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Señales de alerta para el ajuste que encara Sergio Massa

 

Rubinstein. Entretelones de un paper sobre el ajuste

La primera señal de alerta para el ajuste que encara Sergio Massa detrás de la polvareda judicial que envuelve a Cristina Kirchner llegó antes del “Sitio a la Recoleta”. La ofreció Máximo Kirchner el viernes, en la previa del viaje de Massa el próximo fin de semana a Washington. “Volví a leer el acuerdo y no lo votaría de nuevo”, sentenció en Avellaneda. Massa se reunirá con el FMI.

Pudo ser un capítulo aislado. Pero el domingo, Horacio Verbitsky, columnista de un medio muy cercano a la vicepresidenta publicó un supuesto plan del vicejefe de Economía, Gabriel Rubinstein, fechado el 26 de julio, que incluye una devaluación del 50% sumado a fuertes alzas de las tarifas. “Supongamos que el programa comenzara el 1° de septiembre”, alertó el borrador. Massa había tardado semanas en poder confirmar a Rubinstein tras la polémica por las críticas a Cristina Kirchner, pero principalmente por sus ideas: ordenamiento fiscal y de los precios relativos.

Un analista se cuestionaba ayer en voz alta: “¿Nadie se pregunta quién le mandó el pdf a El Perro?”. Quizás más importante era preguntarse para qué. La publicación de ese “plan de estabilización” tendría, por lo menos, una premisa: remarcarle a Massa que el ajuste que Cristina hoy consiente es coyuntural (temporal) y que, en algún momento, el ministro deberá torcer el rumbo y dar buenas noticias. Esa es la única forma de creer en una “Cristina 2023″ con poder real para eludir a la Justicia.

Descolocado, Rubinstein respondió la “operación” –como la calificó– compartiendo un audio de Whatsapp a un “grupo de economistas” para “calmar trascendidos”, según indicaron sus voceros. Es por lo menos curioso que el viceministro de Economía difunda entre un grupo de sus colegas cuánto va a valer el dólar. Seguramente a ninguno se le ocurrirá vender esa información a sus clientes.

Su defensa tampoco fue contundente. Dijo que el borrador era “algo que podría haber pensado yo” –casi la aceptación de que es suyo– y aseguró que la devaluación, en un 100%, no ocurrirá. Luego remató: “Por lo menos, no este jueves”. Para sembrar algunas dudas más, señaló que el borrador estaba en “línea” con la idea de un superávit fiscal y “de unificación cambiaria”.

Rubinstein ratificó que la devaluación no sería “inminente” citando a “Darío”. Darío es Epstein (director de Research for Traders), que había tuiteado –luego de que se conociera el borrador– que el corrimiento cambiario era poco probable, básicamente porque el Ministerio de Economía acababa de hacer un canje de deuda ofreciendo bonos duales (con cobertura por devaluación e inflación), que además hay alrededor de 7000 millones de futuros de dólar, y que un “salto del 40% del tipo de cambio oficial lleva la inflación del mes arriba del 15%”, según escribió.

La novela de la filtración incluyó una pata judicial, además de la de Cristina Kirchner. Es que Epstein, a su vez, respondía a otro tuit de Fernando Marull, socio de FMyA. Marull había sido coordinador de Gabinete de la Subsecretaría de Programación Macroeconómica en tiempos de Nicolás Dujovne. “De acuerdo al Plan ‘Secreto’ de Rubinstein: El jueves próximo, 1° de septiembre, a las 10:01, el dólar oficial subirá 50%; a cerca de $200. Se viene una semana picante en el mercado”, había tuiteado.

Horas más tarde, el portal La Política Online tituló:

“Massa denuncia por terrorismo económico a un ex funcionario de Dujovne”. Alguien había convertido el “¡Ahh, pero Cristina!” (el artículo de Verbitsky sobre Rubinstein) en un “¡Ahh, pero Macri!”. Tal posibilidad rememoró viejos momentos en los que Guillermo Moreno denunció penalmente a economistas por difundir sus datos de inflación. En ese grupo no sólo estaba Jorge Todesca, el ex director del Indec, sino también Marco Lavagna.

“Nosotros no estamos moviendo nada de eso”, dijo una fuente cerca de Massa. “No sé de dónde salió eso, pero no”, aseguró otra que recorre el quinto piso del Palacio de Hacienda. La negativa sonó parecida a la de la difusión de las listas de personas que reciben subsidios luego del anuncio de la segmentación, difusión que La Cámpora jura no haber hecho. Hasta hoy a la tarde, Marull no había recibido ninguna notificación de una denuncia en su contra e incluso sumó el apoyo de muchos de sus colegas en las últimas horas.

Pese a que dijo en su audio que va de “quilombo en quilombo”, Rubinstein pensaba tener 15 días tranquilos para preparar el viaje que realizará esta semana a Washington. Llegará uno o dos días antes que Massa en un equipo integrado por Raúl Rigo (secretario de Hacienda), Leonardo Madcur (jefe de gabinete de asesores) y Marco Lavagna, que además del Indec ahora aconseja al ministro en “cuestiones internacionales”.

Cerca del viceministro quieren ahogan la polémica de una manera curiosa: eluden confirmar que el borrador filtrado sea de su autoría, pero aclaran que, ”si lo escribió él, fue en un contexto diferente” al actual. Massa tiene prohibida una devaluación. Usando a Rubinstein, una pequeña venganza, Cristina le mostró a Massa el límite de su gestión a horas de verse con el FMI.

Fuente: La Nación