https://mail.google.com/mail/u/0/?ui=2&ik=3ab76eea9c&view=att&th=1648a6d4d6c2fa40&attid=0.1&disp=safe&zw

El Club de París estimó que la deuda total de la Argentina asciende a u$s10.400 millones

La cifra incluye el monto original y los intereses corridos desde el default de 2001. Se plantea el pago con bonos de largo plazo.
El Club de París le aclaró a la Argentina cuál será el marco real para comenzar a negociar un eventual acuerdo, para cancelar la deuda que el país mantiene con ese organismo desde el default de 2001.
El Gobierno de Cristina de Kirchner tendrá que aceptar, indefectiblemente, la misión prevista en el “artículo IV” de la Carta Orgánica del Fondo Monetario Internacional (FMI). Además, la deuda total que se les debe a los países miembros supera ya los u$s10.000 millones y se ubica en una cifra cercana a los u$s10.400 millones, consigna el diario Ambito Financiero.
Fuera de ambas condiciones, el Club de París podría aceptar el pago vía un título público de cotización abierta, y con posibilidades de ser negociado en los mercados financieros internacionales. En este caso, les aclararon a los primeros enviados a discutir estas condicionalidades, no se puede hablar de quitas.
Esta opción sólo es posible en el caso de un pago primario al contado y un plan a no menos de 24 meses. Con reservas navegando en los u$s31.000 millones, es una opción utópica. Queda entonces el plan de los títulos públicos.
El encargado de discutir, eventualmente, un acuerdo con el Club de París, será el exministro de Economía Hernán Lorenzino desde su oficina como embajador de la Unión Europea con sede en Bruselas.
Sin embargo, será desde otro sello, el de titular de la Unidad de Negociación de la Deuda Externa, donde viajará desde la capital belga a París para discutir, en concreto, un eventual acuerdo. Para esto, antes requiere que la propia Cristina de Kirchner le dé instrucciones concretas, límites y techos, en definitiva, un marco exacto para aceptar o rechazar las propuestas y contrapropuestas que se le hagan desde el organismo.
Lo que en un primer momento Lorenzino tuvo en mente fue la alternativa de un bono similar al que se les otorgó a las empresas Azurix, Vivendi y CMS Gaas, que habían ganado sus juicios en el CIADI; y al fondo Gramercy de Robert Koenigsberger, que les compró la deuda a otras tres compañías que también tenían fallos favorables en ese tribunal del Banco Mundial, relata el matutino.
La idea es un bono a largo plazo Boden X para cancelar capital, y un Boden XV para los intereses, con un financiamiento del 7% anual en dólares. Además se ofrecería una emisión especial de bonos BAADE, por un porcentaje de entre 10% y 20% con posibilidades de aplicarlo a procesos productivos dentro del país.
Ambas emisiones tendrían un plazo no menor a 10 años. Según los primeros sondeos que recogieron los técnicos argentinos que hablaron con sus colegas del Club de París (todo por ahora en términos extraoficiales), la posibilidad de la emisión de deuda podría ser aceptada; pero, en ese caso, se le reclamará a la Argentina la totalidad de la deuda.
En este punto, se la aclaró a los negociadores argentinos, que actualmente el interés acumulado hizo pasar al pasivo la barrera de los u$s 10.000 millones, y que a diciembre de 2013 se ubicará levemente por encima de los u$s 10.400 millones. Una cifra sustancialmente mayor a los últimos 9.450 millones que en su momento el exministro Amado Boudou había mencionado a horas de dejar su cargo en noviembre de 2011.
Esa fue la última fecha en que las partes volvieron a hablar de un potencial acuerdo. Luego, la crisis europea, el comienzo del plan de cuidado de reservas y el cepo cambiario hicieron que se archivara cualquier proyecto de regularizar la situación con el organismo.
Por otro lado, el organismo también les aclaró a los emisarios locales que la necesidad de contar con una fiscalización aprobada dentro de los lineamientos del “artículo IV” del FMI continúa vigente y es innegociable.
El Club de París tiene esta condicionalidad en su estatuto, y desde los primeros contactos serios para regularizar la situación, a mediados de 2010 (también con Boudou como ministro), como una posición firme e innegociable. Figura en su estatuto y sólo con un voto unánime de los socios se podría salvar la situación.
Entre éstos figuran Japón, Gran Bretaña, Canadá y Alemania, con posiciones irreductibles en este sentido. Se mencionaba en Buenos Aires que, eventualmente, sólo España (a la que se le deben unos u$s1.000 millones originales), estaría dispuesta a negociar, según afirma Ambito.
Una posible misión prevista en el “artículo IV” del organismo que dirige Christine Lagarde implica que el Gobierno debe aceptar que los técnicos del organismo circulen por los despachos oficiales y revisen los números de la economía argentina; algo que desde el kirchnerismo se evitó desde 2006 y que es una de las banderas del movimiento. De todas maneras, una posibilidad de este tipo también está siendo requerida desde el propio FMI, dentro del plan para aceptar el nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPCNu). Según se supo, el organismo exige que la Argentina deje abrir estas inspecciones en el período septiembre 2014-febrero 2015; como paso previo para quitarle el estatus de “moción de censura”.
El principal impulsor para que las negociaciones entre la Argentina y los países acreedores del Club de París lleguen a un buen puerto, además de España, son los Estados Unidos. El Gobierno de Barack Obama ya le advirtió al país que sólo con un acuerdo con este organismo podría servir liberar fondos de organismos financieros internacionales y del Eximbank, además de facilitar el retorno del Gobierno a los mercados internacionales, concluye Ambito Financiero este viernes.
infobae.com