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EL CRONISTA - Pueblo chico | El fantasma del descenso (de precios)

 

El fantasma del descenso (de precios)

El Gobierno intenta por todos lados encontrar la fórmula para bajar la inflación. "No soy mago", dijo el ministro Sergio Massa apenas se hizo cargo del mega Ministerio de Economía, y por ahora, a juzgar por el constante crecimiento de precios, nadie le puede decir que no avisó.

Precios Cuidados, Acuerdos de Precios, Precios Máximos, Precios de Cercanía, Precios Justos... traigan resultados que nombres sobran, podría decir una bandera que cuelgue desde Economía y que tome como referencia un clásico "trapo" de un club de fútbol. Ahora en la negociación aparecen los fantasmas.

En el medio se juegan también otras cosas. El comercio exterior es clave para la entrada de dólares pero comienzan a aparecer algunas deficiencias que preocupan. Los gremios pelean por el pago de un bono fijo y la industria tiembla. Y los políticos -del propio Gobierno y en JxC- siguen a las piñas, cada vez con menos miedo a que se rompa todo.

Buenas tardes, amigas y amigos. Soy Matías Bonelli, Editor de Economía del diario El Cronista. Gracias por visitar Pueblo Chico.

Moreno, Feletti y los fantasmas para bajar precios

"Ojo que lo que puede venir tal vez es peor". La frase ya se escuchó varias veces en medio de las negociaciones entre el secretario de Comercio, Matías Tombolini, y las empresas de alimentos que se niegan a ceder productos al programa Precios Justos.

Casi con un disfraz mezcla de pitoniso y encargado de cobrar préstamos de esos lugares que ofrecen "dinero ya", Tombolini apuesta todo lo que tiene para lograr que las alimenticias se suban a la nueva canasta con la que el Gobierno intenta calmar la inflación. Pero por ahora la suerte no lo acompaña del todo.

La referencia del funcionario es clara. En su lugar ya pasaron Guillermo Moreno y Roberto Feletti, dos exfuncionarios que se caracterizaron más por imponer que por dialogar, y obligar a las empresas a sumarse a estas iniciativas.

Y Tombolini agita esos fantasmas. Una muestra, además, de la presión que hoy soporta Comercio por parte de sectores más duros del Gobierno, que quieren volver aquellas viejas costumbres.


Se buscan dólares pero llegan paros

Un paro detuvo la semana pasada las operaciones de comercio exterior en la Argentina y, aunque no tuvo mayor trascendencia, puso en evidencia la debilidad del sistema portuario argentino y la acefalía en materia de vías fluviales y marítimas.

Luego, los gremios nucleados en la federación que conduce Juan Carlos Schmid, el ex líder de la CGT, aceptaron la reunión con la ministra de Trabajo, Raquel Olmos como una formalidad, pero dejaron en claro que no fue un reclamo por "bonos o paritarias".

Los trabajadores portuarios que, en general, tienen salarios indexados al dólar, apuntan a Alexis Guerrera, titular de la cartera de Transporte y denuncian que no existe una "política pública". La "agenda inconclusa" incluye falta de resolución de las concesiones del Puerto de Buenos Aires y la hidrovía, reglamentación de la ley de marina mercante y cumplimiento de la ley de cabotaje promoción de la industria naval.

"Se vienen paros sorpresivos", confirmó un alto dirigente en diálogo con El Cronista.

Salir a flote

Aunque más moderados en las formas, los empresarios comparten la preocupación de los gremios y apuntan a la falta de productividad de un sistema que concentra más del 90% de las importaciones y más del 80% de las exportaciones en el Puerto de Buenos Aires.

"Quedó viejo hace más de 10 años" por los obsoletos 10 metros de profundidad. "Una carrera desesperada hacia la concentración generó una aglomeración de efectos negativos", describió un especialista del sector portuario y un empresario respondió que "la carga paga la fiesta".

Aunque la Argentina es uno de los principales exportadores de granos del mundo, tiene nula participación en el negocio del flete internacional y abarca sólo el 11% de los servicios de cabotaje.

En síntesis, los sobre costos por demoras alimentan la inflación en el mercado interno, restan competitividad para las exportaciones y ponen en riesgo los puestos de trabajo por el avance de buques de otras banderas. Además, la pérdida por improductividad se estima en u$s 1200 millones al año.

Un break entre round y round

De vez en cuando sucede. En La Pampa se suspendió, por un rato, la grieta política y las peleas entre Juntos por el Cambio y el peronismo. O mejor dicho: entre los radicales de Evolución y el justicialismo. Es sutil pero importante la diferencia.

El evento que reunió a varios adversarios fue la inauguración de la casa Museo Antonio "Pacheco" Berhongaray en homenaje a quien fuera diputado y senador radical, también secretario de Agricultura, y un compañero leal del ex presidente Raúl Alfonsín.

En la vuelta de la democracia fue el candidato a gobernador de La Pampa por la UCR pero quedó en segundo lugar con el 32% de los votos. Ganó Rubén Marín, del PJ, que fue parte del homenaje. Cuatro años después volvió a postularse y volvió a quedar en segundo lugar aunque fue por años el indiscutido referente del radicalismo pampeano.

La familia de Berhongaray decidió convertir la casa del histórico dirigente en un lugar abierto al público y en la inauguración estuvieron el gobernador Sergio Ziliotto y el vicegobernador Mariano Fernández, del Frente de Todos; el ex gobernador Rubén Marín; el intendente de Santa Rosa, Luciano Di Napoli de La Cámpora y el diputado del PRO Martín Ardohain, primo de la modelo y conductora "Pampita".

También envió una carta el senador nacional Martín Lousteau referente de Evolución, espacio del que forma parte el diputado Martín Berhongaray, hijo del homenajeado que puso en marcha el proyecto mientras resistía las presiones de la UCR para volver al bloque oficial en Diputados que comanda Mario Negri. Finalmente el radicalismo desistió de esa discusión interna y a un año de la división conviven ambos bloques en Diputados, el que comanda el cordobés Negri y el que conduce su coterráneo Rodrigo de Loredo.

la pasión no se negocia

Días extenuantes se viven en el Ministerio de Economía, en donde Sergio Massa y su equipo están cumpliendo 100 días (algunos como el secretario de Hacienda, Raúl Rigo, volvieron después de tres semanas de "descanso" y otros como el secretario de Finanzas, Eduardo Setti, quedaron del team Silvina Batakis).

Pasó la tregua y la cercanía de fin de año acelera las presiones políticas y sindicales dentro del Frente de Todos para redistribuir los ingresos, acordar y/o congelar los precios de la canasta básica.

En este contexto, el miércoles pasado, los funcionarios partieron raudamente a la tarde hacia el Congreso, en donde defendieron ante el Senado el Presupuesto 2023, con la participación estelar del secretario de Política Económica, Gabriel Rubinstein, virtual viceministro.

A diferencia de la visita a Diputados, el ministro Sergio Massa no concurrió a su antiguo centro de trabajo y adujo reuniones importantes con empresarios.

La oposición, en cambio, le cuestionó haber presenciado el partido de los subcampeones del año, Tigre contra Racing, en cancha de Huracán. Los senadores oficialistas tuvieron revancha a la noche: asado y motivación de cara al año de las elecciones en la terraza del Palacio de Hacienda.

Se puede cambiar de todo. De cara, de casa, de familia, de novia, de religión; pero la pasión no se negocia.