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12 de octubre: De la confusión de Colón al decreto de CFK

 

El 12 de octubre se conmemora en la Argentina el 'Día del Respeto a la Diversidad Cultural', antes llamado 'Día de la Raza'. Algunas curiosidades.

El día 12 de octubre se conmemora el Día del Respeto a la Diversidad Cultural, antes llamado "Día de la Raza", celebración que cambió de nombre a partir de un decreto de Cristina Fernández de Kirchner en 2010. Debido a esta conmemoración, en la Argentina es feriado este viernes 7/10 y el próximo lunes, un fin de semana XL con fines turísticos.

A propósito de esta fecha, resulta interesante hacer un breve repaso histórico, con algunas curiosidades. Por ejemplo, ¿usted sabía que Cristóbal Colón pensaba que la Tierra era un 25% más pequeña, así que cuando el 12 de octubre llegó a la isla de Guanahani, en las Bahamas, pensó que era el archipiélago de Japón?

Como todos sabemos, el 12 de octubre se conmemora la llegada de Cristóbal Colón -y la corona española- al territorio continental. Recodemos que en 2010, mediante el decreto 1584 emitido por la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner, nuestro país decide cambiar el nombre por “Día del Respeto a la Diversidad Cultural”, dando así un nuevo significado enfocado en las diversidades étnicas y culturales.

Este cambio de paradigma implicó dejar atrás la conmemoración de “la conquista” de América para dar paso al análisis y a la valoración de la inmensa variedad de culturas que han aportado y aportan a la construcción de nuestra identidad.

Américo Vespucci despierta «América», grabado del 1638

Américo Vespucci despierta «América», grabado del 1638

"Ya nada sería como hasta entonces"

"Hacia fines del siglo XV, la Europa renacentista en plena expansión inició la conquista y explotación del continente americano. Las sociedades americanas sufrirán en carne propia el impacto de la invasión y ya nada sería como hasta entonces", describe el historiador Felipe Pigna.

España había logrado su unidad nacional con los reyes católicos, derrotando a los musulmanes y recuperado su territorio en 1492. Fue precisamente en ese año que Cristóbal Colón logró firmar su acuerdo comercial con la corona y lanzarse a su aventura que consistía en llegar al Oriente por la ruta de Occidente, partiendo de la idea muy difundida ya entonces de que la Tierra era redonda.

 

Desde hacía siglos, los otros continentes conocidos por los europeos eran solo Asia y África. Los que se conectaban con Europa por el comercio de especias a través de la ruta de la Seda, pero con la caída del Imperio bizantino en el siglo XV los otomanos pasaron a controlar puertos y ciudades comerciales clave. Esto obligó a los reinos a buscar una alternativa.

 

Los Reyes Católicos españoles fueron los únicos que aceptaron patrocinar su viaje después de que prometiese expandir el cristianismo, y el 17 de abril de 1492 firmaron las Capitulaciones de Santa Fe, por las que Colón sería virrey en los nuevos territorios y recibiría el 10% de los beneficios.

 

El que había de ser uno de los viajes más trascendentales de la historia empezó a tomar forma el 22 de mayo de 1492, cuando llegó al puesto de Palos de la Frontera, en Huelva, una carta de los Reyes Católicos en la que se le ordenaba a la municipalidad contribuir con dos embarcaciones a la expedición. Aunque no fue fácil armar los barcos y reclutar a la tripulación, Colón pudo echarse finalmente al mar el 3 de agosto al frente de tres naves, la Santa María, la Pinta y la Niña. Tres naves cargadas de provisiones, marineros y esperanzas de encontrar una nueva ruta comercial que cruzara el Atlántico.

 

Cuenta la historia que a principios de octubre se vieron bandadas de aves, y la noche del 11 al 12 de octubre se dio el ansiado grito de "¡Tierra!". Era la isla de Guanahaní, bautizada por Colón como San Salvador e identificada con la actual Watling, una de las Bahamas. El navegante siguió su periplo por las islas de este archipiélago -Santa María de la Concepción (Rum Cay), Fernandina (Long Island), Isabela (Crooked Island), etc.- antes de arribar a Juana (Cuba) el 28 de octubre. El 6 de diciembre llegó a La Española. El día 24 del mismo mes la Santa María encalló a la altura del actual cabo Haitien y sus restos sirvieron para construir un pequeño fuerte, bautizado como Navidad.

