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Informe Económico Semanal del Banco Ciudad


LA SEMANA EN POCAS PALABRAS

Los datos conocidos esta semana dan cuenta de un junio “negro” para el nivel de actividad y las cuentas fiscales. Asimismo, las estadísticas de comercio exterior mostraron un abultado superávit comercial, dato que -lejos de ser una buena noticia- esconde una persistente contracción de las importaciones, en un contexto recesivo.
En cuanto al nivel de actividad, el IGA de Ferreres profundizó su caída en junio, con una baja de 3,9% interanual y 1% mensual (sin estacionalidad). Así, el segundo trimestre culminó con una preocupante contracción de 0,7% con respecto al trimestre previo, que equivale a una velocidad de caída anualizada del 3%. Según esta fuente, la actividad agregada acumula un crecimiento nulo con respecto al primer semestre de 2011, dejando entrever que (sin un cambio de tendencia) el 2012 será un año de estancamiento o incluso caída del Producto Bruto.
Las mediciones oficiales también señalan un enfriamiento del nivel de actividad (-0,5% a/a en mayo), que si bien es menos marcado que el capturado por las estimaciones privadas, anticipa que el crecimiento del PIB oficial será menor al 3,3%, número necesario para gatillar el pago del cupón del PIB en 2013. Este “sinceramiento” de las estadísticas del INDEC en materia de crecimiento generará un alivio financiero para el gobierno de casi USD3.600 millones el año que viene, al cual se sumarán los USD2.300 millones que ya no se abonarán en concepto del BODEN 2012, instrumento que se cancelará definitivamente el próximo mes de agosto.
A nivel sectorial, la contracción del nivel de actividad volvió a ser liderada por el agro (-20% a/a, reflejo de la sequía) y por la industria (-6,9%), duramente golpeada por la caída en la producción y exportaciones automotrices. Sin embargo, el dato más preocupante estuvo dado por la baja en la actividad comercial (-3% anual), la cual marca una de las primeras señales de enfriamiento del consumo.
En materia de comercio exterior, las ventas externas registraron su caída más pronunciada en casi tres años (-10% a/a), fruto de las menores ventas del complejo sojero, combinadas con una importante contracción de las exportaciones industriales (-12% a/a), afectadas por las regulaciones oficiales, la menor demanda de vehículos de Brasil y la apreciación cambiaria.
Este menor ingreso de divisas fue más que compensado, sin embargo, por la caída experimentada por las importaciones (-12% a/a), algo que permitió que el superávit comercial se mantuviera en niveles elevados (USD 1.024 millones), acumulando en lo que va del año USD 7.300 millones, un 23% más que en el primer semestre de 2011. Esta persistente caída de las importaciones refleja: 1) el enfriamiento de la actividad agregada, 2) el mantenimiento de las restricciones comerciales oficiales y 3) el derrumbe de la inversión privada, considerando que las compras de bienes de capital cayeron un abrupto 43% medidas en volumen.
Por último, las cuentas fiscales arrojaron un déficit primario de $726 millones (el primero en lo que va de 2012) y un rojo financiero -después del pago de intereses de la deuda- de $3.767 millones. Este deterioro de la situación fiscal responde a una aceleración del gasto (33% a/a), en un contexto de desaceleración de los ingresos, golpeados por el contexto recesivo. Asimismo, debe tenerse en cuenta que, en junio, se registraron ingresos extraordinarios provenientes del BCRA por cerca de $1.950 millones y del FGS de la ANSES por $5.140 millones, sin los cuales el déficit primario habría escalado a casi $7.800 millones, mientras que el rojo financiero se habría estirado a la friolera de $10.850 millones (más que triplicando su nivel de un año atrás).