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Seguridad alimentaria: la mejor solución para el mundo es la apertura de mercados, dice Jank

 La solución para la seguridad alimentaria mundial pasa por la apertura de mercados, evalúa el coordinador de Insper Agro Global, Marcos Jank. “Tenemos soja, algodón con mercados abiertos y tenemos que pensar cómo llegar a mercados más cerrados, en el caso de ganado vacuno, porcino, avícola, leche y azúcar, commodities con más restricciones. Necesitamos planificar cómo avanzar en un momento en que el mundo necesita mercados abiertos y no cerrados”, dijo (23), durante un evento de presentación del estudio “Políticas públicas para la inserción competitiva y sostenible de la agricultura brasileña en el mundo”, realizado por Insper Agro Global y por el núcleo Agro del Centro Brasileño de Relaciones Internacionales (Cebri).

En la evaluación de Jank, este escenario de seguridad alimentaria como prioridad para los países trae oportunidades y riesgos para Brasil. “Es una oportunidad en la medida en que podamos expandir nuestra presencia, especialmente en los países del este, como los de Asia y África”, dijo, y agregó: “La seguridad alimentaria es un tema que ha vuelto a la palestra con la interrupción en la oferta y la demanda mundial después de la pandemia y la guerra entre Rusia y Ucrania, fenómenos que se suman a la crisis climática mundial, que llevó a la ruptura de la temporada baja de maíz 2020/21 y verano 2021/22”.

El documento, que será entregado a los candidatos a la Presidencia de la República, cita cinco pilares para fundamentar las políticas públicas de inserción del agro nacional en el mundo. El acceso a los mercados, la diversificación y la diferenciación es uno de estos pilares. “También debemos pensar en la diversificación de los productos exportados de pescado, trigo, quesos, cachaza y diversificar los destinos de las exportaciones, además de enfrentar las barreras no arancelarias en el comercio, ya sean sanitarias, técnicas o ambientales”, dijo Jank, subrayando la necesidad para que el país realice nuevos y relevantes acuerdos comerciales.

El primer pilar señalado por el documento es la estructuración de una visión estratégica para los agronegocios. Según Jank, el país debe pensar en la agricultura como parte de la visión estratégica del gobierno, además de la política agrícola justa, como parte de la política exterior y ambiental. Recordó que la agricultura es responsable por el 50% de las exportaciones brasileñas. 

Otro lineamiento que presenta el estudio es la gobernanza público-privada, con la interacción del sistema público y privado en temas como el perfeccionamiento del marco sanitario, en el proyecto de autocontrol, en el debate agroambiental global, en aperturas de mercado, en el uso de modernas tecnologías, en la mayor presencia de la física en el exterior y de la inteligencia estratégica para definir políticas públicas. “Por ejemplo, en un momento de inseguridad alimentaria surge la idea de gravar las exportaciones para mantener los productos en el mercado interno, como lo hizo Argentina, sin medir la consecuencia. No puede ser una medida populista, sin inteligencia estratégica”, señaló.

Fomentar la innovación y la competitividad también es identificado como un pilar estratégico por Insper y Cebri. En este tema, Jank mencionó el estímulo al sistema de integración cultivo-ganadería-bosque, riego, bioinsumos y trazabilidad, así como la inclusión competitiva de productores marginados. Finalmente, el quinto pilar del estudio trata sobre la imagen de Brasil como potencia agroambiental. 

“Brasil es un gigante en agricultura y medio ambiente, con el 66% del área nativa, pero necesita hacer los deberes en la implementación del Código Forestal, en la lucha contra la ilegalidad, en la transparencia, en la trazabilidad y en la consolidación el mercado de carbono con parámetros adecuados en el ambiente tropical”, señaló Jank.

El documento, elaborado por Insper y Cebri, también menciona numerosos desafíos para la agricultura brasileña en el mundo. “Tenemos que lidiar con tiempos turbulentos de alta volatilidad e incertidumbre después de la pandemia, la guerra entre Rusia y Ucrania, la guerra hegemónica entre Estados Unidos y China y enfermedades como la peste porcina africana”, señaló Jank. El multilateralismo debilitado y la ausencia de acuerdos comerciales también son citados en el texto. 

“Brasil no fue particularmente privilegiado por los acuerdos comerciales. Fueron 20 años de inmovilidad en la política comercial agrícola. No tuvimos acuerdos comerciales relevantes durante este período, además de nuestra fuerte dependencia de pocos productos básicos, con exportaciones concentradas en diez cadenas productivas”, dijo Jank. la logística.

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Fuente: Radiodifusión Agro
Autora: Isadora Duarte