La importancia de un adecuado desarrollo mental en los niños

La importancia de un adecuado desarrollo mental en los niños

Por el Dr. Diego Montes de Oca, Pediatra.

Una buena nutrición y la estimulación continua son las claves para el desarrollo mental de un bebé. Un proceso que se construye día a día desde el nacimiento.

Las conexiones neuronales del cerebro del bebé se realizan desde que está en la panza y hasta los dos primeros años. Se trata de la red que durará toda la vida: lo que no se conecta durante este período no se recupera. El resultado satisfactorio de este proceso depende de dos factores fundamentales: la nutrición y la estimulación, que trabajan en conjunto para expandir al máximo las capacidades del niño.

El crecimiento del cerebro durante los dos primeros años es trascendental. Cada ser humano nace con una cantidad determinada de neuronas y el desarrollo mental es sinónimo de las conexiones que se generan entre ellas. Cuantas más conexiones, más posibilidades tiene la persona de desplegar su potencial al máximo y de convertirse en la mejor versión de sí misma. 

Un cerebro con un desarrollo adecuado es como una ciudad hiperconectada que cuenta con una gran cantidad de calles, avenidas y autopistas por donde el tránsito circula con fluidez y velocidad. En cambio, en una ciudad con una única autopista, todo será lento y congestionado. Así sucede con la información en el cerebro: si las conexiones son frondosas, los datos circularán mejor y podrán ser relacionados con rapidez.

La importancia de una nutrición adecuada
Para que un niño despliegue sus aptitudes al máximo es fundamental que tenga una nutrición adecuada, sobre todo, durante los primeros tres años de vida. Se sabe que los chicos con déficit nutricional tienen, luego, dificultades para desarrollar sus habilidades intelectuales y motoras, entre otras.

Durante los primeros seis meses lo mejor que puede recibir un hijo es la leche materna en forma exclusiva debido a que aporta los componentes esenciales para que el cerebro pueda desarrollarse. La leche materna contiene, entre otros nutrientes, DHA y ARA, ácidos grasos esenciales que ayudan a las neuronas a crecer en conexiones, estimulan el desarrollo cognitivo y visual y refuerzan el sistema inmunológico. Dichos ácidos grasos permiten que las neuronas puedan mielinizarse.

En el caso de que la madre no pueda amamantar, la elección de la leche de fórmula se convierte en crucial y debes charlarlo con tu pediatra de cabecera.  A partir de los seis meses, cuando el pequeño empieza a incorporar alimentos sólidos en su dieta, el acto de dar de comer es la continuación del vínculo que se establece entre la mamá y el bebé durante la lactancia.

La incorporación de sólidos es un indicio de que el pequeño está creciendo. El momento de la comida es ideal para estimularlo. Debe ser un rato tranquilo y de atención recíproca donde, además de la presencia materna, todo puede estimular: los utensilios, las texturas, los sabores y los aromas. Es importante que, al menos, una comida diaria se realice con predisposición y atención completa hacia el bebé.

El papel de la estimulación
Junto con la nutrición, la estimulación también es clave para el desarrollo mental de un bebé. Dentro del concepto de estimulación conviven en armonía los ejercicios didácticos organizados y también las respuestas maternas naturales a las necesidades del niño.

La clave para potenciar el desarrollo se resume en la interacción cotidiana. Las mamás y los papás que abrazan, acarician, les hablan, les cantan y les leen a sus hijos, por más chiquititos que sean, ya tienen parte del terreno ganado. En cada pequeña experiencia el bebé va desarrollando habilidades y capacidades que construyen su personalidad. No se trata de una cuestión abstracta, sino de realidades que se experimentan: la primera sonrisa del bebé, la mirada pícara frente a una travesura, el llanto que se calma en brazos de mamá, la alegría de visitar a los abuelos y el encuentro con los primeros amigos en la plaza, todas y cada una de estas acciones demuestran un adecuado funcionamiento del cerebro.

No se trata de una presencia full-time, sino de la disponibilidad que se mide en términos de la calidad del encuentro, del contacto y de la cercanía corporal. En el contexto de madres que trabajan, lo importante es priorizar la intensidad de los momentos que comparten con sus hijos.

Considerando que la estimulación es un proceso cotidiano, se sugiere valorizar los momentos de cuidados básicos, las rutinas diarias, como la comida, la hora del baño, el cambio del pañal y el juego. Como parte de esta interacción diaria, los padres pueden incluir juegos y actividades que estimulen aquellos logros esperables para cada etapa del desarrollo de su bebé.