Los economistas coinciden en que hay atraso cambiario y alta presión tributaria

Dentro del Foro de Inversiones, en la tarde de ayer fue el turno de los economistas de exponer sobre los puntos que se debería trabajar de manera de intentar favorecer las inversiones. En dos paneles diferentes en los que participaron ocho analistas hubo acuerdo, casi unánime, en dos cuestiones: la necesidad de bajar la presión tributaria y la de actualizar el tipo de cambio.
Los escuchaban atentamente Cristiano Rattazzi, presidente de Fiat Chrysler; Alejandra Grobocopatel, del Grupo Los Grobo; y la ex diputada María Eugenia Estenssoro, entre otros asistentes a la Sala Argentina en el Centro Cultural Kirchner.
"El tipo de cambio ayuda en el corto plazo, pero en el largo influye el costo argentino, el laboral. La inversión es un proceso de acumulación, nadie se tira a la pileta si no ve posibilidades de rentabilidad", sostuvo. Eduardo Levy Yeyati, de Elypsis. En ese sentido, dijo que el valor del dólar no impacta en todo lo que generalmente se cree. "Sí, funciona como protección de sectores industriales de competitividad muy baja", reconoció.
Miguel Ángel Broda fue enfático: "estoy seguro de que a Federico Sturzenegger le gustaría un tipo de cambio más alto", aunque identificó que la dificultad de fondo es el déficit fiscal. "El problema es la consistencia de la macroeconomía. Se heredó un déficit fiscal y, dentro de la herencia positiva del bajo endeudamiento, lo que se hizo fue modificar las fuentes de financiamiento", alertó. Y continuó con sus descripción de la situación diciendo que con el valor del dólar actual se está poniendo un impuesto a las exportaciones y un subsidio a las exportaciones.
Para Lorenzo Sigaut Gravina, de la consultora Ecolatina, "hay cierto atraso cambiario; no todos los sectores son competitivos con el actual tipo de cambio; es un gran dilema". Y continuó diciendo que "gran parte de la competitividad externa se perdió". Según identificó, los sectores con más potencialidad de crecimiento son la agroindustria, la minería, la infraestructura y el de logística. De todos modos, dijo que, pese a que el año va a haber expansión de la economía (el proyecto de Presupuesto 2017 contempla suba del PBI del 3,5%), "va a ser de muy baja creación de puestos de trabajo". Por ese motivo, habló de la necesidad de crear empleos de calidad.
A su turno, Alejandro Catterberg de Poliarquía, vaticinó que el grado de volatilidad de la economía argentina va a ir disminuyendo en los próximos años. Describió que el enfoque del gobierno de Mauricio Macri no es el de otros momentos en la Argentina. "El liderazgo es de otro estilo", definió.
En el segundo panel participaron Ramiro Castiñeira, de Econométrica; José Luis Espert, de Espert Consultora Macroeconómica; Diego Giacomini, de Economía y Regiones; y Dante Sica, de Abeceb.
Giacomini aseguró que, para que haya inversiones, "no alcanzan los buenos modales; hay que ofrecer la posibilidad de ganar dinero". En ese sentido, identificó que la presión tributaria en la Argentina es de 11 puntos porcentuales por encima de la región; que el gasto público es de 14 puntos por arriba; y que el costo salarial sobre la productividad es bajo. Por ese motivo, dijo que "hay que trazar un sendero de acá a 2019 para corregir" estos aspectos. En un momento de su participación, largó una frase polémica: "aumentar la edad jubilatoria es un objetivo para las cuentas públicas".
Espert aseguró que la reforma pro mercado de la década de los ‘90 fue un buen ejemplo. "Que hayamos terminado en la peor crisis de la historia no tiene nada que ver", dijo y culpó por la crisis de 2001 - 2002 al atraso cambiario.
Para Castiñeira, "la presión tributaria es increíblemente elevada, de un 36% del PBI". Y alertó que, aunque el nivel es aún bajo, "es peligroso financiar el déficit con deuda externa".
Sica sostuvo que "todo cambio genera ganadores y perdedores". Dentro de los primeros englobó a los transables y a los relacionados con la infraestructura, aunque subrayó que "los exportables tienen problemas de competitividad".