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Informe Económico Semanal del Banco Ciudad

LA SEMANA EN POCAS PALABRAS

El gobierno amplió en 600 partidas las licencias no automáticas para la importación. El alcance de la medida no parece marginal ya que los rubros alcanzados representaron casi un 20% de las importaciones totales en 2010.

Aunque todavía sobran dólares en la economía (el BCRA está comprando más de USD 50 millones diarios para sostener el tipo de cambio), el gobierno quiere “curarse en salud”. Necesita preservar las reservas internacionales para ser utilizadas para pagos de la deuda pública (este año por USD 7.500 millones) ante una posible aceleración de la salida de capitales en el año electoral.

El 2010 marcó el quinto año consecutivo con fuga neta de divisas al exterior y el tercero en importancia. La salida de capitales trepó a USD 11.410 millones (3% del PBI) en 2010. En enero de este año, en plena calma financiera y lejos de los meses de tensión pre-electoral, la demanda de dólares habría ascendido a unos USD 600 millones. A la luz de la historia, la clave pasa por lo que suceda más cerca de las elecciones presidenciales. En 2007 y 2009 la demanda de dólares trepó más del 100% en el trimestre previo a la elección.

En el fondo, la ampliación de las licencias no automáticas de importación refleja una estrategia defensiva de sectores industriales sustitutos de importaciones, que emplean algo más del 50% de los obreros de la industria. Aquí alcanza con mencionar algunos datos. Primero, en 2010 las importaciones crecieron 46% y absorbieron cerca de 1,5 puntos porcentuales del crecimiento de la demanda doméstica. Segundo, hacia fines de 2011 el peso se revalorizaría un 15% respecto al dólar y el Real brasilero, 18% frente al Euro y 20% respecto al Yuan de China. Y tercero, los salarios industriales en dólares hoy se ubican 60% por encima de los niveles de 2001.

Este escenario está dando lugar a un achicamiento de la competitividad cambiaria en varios sectores. En la primera línea de fuego se encuentran textiles, calzado, juguetes, artículos de electrónica, máquinas y equipos y algunos proveedores de insumos industriales, como autopartes.

Las restricciones a la compra de productos importados benefician a los sectores sustitutos de importaciones pero perjudican a los exportadores (cuyos costos crecen por la inflación y las trabas para importar máquinas e insumos). El sector industrial exportador es responsable de más del 50% del valor agregado generado por la industria. Esta diferencia de intereses entre los sectores exportadores y los sustitutos de importaciones ya comienza a generar tensiones en el seno de la propia Unión Industrial Argentina (UIA). Los otros perjudicados de siempre son los consumidores, que verán trepar los precios de estos bienes un poco más de lo que ya venían creciendo.

El principal riesgo de corto plazo de la medida se vincula a las represalias de nuestros socios comerciales. Ya ocurrió con China en 2009-10, cuando suspendió unilateralmente las importaciones de aceite de soja, y ahora con la inminente eliminación de las preferencias arancelarias para exportaciones argentinas hacia los Estados Unidos. Las importaciones alcanzadas por las nuevas licencias no automáticas representaron USD 11.000 millones en 2010. 37% provinieron de Brasil, 22% de China, 7% de Alemania y 5% de los Estados Unidos. Esta es la lista corta de los principales países afectados por los nuevos frenos a las importaciones.