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Señales de humo para "La Jefa": Lula, ¿el jefe de campaña para "Cristina 2023"?

 Apenas confirmada la victoria sobre Jair Bolsonaro, Luiz Inácio Lula da Silva salió a dar su discurso triunfal desde el bunker donde aguardaba la definición. En medio de su alocución, se calzó una gorra con la inscripción "CFK 2023", dejando en claro su deseo de volver ver a Cristina Fernández al frente del Gobierno argentino.

La imagen se viralizó inmediatamente, y sirvió para que sus seguidores volvieran a la carga en su intento de convencerla para salir de nuevo al ruedo electoral. Un par de meses atrás, La Cámpora había anunciado el lanzamiento de un "operativo clamor" para instalar su candidatura, pero fue silenciado enseguida por indicación de la propia vicepresidenta.

Después vino el atentado y su impacto sobre Cristina, que cada día se sentía menos dispuesta a intentar retornar al Ejecutivo argentino.

Habrá que ver qué impacto implica el gesto proselitista de Lula. Para el flamante presidente brasileño, la alianza estratégica con la Argentina resulta fundamental, habida cuenta de que deberá gobernar con ambas cámaras del Congreso en su contra, y también con los principales Estados en manos de la oposición.

Adicionalmente, para imponerse a Bolsonaro debió negociar con referentes de centro derecha, incluido su propio compañero de fórmula, por lo que la alianza con el principal socio de Brasil en el Mercosur resulta estratégica para su gobernanza. Naturalmente, esa coordinación no podría obtenerla de candidatos como Alberto Fernández o Sergio Massa, ni -mucho menos- de los postulantes del PRO ni de los libertarios.

Cristina celebró la victoria de Lula en su cuenta de Twitter, inmediatamente después de ser confirmada. "Hoy más que nunca, amor y mucha felicidad. Gracias pueblo del Brasil. Gracias compañero Lula por devolverle la alegría y la esperanza a nuestra América del Sur".

Sin embargo, no le agradeció ni la gorrita ni su postulación a la Presidencia argentina en 2023. No por desatenta, sino porque en su entorno insisten en que, realmente, no tiene interés alguno en ponerse al frente de la catástrofe que legará Alberto Fernández a su sucesor.



agencianova