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Institutos de menores en crisis: Motín y violencia dejan heridos en Virrey del Pino

 El dirigente kirchnerista Andrés “Cuervo” Larroque continúa haciendo agua en la administración del Organismo de Niñez y Adolescencia bonaerense. A las múltiples denuncias existentes por hechos de violencia, se le sumó un bochornoso episodio en un centro cerrado.


Una vez más, el centro cerrado de Virrey del Pino quedó en el centro de la polémica tras un episodio de violencia. Se suma así a un preocupante hilo de denuncias que giran en torno a la gestión de Andrés “Cuervo” Larroque, bajo quien recae la autoridad del Organismo de Niñez y Adolescencia de la provincia de Buenos Aires (OPNyA).

Días atrás, mientras se llevaba adelante el cambio de recreación en el llamado “pulmón” del centro cerrado de Virrey del Pino, un grupo de cuatro internos que conformaba el Módulo 1 tuvo una demora a la hora de salir de las celdas. El clima se caldeó desde un principio, cuando un joven comenzó a insultar a las autoridades del organismo.

“Mientras esperábamos que la situación se normalice, nos avisaron que había fierros en el lugar”, aseguró un integrante del personal, en relación a algún tipo de arma casera. En efecto, las autoridades ingresaron al sector y, tras un intenso rastrillaje, encontraron al menos dos varillas de hierro que habían sido afiladas. En uno de sus extremos, además, se había envuelto una tela en forma de mango para las improvisadas facas.

Los oficiales a cargo del operativo intentaron identificar a los responsables, pero nadie se adjudicó la autoría. En consecuencia, el personal les ordenó interrumpir la recreación y volver a las celdas, lo que motivó una nueva gresca. Sólo uno de los cuatro internos aceptó regresar, mientras que los otros tres tuvieron que ser reducidos por los asistentes y oficiales presentes.

A medida que pasaban los minutos, la violencia escalaba. Fue entonces que salió el llamado Módulo 2, quien inmediatamente comenzó a juntar piedras para atacar al primer grupo. Ante el caos generalizado, el subdirector Javier Gatti tuvo que ordenar el cierre del pulmón.

Mientras que la mayoría de los internos regresaron a sus celdas, un pequeño grupo mantuvo la actitud hostil y habría, incluso, arrojado piedras contra los efectivos, que recibieron la orden de intervenir. Las consecuencias fueron desastrosas. En el enfrentamiento, que incluyó disparos con balas de goma y gas lacrimógeno, al menos resultó herido uno de los internos, que fue derivado al hospital Simplemente Evita, de González Catán. 


(www.REALPOLITIK.com.ar)