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Los engaños en torno al covid: cómo empezaron y cómo les está yendo

 Por Agustina Sucri – La Prensa

Durante los últimos tres años se han cometido todo tipo de atrocidades en nombre de la ciencia. La declarada “pandemia de covid” no sólo paralizó las vidas de la mayoría de los habitantes del mundo sino que muchos fueron condenados a morir en soledad. Se suprimieron posibles tratamientos y también el debate científico. Se crearon estrategias para silenciar y desprestigiar a profesionales de trayectoria mientras el miedo infundido logró que las personas marcharan voluntariamente hacia la aplicación de un producto con escaso testeo sobre su efectividad real, sus limitaciones y sus posibles secuelas. Un ejército de “verificadores de datos” con múltiples conflictos de intereses se encargaron de rebatir con argumentos endebles cada uno de los cuestionamientos sensatos que se plantearon.

La conveniencia de las cuarentenas de sanos, el uso de pruebas de PCR para diagnosticar, el verdadero origen del SARS-CoV-2, la eficacia real de los inóculos, los riesgos asociados a esos productos desarrollados en tiempo récord y el poder de la inmunidad natural tras haber padecido la enfermedad fueron algunos de los principales temas sobre los cuales se construyó el fraude. Ahora, casi tres años después, resulta cada vez más difícil tapar las verdades que dejan al desnudo esos engaño.

Entre los más recientes escándalos, aunque pasó inadvertido en la mayoría de los medios, están las declaraciones de Janine Small, presidenta de mercados internacionales de Pfizer, quien declaró el 10 de este mes ante el Parlamento Europeo que la compañía productora de inoculaciones no sabía si su producto contra el covid-19 impedía la transmisión del virus antes de que entrara en el mercado en diciembre de 2020. “No. Tuvimos que movernos realmente a la velocidad de la ciencia”, respondió la ejecutiva de Pfizer a la pregunta que le realizó Rob Roos, miembro holandés del Parlamento Europeo. La posibilidad de detener la transmisión del virus no fue objeto de estudio en los ensayos clínicos que llevó adelante la compañía para obtener la autorización de emergencia.
¿Pero no había que estar vacunados para poder entrar a un banco, a un cine, para “ser solidarios” con los otros? A esto mismo apuntó el diputado Roos, quien tras escuchar la respuesta de la ejecutiva de Pfizer alertó: “Esto elimina toda la base legal del pasaporte covid”.

Contratos secretos, participantes de los ensayos clínicos que han denunciado que fueron excluidos de la investigación por presentar efectos adversos graves… nada parece detener a gigantes de la talla de estas farmacéuticas. “Más de una de cada seis personas en el planeta usó en 2021 un medicamento o vacuna de Pfizer”, dijo Small en su presentación en el Parlamento Europeo con la intención de hacer notar la magnitud de sus negocios. “Hasta septiembre de este año hemos entregado 3,8 mil millones de vacunas a 181 países y territorios del mundo. Más de la mitad de la población de Europa ha recibido una vacuna de Pfizer BioNtech”, se jactó.

Las promesas de las compañías que salieron al ruedo con “novedosas vacunas” y de los gobiernos que las compraron aseguraban que quienes estuvieran inoculados tendrían menos riesgo de padecer las formas severas de la enfermedad y que serían necesarias dos dosis. Más tarde, aparecieron los múltiples refuerzos que se fueron sumando para “potenciar” la protección. De acuerdo con un nuevo estudio, publicado en el “International Journal of Epidemiology”, la eficacia de las vacunas contra el covid-19 de Pfizer y AstraZeneca se vuelve negativa contra el covid grave meses después de su administración. Eficacia negativa significa que una persona vacunada tiene más probabilidades de sufrir enfermedad que una que no lo está.

Una sola dosis de la vacuna de Pfizer tuvo una eficacia de -121% en el día 84 y de -85% en el día 98. Los investigadores concluyeron que una segunda dosis de Pfizer se mantuvo mejor, pero aún así cayó por debajo del 50% en el día 98.
En tanto, una sola dosis de la vacuna de AstraZeneca dio resultados negativos en el día 70 y una segunda dosis dio resultados negativos en el día 84, según el artículo.
El estudio es el último en estimar la eficacia negativa de este tipo de vacunas, aunque otros ya han examinado la eficacia contra la infección. Investigadores financiados por Moderna afirmaron en un documento reciente que la eficacia de la vacuna contra la infección se volvió negativa después de varios meses contra BA.2.12.1, BA.2, BA.4 y BA.5, que son todas subvariantes de la variante Omicron del coronavirus.

Otro trabajo, que analizó la eficacia del producto de Pfizer contra la infección entre niños de 5 a 11 años, estimó que ésta se volvió negativa después de 18 o 20 semanas, dependiendo de si los niños también habían sido infectados con covid-19.

