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La primera licitación 5G se llevará acabo en el primer trimestre de 2023

 El Directorio del Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) avanzó durante su última reunión del año en la atribución de las bandas de frecuencias para la prestación y despliegue de la quinta generación de tecnologías de telefonía móvil (5G). Según había anunciado el presidente del organismo, Claudio Ambrosini, la idea es licitar el espectro en el primer trimestre del año que viene a pedido del Ministerio de Economía para sumar reservas en el Banco Central.

Según se comunicó hoy, si bien la reunión tuvo lugar el viernes pasado, las autoridades de Enacom identificaron la porción de espectro radioeléctrico 3300-3600 MHz disponibilizando un total de 300 MHz para la prestación de comunicaciones, tanto fijas como móviles, en lo que se denominó “Servicio de Telecomunicaciones Fiables e Inteligentes”.

En este mismo sentido, se aprobó el “Reglamento General del Servicio de Telecomunicaciones Fiables e Inteligentes”, que regulará la utilización de esta tecnología. Este constituye un servicio inalámbrico de telecomunicaciones fijas y móviles, que mediante el empleo de tecnologías de acceso digital de alta eficiencia espectral y arquitecturas flexibles de redes soporta aplicaciones de banda ancha móvil mejorada, comunicaciones de alta fiabilidad y baja latencia, y comunicaciones masivas de tipo máquina, entre otras.

Aprobación del pliego

El próximo paso sería la aprobación del pliego de la licitación, que según fuentes oficiales tendría lugar en febrero, en la próxima reunión de directorio.

A comienzos de noviembre, Ambrosini dijo que el Gobierno apuntaba a licitar 5G en el primer trimestre y que esto había sido un pedido del Ministerio de Economía, que preveía tener ese ingreso de dinero.

Según una estimación de septiembre, la previsión oficial era recaudar US$1400 millones a través de la subasta entre los operadores de telefonía móvil (Telecom, Movistar y Claro) y una eventual participación del empresario Alberto Pierri, dueño de Telecentro y expresidente de la Cámara de Diputados durante el gobierno de Carlos Menem.

Pero, para las empresas, el número no se condice con la actualidad del negocio con tarifas retrasadas, ingresos en pesos y gastos en dólares. Es que, si bien la mayoría del sector cuenta con medidas cautelares en contra del DNU 690/2020 que estableció que los precios iban a ser definidos por el Enacom; la realidad es que las firmas igualmente no están trasladando todos los aumentos a los usuarios por lo golpeados que están los salarios. Según el Indec el rubro comunicaciones aumentó un 65,3% interanual a noviembre, mientras que el nivel general fue de 92,4%.

Obligaciones de cobertura

En este sentido, las compañías abogan por una mirada no recaudatoria por parte del Estado; y que en cambio se ponga más énfasis en las obligaciones de cobertura, algo que no parece que vaya a suceder.

En la región Chile y Brasil ya llevaron a cabo licitaciones 5G en las que recaudaron respectivamente US$453 millones y US$8400 millones.

En 2014 la Argentina subastó los lotes de las frecuencias 4G y 3G de telecomunicaciones; y recibió ofertas por más de US$2000 millones si bien hubo unos US$400 millones que nunca se cobraron que son aquellos que tendría que haber pagado el cuarto operador Arlink (propiedad del grupo Vila-Manzano). 

En ese entonces las empresas necesitaban el espectro porque las áreas metropolitanas estaban saturadas; y la evolución de los celulares hacía que demandaran mayores capacidades de transporte a las redes.

En el caso del 5G se espera que las redes no solo sean utilizadas por telefonía móvil; sino que den lugar a aplicaciones en áreas como el internet de las cosas (IoT); y máquina a máquina por las ventajas que presentan en términos de una menor latencia (el retraso entre el envío y recepción de la información).

Las redes 5G reducen la latencia a un milisegundo: para dimensionar la rapidez; una persona tarda 40 milisegundos en sentir que se quemó un dedo con agua hirviendo.

Fuente: La Nación