https://mail.google.com/mail/u/0/?ui=2&ik=3ab76eea9c&view=att&th=1648a6d4d6c2fa40&attid=0.1&disp=safe&zw

Del método-Massa a la galaxia Dornbusch: dólar, tasas y un puente llamado Georgieva

 

La salida al caos. En algún sitio se esconde. Lo señalan los astrónomos. Pero también los economistas.


La salida al caos. En algún sitio se esconde. Lo señalan los astrónomos. Pero también los economistas. Son lectores de Stephen Hawking, si bien de a ratos echan mano de los viejos manuales de la macroeconomía de Dornbusch y Fischer. Hay capítulos completos que versan sobre variaciones en los tipos de cambio, políticas monetarias contractivas y otras yerbas. Precisamente el “modelo de Dornbusch” propone un análisis que da cuenta del fenómeno del “overshooting” (desborde) y plantea tres variables endógenas: tipo de cambio, nivel de precios y tasa doméstica de interés. Son las herramientas que el flamante animal bicéfalo Pesce-Cleri tiene sobre el escritorio para controlar -el verbo es excesivo- a las distintas variantes del dólar.

Lisandro Cleri es hoy el número dos del Banco Central y aparece hoy como el ejecutor principal de Massa en materia de política monetaria y cambiaria. Sus pergaminos lo preceden: fue titular del Fondo de Garantías Sustentables (FGS) de ANSES y conoce de primera mano todas las mecánicas paralelas del billete estadounidense.

Sergio tiene quien le escriba

Mientras se prepara para una reunión a fines de agosto con la titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, el ministro Massa recibió, en las últimas horas, un primer espaldarazo. La titular del organismo señaló que la experiencia política del tigrense “puede resultar vital para ayudar a la Argentina” y aprovechó para remarcar que el organismo "sigue siendo un socio comprometido en el apoyo a los esfuerzos" del país. La economista dejó en claro que espera continuar por la senda trazada por los exministros "para apoyar la implementación del programa económico de su gobierno respaldado por el acuerdo de financiación ampliada del Fondo", sobre el cual dijo que tiene por objetivo "salvaguardar la estabilidad económica y asegurar un crecimiento sostenible y más equitativo en Argentina".

La realidad es que el FMI ya comenzó la segunda revisión de dicho programa, es decir, las revisiones trimestrales en las que se evalúa si el Gobierno cumple (o no) con las metas del déficit, reservas y emisión. A cambio, el Fondo realiza los desembolsos acordados, que le sirven al país, en el mejor de los casos, para poder cancelar los pagos pendientes. Massa tiene previsto viajar a Estados Unidos a fines de agosto para sondear la posibilidad de rediscutir algunos compromisos con el FMI y ganar así un margen (de gasto público) para los próximos meses. Massa buscaría reunirse no solo con el FMI, sino con su accionista principal: el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

Lavagna, Cavallo y Nielsen

Toda esta agenda ya tiene planteados algunos interrogantes. Uno de los que primero merecerá resolución, es que el 1 de noviembre vence el mandato de Sergio Chodos, representante argentino ante el FMI. Si hubiera que guiarse por los movimientos preliminares, la imagen incorpora en el cuadro a Leonardo Madcur, el jefe de asesores del Gabinete económico, quien formó parte del equipo de Roberto Lavagna. Madcur fue, allá por 2007, parte del equipo de Roberto Lavagna.

La salida de Julie Kozack y el entronamiento del brasileño Ilan Goldfajn lucen como una señal para que el Gobierno de paso a ciertos cambios. El ex ministro Domingo Cavallo dijo en las últimas horas que Massa debería sumar a su gabinete al ex funcionario Guillermo Nielsen, suegro del mencionado Madcur.

Plegaria por las reservas

El segundo interrogante es si el ministro avanzará en el pedido de un waiver (perdón) con el FMI, relacionado con la cantidad de reservas que tiene el BCRA. La situación es muy compleja. A la entidad le cuesta muchísimo sumar dólares. Por esa razón, ni bien asumido Massa dijo que espera contar con unos u$s7.000 millones de dólares de liquidación de distintos sectores. A eso se sumaría una operación de préstamo, gestionado en el exterior, que trae algunos cuestionamientos, ya que, señalan se estarían tomando dólares prestados a una tasa de interés que probablemente sea elevada y contra garantías en bonos soberanos, para vender esas divisas rápidamente (a algunos afortunados) en el mercado local a un tipo de cambio de $140. No parece un buen negocio.

Con todo, las dudas se trasladan para dentro de algunas semanas, una vez acumulados algunos dólares adicionales en las reservas. ¿Qué decisión tomarán el presidente y el ministro? ¿Habrá respaldo para acelerar la devaluación del tipo de cambio oficial? ¿O se decidirán por un desdoblamiento en una primera etapa? Si dependiese de Georgieva, lo primero sería lo más recomendado por el organismo. El objetivo del FMI es que, en algún momento, Massa logre unificar los dólares financieros con el oficial. El asesor Daniel Marx, ampliamente escuchado en el Palacio de Hacienda, suele señalar que hasta que no se achique la brecha, no habrá posibilidad de unificar vía devaluación. El ex secretario de Finanzas se ha concentrado en la administración de los pasivos en pesos y en conseguir los dólares para el BCRA.

Tasas al cielo sin escalas, como dice Dornbusch

Por ahora, los trabajos preliminares apuntan al tema tasas. En las últimas horas, el Banco Central confirmó una suba de otros 950 puntos básicos para la tasa de interés de la Leliq, el mayor salto durante el mandato de Alberto Fernández. De esta manera, Miguel Pesce lleva la tasa de política monetaria al 69,5% de TNA. Aparece, en el horizonte, una vieja indicación del FMI: bajar el ritmo de crecimiento económico, un aterrizaje forzoso para asegurar una menor demanda de dólares por parte de las importaciones y atemperar los precios. Hay que recordar que el programa del organismo con la Argentina prevé una expansión del PBI de entre el 3,5% y el 4,5% en 2022; de entre el 2,5% y el 3,5% en 2023 y entre el 2,5% y el 3% en 2024. Ese pronóstico pareciera estar pensado a la medida del ahorro de divisas necesario para acumular reservas y la baja intensidad en materia del motor del consumo en el PBI, para no demandar importaciones adicionales. Ortodoxia económica, a la manera de Dornbusch y Fischer. De alguna forma, y en esos aspectos, el Gobierno sigue por la ruta que imaginó hace algunos meses, a pesar de la guerra, que pondrá más presión de ahora en más para cumplir con lo comprometido con Kristalina Georgieva, la directora gerente del FMI.



ambito