 

Cabe destacar que Colón llegó a tierra un 12 de octubre de 1492, pero nunca se enteró de que no había llegado a la China, como él creía, sino a un continente desconocido para los europeos al que tiempo después llamarían América.

 

Colón creía que la Tierra era un 25% más pequeña, así que cuando el 12 de octubre llegó a la isla de Guanahani, en las Bahamas, pensó que era el archipiélago de Japón. La oportunidad animó a los Reyes Católicos a financiar tres viajes más, que afianzaron la teoría de que el descubierto era un continente nuevo, aunque Colón murió sin saberlo.

 

Por fin, el 16 de enero de 1493 Colón ordenó el regreso. Tras superar las Azores y después de una breve escala en Lisboa, la armada fondeó de nuevo en Palos de la Frontera el 15 de marzo. Una aventura que abrió las puertas de América a los europeos y cambiaría la historia para siempre.

Los cuatro viajes de Colón

La primera expedición abarcó cuatro islas del Caribe que Colón y sus hombres bautizaron con nombres religiosos y en honor a los Reyes Católicos: Santa María de la Concepción (actual Cayo Rum), la Fernandina (Long), Isabela (Crooked) y Juana (Cuba). También arribaron a Haití, a la que llamaron La Española, donde 39 marineros fundaron la primera colonia en el continente, Villa Navidad. El 16 de enero de 1493 partieron a Castilla sin oro ni piedras preciosas, pero con especies de flora y fauna y algunos nativos.

 

Las promesas de más hallazgos impulsaron una segunda salida el 25 de septiembre, con mayores recursos materiales y 1.200 personas. Los Reyes Católicos buscaban colonizar las nuevas islas, convertir a los indios al cristianismo, encontrar oro y metales preciosos y monopolizar su comercio entre los continentes. En este segundo viaje siguieron el recorrido por las Antillas y llegaron a las actuales Puerto Rico y Jamaica.

 

Por temor a perder la delantera, Castilla firmó con Portugal el Tratado de Tordesillas de 1494, que reservaba las Antillas a los castellanos y la ruta del cabo de Buena Esperanza, bordeando África hacia la India, a los portugueses. Las expediciones tercera y cuarta llegaron a la isla de Trinidad y Tobago, la desembocadura del río Orinoco, en la actual Venezuela, y las costas caribeñas de Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y las islas Caimán.

Los 4 viajes de Colón.

Los 4 viajes de Colón.

Portugal y España se disputaban la propiedad del continente "descubierto" por Colón. Llegó a tal punto la discusión que tuvo que intervenir el Papa Alejandro VI Borgia quien a través de la Bula Intercaetera, de mayo de 1493, dividía los dominios españoles y portugueses a través de una línea imaginaria trazada de Norte a Sur a 100 leguas al Oeste de las Islas Azores y de Cabo Verde. Las tierras al Oeste de esa línea serían de España y las ubicadas hacia el Este, de Portugal. Pero Portugal no se quedó conforme y hubo que firmar un nuevo acuerdo, el Tratado de Tordesillas el 7 de junio de 1494 por el cual la línea se corrió a favor de Portugal a 370 leguas al Oeste de las islas del Cabo Verde. Esto les dio derecho a los portugueses para establecerse en América y ocupar un extenso territorio que con el tiempo se llamaría Brasil.

 

El contacto con los europeos les trajo en lo inmediato graves consecuencias a las poblaciones nativas. Muchos morían a causa del contagio de enfermedades que portaban los europeos y para las que ellos no tenían defensas. Pero la mayoría de la población de las Antillas se extinguió en apenas 20 años de contacto con los europeos, a causa de los malos tratos, los trabajos forzados y el cambio de vida, de cultura y de religión que les impusieron los conquistadores.

