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El moyanismo recalienta la discusión por las paritarias, en un mensaje también dirigido al Ministerio de Economía

 El Sindicato de Camioneros, que encabezan Hugo y Pablo Moyano, reabrió el martes su negociación salarial con un pedido de aumento muy por encima del 100%: una señal para el resto de los gremios poderosos y un mensaje también para el ministerio de Economía, en medio de la escalada inflacionaria.

Tras la fuerte advertencia de Pablo Moyano de hace unos días (dijo que si el acuerdo se dilataba, el conflicto del neumático iba a ser «un poroto» al lado del de Camioneros), se formalizó el pedido del gremio, que se sumaría al 31% acordado en abril pasado, con el objetivo de alcanzar el 131% acumulado en el año.

Además, el hijo de Hugo Moyano reclamó en la reunión en la sede del Ministerio de Trabajo un 20% de adicionales para la rama de larga distancia. Los empresarios, por su parte, escucharon el pedido y posteriormente se programó un nuevo encuentro para el miércoles de la semana que viene.

En el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que elabora el Banco Central entre bancos y consultoras, la inflación proyectada para el 2022 es del 95%. En el Presupuesto 2023, el ministro de Economía Sergio Massa pronosticó una inflación del 60% para el próximo año.

«Una vez logrado el Presupuesto, seguramente empezará a distribuir parte de las ganancias: el dólar soja está bien, pero hay que empezar a distribuir para este lado«, sostuvo Pablo Moyano sobre Sergio Massa, en la previa de las negociaciones salariales.

La discusión de paritarias del sindicato que aún lidera Hugo Moyano aunque actualmente con un perfil más bajo que años anteriores, también se da en paralelo al pico de tensión que su hijo Pablo tuvo con sus pares de la CGT.

El dirigente camionero amagó con renunciar luego de haber sido marginado de la cumbre en Olivos con Alberto Fernández que mantuvieron los otros dos triunviros Héctor Daer (Sanidad) y Carlos Acuña (Estaciones de Servicio) y el resto de la «mesa chica» de la central obrera.

Finalmente, el Presidente lo invitó a una cena en privado y el jefe camionero, luego de mostrar los dientes, confirmó su permanencia en la CGT. Sin embargo, el diálogo con el resto de los jefes gremiales quedó roto.