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Subidas en las bolsas entre miedos y sensaciones de que esto no puede durar Y aún así podríamos estar iniciando una fase alcista multianual


Ligeras alzas al cierre de las bolsas europeas, en una tranquila sesión de baja volatilidad, y en la que tenemos que destacar el buen dato de confianza consumidora en EE.UU. en el mes de mayo.

Eurostoxx 50 +0,39% a 2.817 puntos. Ibex 35 +0,47% a 8.582 puntos. DAX +0,32%. CAC 40 +0,60%. Mibtel +0,34%. FTSE 100 +0,52%.

La sesión comenzaba con ligeras alzas en los mercados asiáticos, con la bolsa nipona subiendo más del medio punto porcentual por las noticias que apuntaban a nuevas medidas de estímulo económico por parte del gobierno japonés. Buenos datos de pedidos de maquinaria en Japón subiendo en marzo un 14,2% frente +3,5% esperado por el mercado.

Las bolsas europeas abrieron con descensos inferiores al medio punto porcentual y bajo volumen de contratación. Como en jornadas anteriores, la corrección de las subidas anteriores se realizaba intradía, por lo que según transcurría la jornada el dinero poco a poco volvió al mercado, para finalmente cerrar un día más en positivo. Como decíamos, el buen dato de confianza del consumidor en EE.UU. en mayo, en el nivel más alto desde julio de 2007, y finalmente, la fuerte subida del leading indicators en EE.UU. en abril, por encima de las previsiones.

Todos ellos datos positivos, que incrementaron el ánimo comprador del mercado.

En este punto nos gustaría traer a estas páginas un excelente análisis de situación de M&G Valores, en el que explica con claridad el escenario actual, y sus previsiones con algo más de perspectiva:

Las principales referencias del día han sido la publicación de la tasa de morosidad de la banca española en marzo, con una subida al 10,47% desde el 10,39% en febrero. La subida de las ventas de coches en Europa en abril, por primera vez desde septiembre de 2011. El superávit comercial en España en marzo, por primera vez desde que se inició la serie histórica en 1971.

Alguien ha calificado de esta forma al ciclo bursátil que desde marzo de 2009 ha llevado al S&P 500 a revalorizarse un 150% alcanzando nuevos máximos históricos. Después de que un proceso alcista similar entre 2003 y 2007 acabara fracasando y dejando paso a la Gran Recesión de 2008, el mercado ha visto desde el principio con recelo y escepticismo la subida de la Bolsa desde el año 2009.

Desde un punto de vista fundamental ha predominado la visión de que la economía global no está en condiciones de desarrollar una fase expansiva normal, y que los desequilibrios de la década anterior van a dar lugar a años de ajuste y dificultades económicas.

Desde un punto de vista técnico ese escenario podría concretarse en que el algo movimiento lateral de la última década iba a continuar algunos años más. Índices como el S&P 500 en el mejor de los casos podrían acercarse a sus zona de máximos históricos para desde ahí retroceder al menos parcialmente la subida o incluso volver a caer a la zona de soporte. La realidad, sin embargo, ha sido muy diferente.

El movimiento de ascenso aparentemente dificultoso de los dos últimos años no ha dado lugar a un techo de mercado sino que ha dejado paso a una ruptura generalizada de los máximos históricos, una auténtica estampida alcista que ha dejado fuera de juego a todos los escépticos.

¿Una nueva burbuja? Lo más sorprendente de todo es que este comportamiento explosivo del mercado no ha dado lugar a euforia alguna. Más bien al contrario, el escepticismo en la subida ha dejado paso al convencimiento de muchos de que estamos en una nueva burbuja impulsada por los estímulos de los bancos centrales. La subida de la Bolsa no sería por tanto consecuencia de mejores expectativas de la economía, sino una huida hacia delante de inversores forzados a invertir en algo que les aporte rentabilidad toda vez que los activos sin riesgo ofrecen rentabilidades reales negativas.

Qué diferente la psicología del mercado en los dos o tres últimos años que la que prevaleció en el período anterior a 2007. Entonces vivíamos una época de “vino y rosas” a todos los niveles y nadie hablaba de posibles techos de la Bolsa y mercados bajistas. Ahora todo son miedos y sensación de que esto no puede durar, que las subidas de la Bolsa no se justifican y que en cualquier momento el mercado se va a venir abajo.

Ya no nos acordamos, pero esta es la psicología dominante en las fases iniciales de los ciclos alcistas. Pienso que podemos estar entrando ahora en una nueva fase, la del progresivo reconocimiento de que efectivamente estamos en un ciclo alcista. Poco a poco nos iremos convenciendo de que la economía va a crecer en los próximos años y por tanto la Bolsa podrá seguir subiendo. Posiblemente esta transición venga acompañada de alguna corrección de cierta importancia, pero es que el mercado siempre tiene que ponérnoslo difícil. Durante los mercados alcistas se producen en ocasiones correcciones muy importantes, pero con la gran diferencia de que su duración no es excesiva y la recuperación suele ser rápida.

 La retirada de los estímulos.

Para valorar el riesgo de que la retirada de los estímulos pueda hundir a la economía y a los mercados tenemos que entender en qué consisten los QE (Quantitative Easing). Simplificando consisten en que la Fed compra a los bancos bonos del tesoro y en pago les reconoce unos depósitos (Reservas) en el banco de la reserva Federal. Digamos que en el activo de los bancos una parte de sus bonos del tesoro se cambian por liquidez. El principal efecto de esas compras es conseguir bajar los tipos de interés tanto a corto como a largo plazo y dar liquidez que permita que el proceso de desapalancamiento de los bancos no provoque tensiones.

Lo que no hacen los QE directamente es crear crédito, consumo o inversiones. Eso depende de decisiones de los agentes económicos. El papel de los QE puede ser decisivo en el proceso de recuperación de la confianza pero al final el crecimiento de la economía no depende de los estímulos sino de lo que hagan las personas.

Si vemos los balances de los bancos norteamericanos nos encontramos con que el cambio neto que han generado los QE es un aumento de las reservas de los bancos en la Fed (Cash) en su activo y un aumento de los depósitos de clientes en su pasivo. Estos cambios no están relacionados directamente entre sí. Inicialmente los bancos, con el dinero que reciben de los QE, lo que hacen es volver a comprar bonos del tesoro (sus carteras se han mantenido estables) por lo que el efecto neto sería como si la Fed está comprando directamente la deuda que emite el Tesoro.

El efecto secundario es que este dinero que financia el déficit se filtra a la economía y acaba provocando un aumento de liquidez que revierte en depósitos en los bancos.

¿Y qué sucedería si mañana empezaran a retirarse los estímulos? Si tenemos en cuenta que los bancos mantienen en depósitos en la Fed cerca de 2 trillones de dólares, más o menos el importe de los QE, no habría ningún efecto directo. Simplemente volverían a cambiar cash por deuda pública. El efecto indirecto podría provenir de la posibilidad de un aumento descontrolado de las rentabilidades de los bonos pero, obviamente, la Fed puede llevar a cabo una retirada paulatina a los largo de muchos años que evite esa posibilidad.

En definitiva, creo que tanto la subida de la Bolsa como el comportamiento de la economía están reflejando decisiones de los agentes económicos por la mejora de sus expectativas. No es el dinero de los QE el que está haciendo subir la Bolsa y crecer la economía, sino el dinero de las personas y las empresas. Si esto es así, no habría nada que temer de una retirada ordenada de los estímulos. En el peor de los casos, podría servir de excusa para una corrección más o menos importante de la Bolsa que sabemos por otra parte que llegará tarde o temprano.