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El BCRA demoró el pago de importaciones por casi u$s10.000 millones y ahora debe abrirle la canilla a empresas

 Entre noviembre y diciembre, deberá vender dólares para saldar importaciones cuyo pago fue demorado por 6 meses. Gestiones contrarreloj con bancos privados


Al presidente del Banco Central, Miguel Pesce, se le armó la cadena de vencimientos. Se trata de aquellas operaciones de importación que la entidad monetaria "invitó" a las empresas a pactar a pagar a 180 días con sus proveedores. Las primeras de 2022 se hicieron en abril y el plazo ya pasó. En octubre, este grupo de importadores ya tiene acceso al Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) para poder conseguir las divisas y mandárselas al proveedor del exterior o pagar el financiamiento que haya podido obtener en los bancos o, en todo caso, recuperar dólares que haya comprado mediante el mercado bursátil (MEP).

Según pudo averiguar iProfesional, las empresas que tuvieron vencimientos en la primera quincena del mes de "SIMI de 180 días" pudieron comprar dólares sin ningún problema. La señal del Banco Central va en el sentido inverso al de algunos rumores que indicaban que el Gobierno tenía intenciones de pedir a las empresas que volvieran a solicitar financiamiento comercial de sus proveedores. Algo que luce como "una locura", planteó un importador. Lo que está y vence, se tiene que pagar.

En ese contexto, las cámaras que nuclean a los bancos se reunieron con Tombolini para plantearle los problemas que les genera el nuevo Ahora 30 que pretende lanzar el gobierno la semana entrante. Pero allí se volvió a colar el problema de los "dólares propios".

Tombolini y los bancos conversaron sobre la expansión del mercado de prefinanciación de importaciones, una operatoria que no está muy extendida en la Argentina. Con ello se podría evitar que las empresas se vean compelidas a ir al los dólares financieros para conseguir divisas y girarlas sin problema. Ese financiamiento todavía estaría en duda mientras persistan los problemas de incertidumbre de plazos que persisten con el SIRA. Bajo esa modalidad, los importadores podrían conseguir prestados los dólares de su entidad financiera y luego, cuando queden habilitados, entrarían al MULC y luego cancelarían el crédito.

Lo que viene: tensión para el Banco Central

El problema, ahora, es para adelante. Hasta agosto el Banco Central logró frenar el pago de las importaciones, que no es lo mismo que autorizar, algo que hace la Aduana. En el primer de los casos se mide el flujo "de caja" de los dólares y en el segundo el devengado. Si se toman los datos de los primeros ocho meses del año, el retraso de pagos es de casi u$s9.400 millones, tan solo hay que comparar el total de importaciones autorizadas por Aduana (u$s57.527 millones) contra los dólares que el BCRA vendió a los importadores (u$s48.118 millones). 

La cadena está armada y hay que empezar a pagar. En el BCRA, los directores suelen referirse a ese pisoteo de vencimientos como un "crédito comercial que le pedimos a las empresas". En rigor, no fue ningún pedido, sino una exigencia por medio de regulaciones. Con el anterior Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI) todos los productos que se pretendía traer al país que tienen Licencias No Automáticas (LNA) se tenían que pagar a seis meses, según lo había establecido el BCRA. Se trataba de 4.600 posiciones arancelarias, casi la mitad del comercio exterior.

Faltan dólares y el sistema SIRA genera incertidumbre entre los importadores.
Faltan dólares y el sistema SIRA genera incertidumbre entre los importadores.

Según estimaciones realizadas por la consultora MegaQm hace un par de meses, entre noviembre y diciembre se tendrían que ir u$s1.200 millones en vencimientos de "SIMI de 180" pactadas en mayo y junio. A eso se deberían sumar los u$s6.400 millones promedio que vende el BCRA mes a mes para pagar importaciones de todo tipo. En rigor, la cuenta no cierra si se quiere llegar a juntar la cantidad de divisas internacionales para presentar al FMI en diciembre de este año.

Llega el SIRA para cuidar los dólares

En ese contexto se explica el nuevo Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA) que el Gobierno lanzó para reemplazar a las SIMI. El nuevo esquema profundiza el "pateo" de vencimientos y es la desazón que generó entre muchos de los empresarios que se enteraron de las nuevas regulaciones, sobre todo del Banco Central, durante el 58 Coloquio de IDEA en Mar del Plata. 

El SIRA, combinado con la nueva regulación de la entidad monetaria, más que darle certeza a las empresas sobre cuándo acceder a dólares (como prometió el ministro Sergio Massa), genera más incertidumbre

En su última reunión de Junta Directiva, la Unión Industrial Argentina (UIA) salió con un comunicado muy crítico: "Los integrantes de la junta manifestaron la concreta preocupación ante las complicaciones en el acceso a insumos importados para la producción destinada al mercado interno y a la exportación. Los representantes de la UIA coincidieron en la necesidad de generar mecanismos previsibles que eviten discrecionalidades y permitan la planificación de la producción, quedando claro que es expresa la necesidad de certidumbre que no queda despejada en este punto con la mecánica dispuesta, lo que será transmitido a las áreas de Estado que correspondan".

Dicho de otro modo, las empresas le dijeron no al SIRA. ¿Qué es lo que ocurre? El SIMI establecía controles sobre productos con los que, mal o bien, los importadores podían calcular cuánto podían demorar en acceder al MULC de acuerdo a la posición arancelaria que tenían que tramitar. Ahora, esa estimación no es posible. La regulación del BCRA determina que el plazo de pago empezará a correr desde el momento en que mercadería llega al puerto en Argentina. ¿Cuál ese plazo?, el que disponga la Secretaría de Comercio, que es algo que se desconoce porque estará determinado por un conjunto de variables.

Tiempos largos para las importaciones

Los importadores estiman que toda la operación de importación puede demorar ahora cuatro meses por lo menos: unos 30 días que tarda el proveedor en elaborar el pedido, 60 días más que tarda el barco en llegar (desde Asia) y otros 30 días que pudiera indicar Matías Tombolini desde Comercio. Ese último eslabón de la cadena es una gran incógnita, porque la habilitación de dólares más temprano o más tarde se hará en base a "la cara" de la empresa. Es decir que el control ya no es más por producto, sino por importador. Aquellos que alguna vez hicieron algún reclamo judicial quedarán al final de la cola. Ese nivel de "discrecionalidad" es lo que menciona la UIA en su comunicado.

Tombolini insiste para que empresas se financien con bancos

El SIMI además, permitía ingresar al MULC para hacer pagos anticipados, algo que es casi indispensable para importar. El mundo no es como un supermercado donde uno puede ir a servirse de un producto en góndola y pagarlo. En el comercio exterior se paga por anticipado, porque el proveedor antes tiene que fabricar lo que se le piden. En ese contexto, el SIRA permite hacer pagos anticipados solo con dólares propios. Si una empresa tiene que importar una pieza de u$s30.000, por ejemplo, y los tiene en su cuenta, podrá disponer de ellos sin ningún obstáculo.

Agentes del comercio exterior consultados indicaron que la nueva política del Gobierno es, en definitiva, seguir pateando pagos de importaciones por, al menos, cuatro meses o en todo caso, dejar la posibilidad de usar divisa propia, lo que podría llevar a las empresas a presionar sobre los dólares financieros, que son legales y no afectan a las reservas. Esto, aunque el costo sea el de una devaluación encubierta, en el que la mayor parte de los precios internos comienza a ajustar en función de las cotizaciones paralelas.



iprofesional