LA MUERTE DE NÉSTOR K DAÑO COLATERAL DE UNA CONSPIRACIÓN CRISTINISTA

Por Miriam QUIROGA, 2 de Setiembre de 2016 especial Para Seprin

Cuando todo tipo de codicias invade a una familia hasta el extremo que la salud de cualquiera de sus integrantes importe poco o no importe nada, se devastan todos los valores que hacen a nuestra naturaleza humana y los principios cristianos que hacen a nuestras creencias.
A pesar de lo que se pueda pensar, a pesar de sus imperfecciones, errores, pecados y sus propias ambiciones, cada vez estoy convencida que Néstor KIRCHNER fue víctima de las ambiciones crecientes, la codicia insaciable de los integrantes de su propia familia y de los delirios emperatrices de su propia esposa.
Néstor KIRCHNER fue explotado por esta ambición hasta dejar la vida en ello y puedo probarlo.
En relación de mi cercanía todos los médicos me advertían sobre el estado de salud de mi jefe y los riesgos que corría su propia vida de no mediar un cambio radical de hábitos que conllevara una vida más serena, de mucho descanso y –especialmente- lo más alejado posible del estrés que significaban (significan y significarán) todas las cuestiones del poder, sobre todo en un país tan conflictivo como el nuestro.
Discutí en innumerables ocasiones con Néstor sobre el particular, inclusive –basada en el especial afecto que comulgábamos mutuamente- hasta llegar a suplicarle que modificara sus hábitos, que descansara más, que trabajara menos, que se refugiara un tiempo en algún lugar alejado de la conflictividad permanente, antes de emprender la campaña electoral para su retorno a la Presidencia de la Nación en las elecciones del 2011, para lo cual ya me había dado instrucciones operativas.
Es que si no estoy yo, todo el proyecto se caería de a pedazos inmediatamente” solía decirme y muchas veces agregaba: “Cristina es demasiado soberbia, intolerante, no tiene el don del acuerdo y, para colmo, está rodeada de alcahuetes e incompetentes y mi responsabilidad es arreglar todos los días las cagadas que se mandan, porque si no fuera así se va todo a la mierda. Soy el único que puede frenarla, que tiene esa autoridad; no hay nadie entre sus colaboradores que se atreva a objetar sus decisiones, por más alocadas que sean”

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Néstor KIRCHNER –es cierto- minimizaba su estado de su salud; le restaba gravedad y solía acusar de exagerados a sus propios médicos y ni uno solo de sus días fuera del gobierno dejó de trabajar como Presidente de la Nación.
Mis esfuerzos personales, tanto como las amonestaciones de médicos desesperados fueron tan constantes como infructuosos. Nadie cuidó a Néstor KIRCHNER a pesar que todos sabían que su vida pendía de un hilo. Lo forzaban a concurrir a todos los actos, sobre todo si eran organizados por MÁXIMO. Cristina se sacó el peso de encima delegando directamente en Néstor la conflictiva relación con los Sindicatos, los gobernadores, intendentes del Conurbano y los Ministros lo abarrotaban de problemas.

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Exigiendo un miramiento especial a su estado de salud, en numerosas oportunidades, les pedí condescendencia a los funcionarios con los que Néstor interactuaba cotidianamente para que no le recargaran de situaciones conflictivas,cuestión que me granjeó la antipatía de todos y cada uno de ellos, especialmente de ZANINI y PARRILLI que me ninguneaban y odiaban al mismo tiempo.
Además yo solía desconfiar de su real compromiso con el regreso de Néstor a la Presidencia y “en los pasillos” de la Rosada se empezaba ya a hablar de conspiraciones políticas que importaban un brusco cambio de planes por los cuales el “Operativo Reelección” por sobre el “Operativo Retorno”. Preocupada por estos rumores, se lo referí a Néstor en un par de oportunidades, quien siempre le restó importancia a tales comentarios.
Hoy –desde la retrospección que otorga el alejamiento en el tiempo y el espacio- siento como, de a poco, “me van “cayendo las fichas”, me juzgo una ingenua en muchos aspectos y empiezo a comprender gestos, comportamientos, actitudes, percibiendo que lentamente se va corriendo el velo que me permite hoy apreciar con claridad una verdad trágica que me permito revelar al momento que la distingo con absoluta claridad.
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Nadie cuidó a Néstor KIRCHNER; ni su mujer, ni sus hijos, ni sus parientes, ni sus amigos, ni ningún funcionario del gobierno. Es más: cada vez estoy más convencida que la sobrecarga emocional de los últimos dos meses antes de su deceso fueron deliberadamente provocados tal vez para sacárselo del medio…. porque empezaba a estorbar intereses del Cristinismo rancio que apostaban fuertemente a la continuidad de Cristina KIRCHNER en la presidencia de la Nación, envalentonados por mediciones circunstanciales que la mostraban con una aceptación por encima del propio marido a quien (en el más absoluto secreto) auguraban una derrota electoral similar a la parlamentaria del 2009.
Y yo no digo con esto que la muerte de Néstor KIRCHNER haya sido planificada, pero sí fue ´proyectado y provocado su desgaste físico y emocional. Ahora entiendo que pretendían erosionarlo físicamente hasta el borde de sus fuerzas, (porque así lo vi en sus últimos días) y quebrarlo moralmente para que abandonara voluntariamente sus pretensiones electorales.
Pues se les fue la mano… a todos. Principalmente a su esposa y su primogénito que organizaban actos por cualquier cosa y lo forzaban a concurrir totalmente dopado en función de los calmantes que requería consumir para solventar el esfuerzo cercano al sacrificio.

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Se les fue la mano a los funcionarios que lo atosigaban con quehaceres gubernamentales que aliviaban la tarea presidencial de Cristina K, porque les puedo asegurar que en sus últimos meses Néstor se tuvo que ocupar personalmente de las funciones del gobierno más complicadas.
Hoy con la perspectiva del tiempo y la distancia puedo asegurar que la muerte de Néstor KIRCHNER no fue otra cosa que el daño colateral no deseado de un vulgar plan conspirativo orquestado desde el propio Cristinismo y sus anhelos de continuidad.
Me rebela que lo hayan utilizado tanto a Néstor vivo, pero me rebela aún más el uso hipócrita y desalmado de un Néstor KIRCHNER al que todos ayudaron a morir.
La muerte de Néstor KIRCHNER no fue un hecho doloso, sin dudas.
Pero cuanto menos fue un hecho culposo.
No me extrañaría nada que alguien en vez de hecho culposo, pudiera con propiedad afirmar que se trató de un “delito culposo”.



*Un delito doloso es aquel que se comete con conciencia, es decir, el autor quiso hacer lo que hizo. En este sentido, se contrapone al delito culposo, donde la falta se produce a partir de no cumplir ni respetar la obligación de cuidado