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Las dos señales económicas que demuestran debilidad y estancamiento

 Los efectos de la inflación comienzan a impactar en la recaudación y las reservas, que siguen estancadas. Se avecinan más controles y cepo, en momentos que los pesos sobran en el mercado. 

El ministro de economía Sergio Massa ha mostrado un cambio en la mirada económica, y en los últimos días bregó por un control de precios, investigar posición dominante de las empresas, control estricto de las reservas, y un mayor cepo a las importaciones. Lo único que falta es que comunique un bono de fin de año, y materializar el plan platita. 

La inflación comienza a mostrar sus efectos no deseados sobre la recaudación, en octubre la recaudación creció el 92,8% anual, en caso de que la inflación en octubre 2022 alcance el 6,5% anual, la inflación anualizada sería del 88,3%, con lo cual el aumento real de la recaudación fue del 4,5%. Si medimos la recaudación en los primeros 10 meses la suba es del 78,8%, mientras que la inflación en igual período sería del 76.9%, esto implica una suba del 1,9%. La inflación esta haciendo estragos en la economía, la recaudación podría terminar cayendo en términos reales en el año 2022.

En los meses de setiembre y octubre hemos visto una sustancial caída de ventas en la mayoría de los sectores económicos, esto se debe a una pérdida de poder adquisitivo de los salarios. Las empresas están vendiendo menos cantidades, y esto implica que suben los costos unitarios dejando a las compañías sin rentabilidad.

Las empresas que están en el sector formal, ante una caída de ventas y suba de costos, intentaran subir los precios para no mostrar resultados negativos en sus balances. Muchas empresas que están en el sector formal, pero conviven con la informalidad, pasaran a vender en negro para poder financiar los mayores costos derivados de la baja de ventas. La AFIP se encuentra ante el desafió de mejorar la administración tributaria para que la recaudación no termine aumentando menos que la inflación. Las empresas venden en negro antes de cerrar, la presión tributaria es alarmante y las ventas no acompañan.

Otro grave problema en las empresas es el escenario financiero, grandes empresas venden de contado, pero las distribuidoras solo venden si dan 30 o 60 días de plazo. La inflación en los últimos 30 días rondaría el 6,5%, mientras que en los últimos 60 días sería del 13,1%, quien venda a plazo y compre contado tendrá que saber que perderá rentabilidad, y esto le puede traer un problema financiero en la empresa.

Muchas compañías han seguido vendiendo a plazo, con el afán de mantener el nivel de venta, pero ese es un error, porque comprar contado y vender a plazo le generaría una perdida, que a priori no se visualiza en los resultados por la nominalidad de los registros, en cambio comienza a notarse en el stock de mercaderías, ya que la mercadería vendida no se puede reponer en igual cantidad 30 o 60 días más tarde. Si a esto le sumamos los bajos márgenes de rentabilidad, la carga tributaria y la necesidad de vender en un mercado que está muy ofertado, la descapitalización de muchas compañías luce imperceptible, pero es preocupante a mediano plazo.

En las semanas que le quedan al año 2022 creemos que las ventas no lograrán recuperarse, y las empresas buscarán un nuevo punto de equilibrio para su producción, lo que obliga a un nuevo set de precios al consumidor.

Las paritarias han terminado con acuerdos salariales que se ubican en la cifra de 3 dígitos, debemos destacar que los trabajadores siempre merecen mucho más de lo que ganan, pero la pregunta obligada es ¿qué mejora en productividad generan estos mayores aumentos? Sin mejora de productividad, el aumento salarial se transforma en mayores precios al consumidor, con lo cual lo que se gana con el aumento, se pierde en el almacén.

Argentina necesita aumentar la inversión, mientras la inversión sea baja, es difícil que las empresas puedan convalidar mayores aumentos salariales sin que dicho aumento pase a precio. Los que no puedan convalidar mayores precios serán empresas que a futuro quedaran en el camino. Argentina sigue en la senda de la alta concentración, producto de una política económica equivocada, que no crece porque no hay inversión, por ende, el mercado se achica y salen del mercado las empresas más vulnerables.

Las reservas del Banco Central terminaron octubre en U$S 38.673 millones, en setiembre habían terminado en U$S 37.621 millones, crecieron U$S 1.052 millones. En igual periodo los pasivos monetarios pasaron de $ 12,5 billones a $ 13,0 billones. A este ritmo y sin hacer ningún tipo de emisión terminamos el año con pasivos monetarios por encima de los $ 14,0 billones. La gran incógnita es en qué nivel terminarían las reservas, ya que la demanda de dólares para pagar importaciones y deuda privada es elevada, y la llegada de dólares frescos genera muchas dudas.

Como el gobierno dejo de emitir, pero persiste con un déficit fiscal muy elevado, se financia en el mercado de deuda en pesos. Seguimos con mucha atención la tasa de retorno del Bonte 2023 que es el bono que vence el 17 de octubre del año 2023, y ya rinde el 136,8% anual, una letra en pesos que ajusta por inflación con vencimiento al mes de setiembre rinde el 6,5% anual, esto nos estaría dando una inflación proyectada del 130,2% anual a un año vista.

Conclusiones

  • La recaudación tributaria se está debilitando por la caída de actividad económica, esto es una señal de alerta, porque terminará consolidando un mayor déficit fiscal que el gobierno tendrá que cubrirlo con mayor emisión de deuda o pesos.
  • Las reservas siguen estancadas, llevamos 4 meses consecutivos por debajo de los U$S 40.000 millones, y nada hace presumir que terminemos el año por encima de ese valor. El gobierno redobla el cepo a las importaciones, sin una solución para el abastecimiento de mercadería, con lo cual tendremos restricciones de dólares y suba de precios.
  • La inflación se consolida en niveles del 6% al 7% mensual, el Gobierno toma el camino de indexar la economía, el tipo de cambio y la tasa de interés sigue subiendo a igual ritmo que la inflación.
  • Las empresas deberán repensar sus planes de comercialización, pagar de contado y vender a plazo te puede traer quebrantos, que no se ven reflejados en lo inmediato por la nominalidad de los resultados, pero que se reflejan en la perdida de stock de mercadería.
  • Sin dudas que la mayor inflación hace que los pasivos monetarios del Banco Central sigan creciendo, estamos pagando intereses equivalentes a $ 500.000 millones mensuales, y esta cifra seguirá creciendo. Mientras los pasivos monetarios sigan aumentando, y las reservas permanezcan en niveles inferiores a los U$S 40.000 millones, el ajuste cambiario es cuestión de tiempo.

Salvador Di Stéfano