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Lula da Silva abrirá las puertas del Mercosur a Nicolás Maduro para su retorno al bloque

 Gabriela Moreno – Panam Post

El regreso de Venezuela al Mercado Común del Sur (Mercosur) a seis años de su suspensión del bloque por el régimen de Nicolás Maduro haber quebrantado el orden democrático ya tiene el apoyo del presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, a pesar de que los abusos de poder de la dictadura chavista persisten.

Lula sólo piensa en que “la expansión del Mercosur es importante”. Así lo admitió su futuro canciller, Mauro Vieira, quien además de confirmar el respaldo al reingreso de Venezuela también avala la entrada de Bolivia. Sobre la nación caribeña precisó que “todavía no habían cumplido con algunos requisitos legales. No sabemos cómo van las cosas porque no tenemos a nadie en Caracas”. Pero ello no frena las intenciones de integración progresista que nuevamente liderará Lula, considerando que el plan es enviar a un encargado de negocios exprés para «reabrir la embajada», y luego designar formalmente un diplomático.

Sin embargo, estas pretensiones de reimpulsar alianzas comerciales con fines geopolíticos en la región resultan poco atractivas en lo económico, tomando en cuenta que Venezuela al momento de perder su espacio en la organización reportaba una balanza deficitaria de 5.000 millones de dólares con unas exportaciones que alcanzaban los 400 millones de dólares en productos no tradicionales.

Maniobra con bajas esperanzas

Promover el regreso de Venezuela al Mercosur no es más que una maniobra de la izquierda pero sin vía libre. El presidente de Argentina, Alberto Fernández, activo defensor de Maduro, está en sintonía con Lula. Sin embargo, cualquier gestión que ambos emprendan después de Lula juramentarse el 1 de enero encontrará oposición al requerir el voto de Paraguay y Uruguay, ya que ninguna de las dos naciones reconocen a Maduro como presidente.

En Montevideo, el jefe de Estado uruguayo, Luis Lacalle Pou, evalúa las posibles intenciones de Argentina y Brasil de levantar la suspensión a Venezuela después de haber entregado la presidencia pro témpore del Mercosur a Fernández hace un mes. En su mano está el martillo de madera que simboliza la conducción del espacio regional durante el próximo año, pero no la última palabra para tomar decisiones.

Su Cancillería no ha recibido aún ninguna solicitud al respecto, pero la esperan para el primer semestre de 2023. El rechazo es seguro. Así como también el del presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, quien «de ninguna manera» negociará con Venezuela mientras Nicolás Maduro ocupe el Ejecutivo.

De hecho, las relaciones diplomáticas de Asunción con Caracas están congeladas y el cierre de la embajada en la capital venezolana se concretó en 2019, luego del ilegítimo proceso electoral que renovó a Maduro en el cago.

Lobby anticipado

El chavismo tiene las cuentas claras sobre la división que fomenta en el Mercosur. Por esa razón, el diputado oficialista y expresidente del Parlasur –Legislativo del Mercosur– Saúl Ortega, reconoció que una delegación de la Asamblea Nacional de Maduro viajó en el transcurso de 2022 a Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil para reunirse con representantes de estos países ante el organismo, y buscar apoyos para conseguir la reincorporación de Venezuela al bloque.

El trabajo de esta delegación ha sido desmontar los argumentos que en agosto de 2017 los presidentes Tabaré Vázquez, Mauricio Macri, Michel Temer y Horacio Cartes consideraron para acordar posteriormente la suspensión de forma indefinida de Venezuela, así como buscar consenso para el reingreso, cuando Maduro continúa en el poder sin convocar a elecciones libres y con una larga lista de presos políticos.

El liderazgo de Lula entre los brasileños es frágil. Hasta su futuro canciller descarta que tenga en su itinerario a Nicaragua, Cuba o Venezuela, al menos “al inicio del gobierno”.

Plataforma atractiva para Maduro

La plataforma es atractiva para el régimen chavista. El intercambio comercial de Mercosur con el mundo en 2021 rondó los 598.899 millones de dólares, obteniendo un aumento de 37 % con relación a 2020. Las exportaciones representaron 57 % y las importaciones 43 % del intercambio comercial.

El valor de las exportaciones presentó un aumento de 35 %, alcanzando los 338.778 millones de dólares. Asimismo, las importaciones registraron también un incremento de 39 %, llegando a 260.122 millones.

El problema es que los principales países de destino de las exportaciones del Mercosur fueron China, Estados Unidos y Países Bajos, con una participación de 29 %, 11 % y 4 %, respectivamente, y Washington aún mantiene sanciones económicas contra el régimen de Maduro. Además, ¿qué puede ofrecer Venezuela con la producción petrolera en mínimos históricos y la industria arrasada? Socialismo con decadencia. Nada más.




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