Por otra parte, investigadores de Qatar que examinaron la eficacia de las vacunas de Pfizer y Moderna, estimaron en junio que su eficacia se volvía negativa con el tiempo y no observaron diferencias discernibles en la protección contra la infección sintomática por BA.1 y BA.2 entre la infección previa, la vacunación y la inmunidad híbrida.
En tanto, otro estudio, publicado en JAMA en mayo último por científicos estadounidenses, determinó que la eficacia de la vacuna de Pfizer se volvía negativa para los niños de 12 a 15 años después de cinco meses.

PREOCUPA LA SEGURIDAD

Otro de los aspectos centrales sobre los que se basó la recomendación de los “expertos” de inocular a toda la humanidad, incluidos los bebés, los niños y las embarazadas fue la premisa de que estos productos “son seguros”. No obstante, un nuevo estudio realizado en Japón, planteó preocupación por los signos de seguridad de las vacunas covid de ARNm.
El trabajo, publicado en el servidor de preimpresiones medRxiv, fue realizado por un equipo de investigadores que incluyó a Rokuro Hama, director del Instituto Japonés de Farmacovigilancia, una agencia japonesa de control posterior a la aprobación de medicamentos.

Este grupo japonés informa que los cocientes de tasas de mortalidad por miocarditis (MMRRs, por sus siglas en inglés) y sus intervalos de confianza (95%) tras recibir las vacunas covid-19 en comparación con la población general de referencia durante los últimos tres años fueron significativamente más altos no sólo entre la población adulta joven (el más alto se vio en la franja de 30 a 40 años, con una razón de mortalidad por miocarditis de 6,69) sino también en los ancianos.

En concreto, concluyen que “la vacunación contra el SARS-CoV-2 se asoció con un mayor riesgo de muerte por miocarditis, no sólo en los adultos jóvenes sino también en todos los grupos de edad, incluidos los ancianos”. “Si se tiene en cuenta el efecto saludable de la vacuna, el riesgo de muerte por miocarditis puede ser 4 veces o más alto que el riesgo aparente. También hay que tener en cuenta la infradeclaración”, agregan para luego finalizar:  “Sobre la base de este estudio, el riesgo de miocarditis tras la vacunación contra el SARS-CoV-2 puede ser más grave que el notificado anteriormente”.

En línea con estos datos que generan preocupación, el Tribunal de Distrito de Jerusalén ordenó la semana última al Ministerio de Salud de Israel que proporcione información sobre el estado de vacunación de las personas fallecidas, tras la solicitud de información pública (FOI) de un ciudadano israelí.
Según informó el sitio The Epoch Times, el Ministerio de Sanidad israelí tiene hasta mediados de noviembre para proporcionar:

* la mortalidad total, por cualquier motivo, incluida la de covid-19, indicando el estado de vacunación de los fallecidos, las dosis de vacuna y la cantidad de recuperados.
* datos sobre la mortalidad infantil por covid-19, señalando si el fallecido tenía o no comorbilidades.
*La mortalidad por covid-19 con los datos segmentados por comorbilidades y según el estado de vacunación.

El pedido se produjo después de que David Shuldman, analista de sistemas y economista, presentara una solicitud de información pública en 2021 para obtener datos de mortalidad desglosados por estado de vacunación. También pidió que se indicaran las muertes de las personas que se recuperaron del covid. Después de que el Ministerio de Sanidad no respondiera durante cuatro meses, Shuldman presentó un recurso administrativo mediante el cual logró la disposición del Tribunal.
Tres días después de la orden judicial, Kan 11, una emisora estatal israelí, anunció que el Ministerio de Sanidad de aquel país va a estudiar el exceso de mortalidad para determinar si el incremento de muertes más alto de lo normal registrado durante la pandemia está relacionado con las vacunas covid.

También en España el exceso de mortalidad registrado en julio último -que alcanzó máximos históricos- genera “desconcierto”.  Allí hubo 11.264 óbitos por encima de lo habitual, esto es, seis veces más con respecto a la serie histórica de la media de este mes (1.844) desde que el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) la recoge en las estadísticas en el MoMo, el sistema de Monitorización de la Mortalidad, dependiente del Ministerio del Interior.
“Un pico de muertes, además, muy por encima de las provocadas por covid oficialmente en el mismo periodo (2.602) y de las atribuidas a las altas temperaturas (2.223)”, señala el sitio “The Objective”, que revela que el Ministerio de Sanidad no ha sabido responder sobre lo que está sucediendo. ”Ninguna de las administraciones consultadas por THE OBJECTIVE ha sabido dar una respuesta a qué se debe este exceso de mortalidad”, indica el sitio informativo y agrega que “Hasta el momento, la única referencia pública a este tema por parte de los representantes políticos tuvo lugar en diciembre de 2021 cuando la ministra de Sanidad, Carolina Darias, tras ser preguntada por este asunto en la comisión de salud del Congreso de los Diputados, dijo que a ella también ‘le gustaría saber por qué’ se están produciendo estas muertes”.

