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La disputa sobre el apoyo a CFK en Recoleta impacta en el plano institucional, mientras siguen las peleas internas

 La disputa en torno de las concentraciones frente al piso de Cristina Fernández de Kirchner, en Recoleta, sigue escalando y coloca el foco en una cuestión política que parece no registrar el contexto de la crisis económica y social. Además, la intervención de un juez porteño y la tensión entre el Gobierno nacional y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires proyectan el conflicto al terreno institucional. En paralelo, siguen las internas, más visible ahora en Juntos por el Cambio y menos ruidosa esta vez en el oficialismo.

El juez porteño Roberto Gallardo aceptó un recurso de amparo presentado por Juan Grabois y comunicó al gobierno de CABA que levante el operativo policial en torno del domicilio de la ex presidente. Y en paralelo, el ministerio de Seguridad nacional anticipó que reforzará allí la presencia de la Policía Federal.

Fuentes cercanas a Horacio Rodríguez Larreta anticiparon que rechazarán la medida, con apelación y, posiblemente, recusación al juez. Consideran que Gallardo “opera” para el kirchnerismo y destacan una larga serie de resoluciones suyas en contra de las distintas gestiones del PRO.

La discusión, de todos modos, resulta forzada en torno de las funciones claras de cada policía. La seguridad de la ex presidenta es sin dudas una función de la fuerza federal, pero la Ciudad destaca que la seguridad en la calle corresponde a su jurisdicción.

El ministro Aníbal Fernández adelantó que ampliará la presencia federal en el lugar. Hemos tomado la decisión de ampliar la custodia de la compañera Vicepresidenta de la Nación, a la custodia de su domicilio”, dijo el funcionario en Twitter.

Desde el gobierno porteño sostienen que eso no está en discusión, pero destacan que deben ser tareas coordinadas.

La actitud frente a la jugada del kirchnerismo generó un nuevo conflicto en Juntos por el Cambio. Los protagonistas son, en este caso, Patricia Bullrich y Rodríguez Larreta.

La dirigente macrista se sintió relegada en los anuncios del jefe de gobierno -acompañado por las otras fuerzas de JxC- y cuestionó la falta de dureza en torno del operativo policial y la colocación de vallas. Desde las oficinas de Rodríguez Larreta responden que la mayor preocupación fue evitar que la violencia derivara en tragedia y agregan que alimentar la disputa interna “es funcional al kirchnerismo”.

Este martes, los dirigentes del PRO mantendrán un encuentro y tratarán de bajarle el volumen a la pelea. Es un conflicto que afecta a todo JxC. La UCR local y la CC avalaron la posición de Rodríguez Larreta en este caso.

En el oficialismo, la consolidación casi excluyente de CFK en el centro de la escena fue vista de entrada como un punto de distensión para mostrar “unidad” y relegar el tema económico. Sin embargo, el nivel de tensión política impide avanzar con proyectos impositivos en el Congreso y además ha diluido por el momento el papel de Massa, desde cuyas oficinas distribuyen casi a diario información sobre la actividad el ministro y las reacciones de los mercados. Los gobernadores y otras expresiones del PJ tradicional se mantienen a distancia.