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8 de cada 10 residentes de CABA sufrió alguna afección auditiva

 La contaminación acústica es el segundo factor ambiental que genera más alteraciones en la salud



Se trata de un problema en aumento que se replica de forma similar en el resto de las ciudades del país con alta urbanización y tasa poblacional. Por ello, especialistas del Hospital de Clínicas “José de San Martín” brindan una serie de recomendaciones para no sufrir problemas como zumbidos, sensación de oído ocupado o tapado, disminución de la sensibilidad auditiva, fatiga, alteración del sueño e irritabilidad.


“El ruido es un contaminante ambiental que se convierte en un factor de riesgo para la salud auditiva. El impacto negativo que el ruido tenga en nuestra audición depende de la combinación de tres factores: duración, frecuencia e intensidad del estímulo. De aquí el impacto del ruido ambiental presente en las grandes ciudades, ya que como ciudadanos estamos expuestos a altas intensidades de ruido, durante tiempos muy prolongados”, explica Mirta Sterin (M.N. 7.955), jefa del sector de Audiología del Hospital de Clínicas.


Según la OMS, el ruido es altamente perjudicial y es el factor ambiental que provoca más alteraciones en la salud después de la contaminación atmosférica. Entre los principales problemas que conlleva, se incluyen los relacionados a la pérdida de audición (sensación de “oído ocupado o tapado”, zumbidos y disminución de la sensibilidad auditiva), factores psicológicos (estrés, ansiedad, irritabilidad y depresión) y fisiológicos (alteración de la frecuencia cardíaca y respiratoria, afectaciones de sueños y partos prematuros).


En el caso de la Argentina, los estudios más recientes aseguran que existe un consenso de que la Ciudad de Buenos Aires es una ciudad muy ruidosa. De acuerdo a la última investigación, 8 de cada 10 porteños refieren haber padecido algún efecto adverso a causa del ruido y otros 8 de cada 10 afirman haber tenido que interrumpir alguna actividad diaria por ruidos molestos. 


Las encuestas también arrojaron que el ruido impacta en la calidad de vida general (84%), en el humor y el estado de ánimo (87%) y en la salud física (73%) de las personas. La contaminación sonora está entre los cinco principales problemas mencionados por los porteños y la opinión mayoritaria es que se trata de un problema en aumento. A continuación, se adjuntan imágenes del mapa de ruido de la Ciudad de Buenos Aires, con sus respectivas referencias:



En cuanto al resto del país, Sterin señala: “Si bien es evidente que la Ciudad de Buenos Aires se destaca entre las demás ciudades del país, no hay estadísticas concretas sobre el nivel de ruido existente en otras partes de la República. Sí se establece una relación entre el alto componente de ruido y la urbanización, por lo que podríamos pensar que siguiendo a la Ciudad de Buenos Aires se encuentran las demás ciudades con alta tasa poblacional y su consiguiente desarrollo urbano”.


Ahora bien, ¿cómo podemos cuidarnos de las afecciones que genera la contaminación acústica? “La OMS recomienda que los niveles de ruido durante el día no excedan los 55 decibeles y un valor máximo nocturno de 40 decibeles para prevenir efectos adversos sobre nuestra salud, mientras que el mapa de ruido de la Ciudad de Buenos Aires evidencia que amplias zonas de la capital portan un nivel de ruido mayor a 75 decibeles. Es así que, como ciudadanos debemos informarnos, cumplir y hacer cumplir las normas vigentes (Ley 1540 - ‘Control de la contaminación acústica en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires’), y fomentar políticas educativas que promuevan conciencia social sobre las verdaderas consecuencias, muchas veces irreversibles, que genera la exposición al ruido”, sostiene la especialista.


A su vez, resalta que de manera individual tenemos que estar atentos al uso de dispositivos de audio, como los auriculares (cualquiera que sean) y teléfonos, sobre todo cuando estos se usan en ambientes ruidosos. “Solemos usar auriculares o hablar por teléfono caminando por la ciudad e intentando tapar el ruido ambiente con el sonido del dispositivo, pasando inadvertido el daño que le podemos causar a nuestra audición con las altas intensidades”, precisa.


Respecto a cuándo se debería hacer una consulta, la profesional indica que lo ideal es asistir a un servicio de Otorrinolaringología de forma periódica para monitorear el estado de nuestro sistema auditivo y así prevenir o detectar tempranamente cualquier alteración auditiva. 


“Por otro lado, es conveniente realizar una consulta cuanto antes en el caso de detectar alguno de los síntomas antes mencionados. Entre ellos se destacan el zumbido en los oídos y la disminución en la inteligibilidad del habla en ambientes adversos. La discriminación auditiva es la primera en afectarse cuando nos exponemos al ruido, ya que las frecuencias agudas -con mayor influencia en la discriminación- son las que reciben el mayor impacto”, concluye.