.
Tiene una gran y creciente población hispana, de 4,8 millones de personas, y 1,9 millones de ellas están habilitados para votar en noviembre. Votó republicano en 2000 y 2004 y demócrata en 2008 y 2012.

Iowa: este estado rural está localizado en el corazón del cinturón granelero y maicero de Estados Unidos. Escasamente poblado, más del 90% de sus habitantes son blancos. 
Entre 1900 y 2012, el ganador del estado obtuvo también la Presidencia en casi el 76% de los casos -el 100% desde 2000-. En ese mismo periodo, Iowa apoyó más a candidatos republicanos que demócratas (65,5% contra 34,4%), aunque desde 2000 votó siempre por los demócratas menos en 2004.

Michigan: Es uno de los más industrializados del país y la cuna y corazón de la industria automotriz. El 80% de sus habitantes son blancos. El sureste del estado, la región más poblada, urbana e industrial, es fuertemente demócrata, pero en el Suroeste y en el Norte, que son más rurales, predominan los republicanos.
Votó por el ganador de la Casa Blanca en un 72% de las elecciones entre 1900 y 2000, más por los republicanos que los demócratas. Pero desde 2000, ningún republicano ha podido imponerse en el estado.

 Nevada: este estado minero, montañoso y desértico se convirtió en un importante destino turístico en el siglo XX gracias a la legalización del juego y a sus permisivas leyes de matrimonio y divorcio. Su ciudad más grande es Las Vegas, famosa por sus casinos.
Con su rápidamente creciente población de hispanos y no blancos, la demografía del estado favorece cada vez más a los demócratas. El 28% de sus habitantes son latinos, y 328.000 de ellos -el 17% del padrón- están habilitados para votar. En el último siglo, el ganador del estado fue también presidente electo en un pasmoso 89,7% de las elecciones. Votó republicano en 2000 y 2004 y demócrata en 2008 y 2012.

New Hampshire: está rodeado de estados que siempre votan por los demócratas. En el último siglo, los republicanos ganaron 15 veces y los demócratas 10, pero éstos se impusieron en cinco de las últimas seis elecciones. Más de la mitad de su población nació fuera del estado, muchos de ellos en distritos vecinos. 
Siempre ha sido dominado por una visión más o menos libertaria. Por ejemplo, es uno de los pocos estados de Estados Unidos que no tiene IVA ni impuesto a la ganancia.
La ideología libertaria comparte con los demócratas su visión más liberal sobre los derechos sociales, pero coincide con los republicanos sobre la necesidad de un Estado mínimo, sin intervención en la economía.

Carolina del Norte: no es el típico estado oscilante. En el último medio siglo votó republicano excepto por tres elecciones presidenciales en las arrasaron los demócratas: en 1964, 1976 y 2008 con Barack Obama.
Su población está creciendo más rápido que la media nacional y la mayoría de los nuevos habitantes -y electores- se están concentrando en las grandes ciudades, donde el desempleo es más bajo y el nivel educativo más alto, dos rasgos que en esta elección tienden a beneficiar a Clinton.
Esto está ampliando la diversidad del estado, que hoy tiene proporcionalmente más afroamericanos y latinos.

Ohio: está considerado uno de los más oscilantes de los estados clave, y ha apoyado al ganador de las presidenciales de los últimos 60 años. Es un estado de fuerte base industrial pero que también cuenta con un importante sector agrícola y de servicios. Sondeos muestran que los temas que más preocupan a sus votantes son la aún difícil situación económica de la clase trabajadora, la falta de trabajo -el desempleo supera la media nacional- y la desigualdad en el ingreso. En principio, los demócratas suelen ser fuertes en las grandes ciudades, como Cleveland, donde aún hay sindicatos con alguna fuerza.

Pensilvania: rodeada por estados de mayoría demócrata u oscilantes, Pensilvania votó en las últimas seis elecciones por los demócratas, pero ningún analista lo excluye de los estados clave.
Cuna de la democracia estadounidense, Pensilvania tiene una de las economías industriales más antiguas del país así como un influyente sector empresarial rural. 
Sus pequeños y medianos empresarios rurales han sido especialmente susceptibles al discurso incendiario y opositor de Trump. En las grandes ciudades se concentran las dos principales minorías del estado, los afroamericanos y los latinos, que suelen apoyar mayoritariamente a los demócratas.

Virginia: este estado votó por los demócratas en las últimas dos elecciones, pese a que siempre favoreció a los candidatos presidenciales republicanos en las cinco décadas precedentes. Su desempleo bajó en los últimos años, incluso hasta alcanzar un nivel mucho más bajo que la media nacional.
Su población es diversa y suele recibir mucha gente de otros estados, incluso de otros países, dos elementos que favorecen a Clinton. El compañero de fórmula de Clinton, Tim Kaine, es un veterano dirigente de Virginia, que ocupó el cargo de gobernador entre 2006 y 2010, y en 2012 fue electo como senador.

Wisconsin: este estado es otra de las economías industriales más antiguas del país, con fuerte presencia sindical. Su economía se recuperó durante la gestión Obama. El desempleo está debajo de la media nacional, los ingresos familiares crecieron un poco y los niveles de pobreza bajaron.
Los demócratas ganaron en Wisconsin en las últimas siete elecciones presidenciales y muchos analistas creen que los comicios de noviembre no romperán esta racha.




Por Francisco Alcácer y Laura Carpinetta   telam