MÁS “MISTERIOS” Y GRIETAS

Tampoco se han obtenido respuestas convincentes sobre el origen del SARS-COV-2, que dio lugar a esta gran debacle mundial. Hasta la poco transparente Organización Mundial de la Salud (OMS) dio un brusco giro en junio último respecto de esta temática.

En un informe preliminar, el Grupo Asesor Científico sobre los Orígenes de los Nuevos Patógenos (SAGO) de la OMS afirmó que es necesario seguir investigando para determinar cómo se originó el covid-19, incluido un análisis más detallado de la posibilidad de que fuera un accidente de laboratorio. Esta postura del grupo de expertos mostró una diferencia drástica de la evaluación inicial que hizo la entidad sanitaria mundial sobre los orígenes de la pandemia, cuando concluyó en 2021 que era “extremadamente improbable” que el covid-19 pudiera haber llegado a los humanos desde un laboratorio.

Mientras hay equipos de investigadores que siguen asegurando con sus estudios que el virus saltó de los animales a los humanos, como el publicado en Science en julio último, un reciente trabajo titulado “La huella de la endonucleasa indica un origen sintético del SARS-CoV2”, apuntan al origen artificial.

Este reciente trabajo, publicado en el servidor de preimpresión bioRxiv, concluye que es muy probable que el virus SARS-CoV-2 que causa el covid-19 se haya originado en un laboratorio. Las probabilidades de un origen natural, según el estudio, se sitúan en menos de 1 entre 100 millones.
A diferencia de los estudios anteriores, que analizaban aspectos cualitativos como las características del virus, el nuevo estudio evalúa por primera vez la probabilidad de un origen de laboratorio sobre una base cuantitativa. Esta metodología permitió a los autores presentar resultados objetivos.

“El mapa de restricción del SARS-CoV-2 es consistente con muchos genomas de coronavirus sintéticos informados anteriormente y cumple con todos los criterios requeridos para un sistema genético inverso eficiente. Se diferencia de sus parientes más cercanos por una tasa significativamente más alta de mutaciones sinónimas en estos sitios de reconocimiento de aspecto sintético y tiene una huella digital sintética que probablemente no haya evolucionado de sus parientes cercanos. El SARS-CoV-2 tiene una alta probabilidad de que se haya originado como un clon infeccioso ensamblado in vitro”, indica el texto de Valentin Bruttel, inmunólogo molecular de la Universidad de Wurzburg, en Alemania, y sus colegas Alex Washburne y Antonius van Dongen.

 No obstante, los hallazgos han despertado gran controversia e incluso la furia en Twitter de algunos científicos que se rehúsan a aceptar esta posibilidad.

Washburne, uno de los autores del trabajo en cuestión, escribió el pasado lunes en su blog una carta abierta para defenderse de las críticas.
“Un pequeño número de virólogos muy bien podría haber abierto la Caja de Pandora causando la muerte de millones de personas en todo el mundo, y nuestros sistemas de medios, gobierno y ciencia no han podido descubrir la verdad de manera oportuna, transparente y confiable”, escribió.

“La ciencia es un sistema social y, como cualquier otro sistema social, es vulnerable a causar daños por los vitriolos, los ánimos y las ambiciones de los seres humanos implicados. Invito apasionadamente a todos los demás a unirse a mí. Mejoremos el discurso. Como científicos, demos ejemplo. Invito a todos a abstenerse de los ataques ad hominem, a dejar la cultura mejor de lo que la encontraron, a estar abiertos a todas las pruebas, a considerar todas las teorías y explicaciones posibles, y a celebrar el pensamiento independiente e inteligente que es el manantial de la innovación. Mantén la curiosidad. Mantente abierto a nuevas pruebas. No tengas miedo de admitir si te equivocas, ya que hacerlo nos acerca a la Verdad”, instó.
“Desde el cambio climático y la extinción masiva hasta la desinformación y la peligrosa biotecnología, nuestra civilización puede ser mucho más frágil de lo que creemos, como un sólido cuenco de cerámica que está perfectamente intacto hasta que un accidente lo destroza sin remedio. Nos dirigimos hacia algunos de los mayores desafíos a los que se ha enfrentado nuestra especie. Nuestras acciones de hoy y la cultura que creamos pueden determinar qué mundo, si es que hay alguno, heredarán nuestros bisnietos. Uno de los mayores bienes que podemos hacer con el tiempo que tenemos es conocer los verdaderos orígenes del SARS-CoV-2, equipándonos para evitar que futuras pandemias maten a millones de personas y perturben los sistemas políticos y económicos mundiales”, concluyó el científico en su carta.

Como vemos, es la propia ciencia la que está dejando en evidencia de a poco este monumental engaño. Aunque más lento que lo deseado, la verdad comienza a abrirse paso.



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