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Qué dicen los datos La VTV, esa empresa recaudadora que no cambia nada

 Estadísticas de muertes por siniestros viales demuestran que no existe una baja producida por los controles mecánicos de los autos, sino que solo el 1 por ciento de los accidentes se produce por estas fallas.


La Verificación Técnica Vehicular (VTV) es en la actualidad el mayor control mecánico de todo tipo de automóviles y motos, de renovación obligatoria anual. En la Ciudad de Buenos Aires fue aprobada en el año 2011 por votación de los legisladores porteños.

En ese entonces el Pro contaba con 24 legisladores, de los 40 necesarios para su creación, pero a expensas del por entonces legislador Cristian Ritondo, otrora “orgullosamente porteño” y en transición del PJ al partido amarillo, se consiguieron las manos que faltaban.

Los respaldos restantes vinieron del bloque Proyecto Sur, de “Pino” Solanas, los kirchneristas María José Lubertino y Juan Cabandié, y Claudio Palmeiro. El proyecto sostenía que el 33 por ciento de los accidentes viales se producían por fallas mecánicas, sin embargo estos datos se corresponden con estudios realizados en Estados Unidos.

Quienes en aquel entonces se opusieron argumentaron que no había datos respecto del causante de accidentes en la vía pública, más allá de las cifras arrojadas por el SAME, que en 2011 contabilizó 87 muertes, para cinco años después de aprobada la VTV pasar a 137 en 2016, o de 102 en 2014, último año en el que la ley aún no había entrado en vigencia.

Según fuentes consultadas, menos del 1 por ciento de los accidentes automovilísticos se producen por fallas mecánicas, como puede ser un corte en los frenos, dado que los primeros perjudicados son quienes conducen el vehículo, por lo que la toma de conciencia al respecto es anterior al examen automotor.

Al mismo tiempo, en la actualidad se torna más peligroso el teléfono celular al volante que incluso antes que cualquier otro problema. Sin embargo, los gobiernos provinciales siguen insistiendo en este control que en provincia de Buenos Aires ya tiene más de 25 años.

Son extensísimas las cifras para poder realizar este sistema de contralor, generando una exorbitante recaudación en beneficio de las empresas ganadores de las licitaciones, al igual que en todo el negocio montado alrededor, como el grabado de autopartes o la venta de matafuegos ambulantes, antes de ingresar a realizar el estudio.

Si bien existen conductores irresponsables, esto no es novedad alguna. Lo cierto es que el negocio detrás de esta operación, que no desconoce partido político gobernante alguno, es millonario y prevé aumentos para 2023 de hasta más del 100 por ciento en algunos lugares.

Son varios los proyectos legislativos que duermen el sueño de los justos que buscan darle equilibrio a esta iniciativa, entre los que proponen una VTV cada dos a cinco años, e incluso una no obligatoria, mientras los reclamos de los entes de defensa ciudadana parecen no ser escuchados. 



(www.REALPOLITIK.com.ar)