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La ruta de la efedrina: el curioso caso del laboratorio que fabricaba drogas ilegalmente

 La semana pasada, en medio de una fuerte interna entre funcionarios del Gobierno, se descubrieron varios contenedores de efedrina, un precursor químico utilizado para producir drogas de diseño, y que tenía como destino Paraguay.

Los barriles estaban en el lugar desde 2011, y eran propiedad del laboratorio argentino Chemo, del empresario farmacéutico Hugo Sigman. El producto había sido vendido a una empresa del país vecino, pero por no cumplir los requisitos sanitarios fueron retenidos, y recién descubiertos por las actuales autoridades aduaneras.

La farmacéutica local dio su versión de la cuestión, y explicó su uso para la producción de medicamentos. La firma especializada en producir vacunas y medicamentos de última generación tiene presencia en unos 40 países del mundo.

Mediante un comunicado, Sigman salió al cruce de la información que lo vincula con el cargamento de efedrina hallado, y aseguró que el producto "es un principio activo de amplio uso en la industria farmacéutica para la fabricación de antigripales tales como Tylenol, Acemuk, Aspirincomplex y Netocitran", entre otros.

"Miles de medicamentos fabricados por laboratorios internacionales como Bayer, Novartis y Pfizer utilizan seudoefedrina", apunta, y en Argentina "hay más de 60 medicamentos que también utilizan ese principio activo, en todos los casos de origen importado porque no se produce en el país".

La nota oficial de Chemo destaca incluso que en la actualidad "se importan unos 15 mil kilos de pseudoefedrina". A su vez, añade, el comunicado, "es una empresa internacional que factura 1400 millones de euros y cuenta con veinte plantas industriales distribuidas por todo el mundo en las que fabrica distintos principios activos, pero no seudoefedrina".

El grupo farmacéutico, uno de los más importantes de origen argentino, "investiga y desarrolla nuevos productos farmacéuticos, como los anticuerpos monoclonales, en nueve centros ubicados en Europa y América", añade.

El grupo de Sigman tiene presencia comercial en más de cien países y cuenta con 1600 clientes a los que les vende, "tanto productos terminados como principios activos elaborados en sus plantas industriales, y también principios activos adquiridos a terceros como la seudoefedrina".

En 2011, COMFAR, uno de los laboratorios más importantes de Paraguay, le solicitó a Chemo 250 kilos de seudoefedrina para la fabricación de Agripas Plus, un antigripal y descongestivo de uso muy común en Paraguay, relata el comunicado de la empresa, que advierte que "el valor de los 250 kilos era de 16.250 dólares", lo que representa "menos del 1,5 por ciento de la seudoefedrina que se importa anualmente en Argentina y el 0,07 por ciento del mercado mundial".

Para el envío de la mercadería Chemo contrató a Stockpharma, "un forwarder de reconocido prestigio", aclara la nota. "La mercadería fue enviada desde los depósitos en Basilea, por lo que cumplió con la normativa suiza para ser exportada, con rumbo a Paraguay, previas escalas en París y Buenos Aires", añade, lo que quiere decir "que pasó en tránsito por el aeropuerto Charles De Gaulle, por lo que también cumplía con los requerimientos de las autoridades francesas".

Luego de llegar a Ezeiza, continúa el relato de Chemo, y antes de salir para Asunción en un vuelo de TAM, "la Aduana argentina retuvo esta mercadería" y la compañía local encargada de hacer el despacho, International Cargo, "realizó el reclamo pertinente a la Aduana en reiteradas oportunidades".

Incluso, el 10 de agosto de 2011 presentó una nota solicitando formalmente una respuesta. Pero la Aduana argentina "nunca respondió formalmente el requerimiento" y sus funcionarios "se limitaron a decir que no estaba autorizada la salida", continúa con su aclaración el laboratorio. También COMFAR, como propietario de la mercadería, realizó reclamos a la Aduana argentina y finalmente "le informaron verbalmente a International Cargo que la mercadería sería confiscada".

Al ser confiscada, la mercadería se convierte en propiedad del Fisco y es la Aduana la que debe decidir su destino, ya sea su destrucción, reenvío al lugar de origen o remate.

"La única noticia posterior que la compañía ha tenido por parte de la Aduana fue la publicación en el Boletín Oficial del miércoles pasado, requiriendo que el dueño se presentara a retirarla", señala el comunicado.

"La normativa vigente en aquel momento exigía que la importación definitiva de este tipo de principios activos se realizara exclusivamente por laboratorios autorizados", pero sin embargo "la importación en tránsito no estaba alcanzada por esta restricción: el código aduanero permitía expresamente la libre circulación entre la aduana de entrada y de salida, que en este caso era la misma de Ezeiza", agrega.

Y por último, Chemo subraya que "el hecho de que la misma Aduana haya pedido el miércoles pasado que el dueño pasara a buscarla demuestra que no había razón alguna para haberla retenido".

Los envíos a Paraguay eran frecuentes y llegaban a 500 kilos por año. La efedrina salía de Suiza, pasaba por Francia y hacía escala en Ezeiza, porque no había vuelo directo desde Francia a Paraguay. A partir del cargamento de 2011, la escala ahora se realiza en Brasil.

Antes del Triple Crimen, la efedrina tenía dos destinos principales: la producción de drogas sintéticas y abastecer al mercado de medicamentos, legales y truchos. Por eso, cuando estalló la importación en la Argentina, entre 2004 y 2008, los grandes laboratorios hicieron llegar sus quejas a las máximas autoridades del Gobierno.

La investigación judicial determinó que se desviaron más de 40 mil kilos.Los datos que figuran en esta crónica aún no forman parte de la causa judicial que tramita en el juzgado de María Romilda Servini.

En el allanamiento del jueves, los funcionarios judiciales llegaron a Ezeiza con la ilusión de encontrar documentación oficial del cargamento y de los couriers que operaban con Aeroméxico. No encontraron nada.

Por eso, decidieron secuestrar toda la documentación que forma parte del archivo de la Aduana de Ezeiza. Son varias jaulas repletas de cajas. Las columnas tiene casi cinco metros de alto. Ante la imposibilidad de trasportarlas, los funcionarios judiciales le ordenaron a los responsables del galpón de TCA que realicen un monitoreo, las 24 horas, con cámaras.


agencianova