 

Además de la explotación, las enfermedades y epidemias que los colonos trajeron al continente diezmaron a la población nativa, así que las potencias europeas optaron por llevar esclavos de África para mantener una mano de obra que trabajase el campo y las minas. El mestizaje derivado también estuvo presente en la colonización: los castellanos, por ejemplo, tomaban como parejas a mujeres indígenas para heredar sus tierras y mano de obra.

 

El monopolio comercial de Castilla en América se rompería con el Tratado de Utrecht de 1713, que puso fin a la guerra de Sucesión Española y concedió ventajas comerciales a Inglaterra en el nuevo continente, como el transporte de esclavos. Otras potencias como Francia o Países Bajos también adquirieron cada vez mayor presencia en el Nuevo Continente. Con el empobrecimiento del reino de Castilla, el eje económico, político y cultural giró del Mediterráneo al Atlántico norte, y la comunicación entre continentes favoreció la globalización mientras en América surgían nuevas sociedades.

"Nombre racista" y el antecedente Carrió

"Vamos a cambiarle el nombre al feriado del 12 de octubre, no se va a llamar más con ese nombre racista, se va a llamar «Día del respeto a la diversidad cultural» y se va a correr al segundo lunes de octubre", anunció en 2010 Cristina Kirchner.

 

De ese modo, dejó de llamarse Día de la Raza.

 

En rigor, cabe destacar que ya a fines de la década de 1990 un grupo de diputados argentinos, entre los que se encontraban Elisa CarcaJuan P. Cafiero, Elisa Carrió y Héctor Polino, habían presentado un proyecto de ley para derogar el "decreto presidencial del 4 de octubre de 1917 por el cual se instituye el 12 de octubre como Día de la Raza".

 

Los legisladores sostenían en su propuesta que no pretendían crear nuevos antagonismos entre las culturas participantes de nuestra sociedad pero que "no se puede condenar a los pueblos originarios ni a nosotros mismos a conmemorar como Día de la Raza o 'encuentro de dos culturas' la fecha que dio inicio al mayor genocidio ocurrido en nuestro continente".

 

Fundamentaron su pedido en datos históricos que caracterizan a las grandes potencias europeas de los siglos XV y XVI como imperios coloniales que no dudaron en saquear a este continente nuevo, masacrando y esclavizando a su población. Primero fue el Imperio Español, usando una donación del papa Alejandro VI2 como argumento jurídico; luego hicieron lo suyo Portugal, Francia, Inglaterra y Holanda. El proyecto sostenía, por último que la situación actual de marginación, transculturación y hambre de los pueblos originarios también "tiene su arraigo en un sistema educativo" que desconoce los aportes de las comunidades aborígenes, brindando sobre ellos información distorsionada y carente de valor, con una visión que prioriza la mirada europea por sobre la argentina.

 

Dicho proyecto no prosperó, y continuó en pie el decreto firmado por el entonces presidente Hipólito Yrigoyen. Aquel decreto, publicado en el Boletín Oficial de la República Argentina, declaraba fiesta nacional al 12 de octubre y no se refería en ninguno de sus apartados al Día de la Raza, como se lo conoció después, aunque la opinión pública lo asoció a esa idea porque de esa manera se lo festejaba en España. La decisión de promulgarlo se basó en la solicitud realizada en primer lugar por la Asociación Patriótica Española junto a otras instituciones, tanto hispanas como argentinas.

 

Entre sus considerandos, ese decreto de Yrigoyen sostenía que el descubrimiento fue el acontecimiento de mayor trascendencia de la humanidad, que dicho prodigio se consolidó con la conquista, empresa ardua y ciclópea que obró el milagro de civilizar una inmensa heredad.

 

Luego, en 2007, el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) presentó un proyecto para dejar atrás ese nombre: la propuesta del organismo fue el cambio por el "Día de la Diversidad Cultural Americana". Finalmente, la iniciativa vio la luz mediante el Decreto N° 1584/10 firmado por la entonces Cristina Fernández de Kirchner, que cambió el nombre de la conmemoración.



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