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Informe Económico Semanal del Banco Ciudad

LA SEMANA EN POCAS PALABRAS

El discurso presidencial de esta semana dejó en claro que la presión oficial para aumentar la influencia del gobierno en las principales compañías privadas tiene (al menos a corto plazo) una motivación estrictamente fiscal. La Presidenta ratificó que la intención de nombrar directores en representación del Estado Nacional apunta primordialmente a maximizar la distribución de dividendos en las empresas con tenencias accionarias de la ANSES, con el fin de engrosar las arcas gubernamentales.

Según nuestros cómputos, están en juego unos $6.300 millones que la ANSES y el gobierno podrían recibir en el año electoral. Revisando los estados contables de las compañías heredadas por la ANSES de las ex AFJPs, se desprende que el total de “utilidades no distribuidas” para el conjunto de estas firmas asciende a la friolera de $65.300 millones. Si tiene éxito la presión oficial para que las compañías cambien su política de dividendos y transfieran la totalidad de las utilidades no distribuidas, la ANSES podría recibir unos $6.300 millones por su participación accionaria.

Aquí conviene hacer una aclaración importante. Lo que está en discusión no es la propiedad de los fondos, que corresponden íntegramente a los accionistas incluyendo a la propia ANSES, sino a cómo se utilizan para maximizar el valor de la compañía (y por tanto el valor del fondo a largo plazo de la ANSES), junto con la política de inversiones de las empresas.

La puja legal y política entre el gobierno y el grupo TECHINT tiene, en este marco, una explicación contundente: este holding empresario explicaría la mitad de los $6.300 millones en juego. En la última (y trunca) reunión de accionistas, los directivos de SIDERAR aprobaron una distribución de utilidades por $1.500 millones, sobre un total de $1.690 millones de ganancias no distribuidas. Esta diferencia de $200 no sería la principal fuente de conflicto con el gobierno, ya que en caso de distribuirse totalmente se reportarían a la ANSES apenas $49 millones adicionales a los dispuestos por la junta de accionistas. La puja principal surge, en realidad, por una reserva dispuesta por la empresa (por encima de la reserva legal), a cuenta de futuros giros de dividendos. Esta reserva especial sumaba a diciembre de 2010 unos $6.455 millones y podría reportar casi $1.700 millones a! la ANSES si se forzara su completa distribución.

Al caso SIDERAR, se suma además el del gigante TENARIS, otro miembro del holding TECHINT. TENARIS cuenta con utilidades sin distribuir por USD7.870 millones ($31.200 millones), de los cuales corresponderían a la ANSES $1.100 millones. De todos modos, en este caso sólo la presión política que está ejerciendo el gobierno podría forzar la distribución de utilidades, dado que la participación accionaria en manos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de ANSES es apenas del 3,5% de la compañía.

En la lista de empresas bajo la línea de fuego figuran también bancos y compañías de servicios públicos. Otras firmas con abultadas utilidades sin distribuir o con una elevada participación del FGS-ANSES son el Banco MACRO (con un aporte potencial de $ 740 millones), TELECOM ($500 millones), PETROBRAS S.A. ($ 420 millones) y TGS ($ 265 millones).

En síntesis, todo indica que el gobierno está tratando de apelar a todos los recursos posibles para sostener el gasto público, recurriendo a diversas “cajas”. A fines 2008, se avanzó en la estatización del sistema previsional. Esto derivó una enorme masa de recursos provenientes de los aportes previsionales que pasaron de las AFJPs a la ANSES y la transferencia (estatización) de un gigantesco fondo de inversiones acumulado por el sistema privado para garantizar las jubilaciones. Posteriormente, en 2010, se recurrió al Banco Central como fuente de financiamiento para el pago de deuda. Ya en 2011, sería el turno de exprimir al máximo las tenencias accionarias de la ANSES.