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En medio de un clima sindical denso, el Gobierno recibe diferentes presiones desde la interna de la CGT

 El conflicto en la industria de los neumáticos, de extensión y dureza extremas, colocó un foco de atención en el terreno sindical. Pero no es el único desafío que se le plantea al Gobierno en este terreno. La interna de la CGT vuelve a exponerse en estas horas, afectada por el impacto de los altos y sostenidos niveles de inflación, y otra vez se escuchan críticas al ministro Claudio Moroni, siempre en la mira del kirchnerismo.

El ministerio de Trabajo trata de encauzar la situación que precipitó la decisión empresarial de cortar directamente la producción en las plantas de Bridgestone, Fate y Pirelli. Y ya se notan sus efectos negativos en la industria automotriz.

Ford suspendió dos turnos de producción de la pickup Ranger, en general Pacheco; Toyota está aplicando un sistema de emergencia y otras plantas esperan una normalización de la actividad para evitar la suspensión de tareas. Es un tema seguido con atención por uno de los grandes gremios, el SMATA.

Las negociaciones para superar el conflicto -liderado por dirigentes gremiales que se referencian en el PO- no produjeron avances ayer, lunes, y se espera ahora una nueva reunión en el ámbito del Ministerio de Trabajo, para el miércoles.

El dirigente camionero Pablo Moyano reaccionó contra Moroni por la falta de una salida. Y además reclamó a Sergio Massa medidas concretas para frenar la escalada de precios. En la misma línea, criticó con acidez al secretario de Comercio, Matías Tombolini.

El gremio de los camioneros avanzará en estos días con un fuerte planteo para reabrir las paritarias de su sector. Y mantiene, como otras veces, conflictos por el encuadramiento de trabajadores. Ayer mismo trascendió que hace una semana, un grupo ingresó a una empresa de logística, en Avellaneda, y golpeó a personal de esa firma.

La rediscusión de paritarias es sostenida por las diferentes líneas sindicales como el camino para intentar recomponer ingresos frente al deterioro producido por la inflación, que según consultoras privadas volvería a rondar el 7% este mes.

Los jefes de la CGT volvieron a verse con Alberto Fernández en un juego que para el sector más negociador suponía un sostén político para la debilitada posición del Presidente y, a la vez, un canal para presionar con las demandas gremiales.

Precisamente, la semana pasada, Massa se reunió con dirigentes del sector dialoguista de la CGT, que sostiene en la conducción a Héctor Daer y Carlos Acuña, siempre en tensión con el moyanismo y la vertiente más kirchnerista.

En ese encuentro, se habrían asegurado el flujo de fondos para sostener las obras sociales. En cambio, quedó expuesta la preocupación el tema inflacionario. No los convence la idea de un bono o suma fija. Y ya ha comenzado a reactivarse paritarias, retrasadas frente a una inflación que rozaría el 100% a finde de este año.