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Sin línea política unificada, el oficialismo suma anuncios y versiones frente a la escalada del dólar y la inflación

 El Gobierno intenta de manera desordenada y en varias entregas dar una respuesta a la fuerte trepada del dólar. En esa lista se agregaron el “dólar turista” y especulaciones sobre un “dólar soja”. Son medidas parciales -en combinación con el Banco Central-, anticipadas en parte por Silvina Batakis en la última reunión de Gabinete, después de advertir sobre la gravedad de la situación económica. Las contradicciones también afectan las reacciones políticas, como acaba de ocurrir con la presunta intención de abrir puentes con la oposición. Esa jugada se desarmó en pocas horas.

El Gobierno busca además darse un discurso unificado para actuar mediáticamente. A las conocidas declaraciones sobre el efecto de la herencia macrista, la pandemia y la guerra provocada por Rusia al invadir Ucrania, se suman ahora comparaciones forzadas para mostrar que el cuadro de la inflación global es igual o más agudo que el propio.

El propio Alberto Fernández expuso esa línea al hablar en la reunión del Mercosur. Dijo que Estados Unidos ve crecer su inflación un 800% y Europa, un 500%. En realidad, se trata de un recurso insostenible sobre la multiplicación del índice inflacionario. En medio de la tensión internacional, y con alarma interna porque se trata de marcas olvidadas hace décadas, Estados Unidos anotó un 9,1% interanual y en la Eurozona llegó al 8,6%.

Ese tipo de reacciones del Gobierno, contraproducente en todo sentido, es señalado en medios opositores como otro síntoma de “desconexión” con la realidad. La oposición, además, se puso en guardia frente a la movida sobre la presunta intención de buscar un acuerdo político frente a la crisis.

La supuesta intención de tender puentes hacia Juntos por el Cambio fue atribuida al kirchnerismo. El Gobierno se mantuvo en silencio. Y finalmente Axel Kicillof, que había hecho una señal en ese sentido, rechazó esa alternativa. “Nuestro único pacto es con el pueblo”, dijo, y volvió a cargar sobre la oposición.

Esa especulación dialoguista había sido alentada por la difusión de un encuentro entre el gobernador bonaerense y un grupo de intendentes de JxC. Pero l reunión estuvo centrada en el reclamo de fondos que jefes locales le hacen a Kicillof.

Los principales dirigentes de la oposición ya habían salido al cruce de esa movida krichnerista con tres planteos: que el oficialismo debe arreglar sus propias internas, que el Gobierno es responsable de la profundización de la crisis y, finalmente, que si hay intención de acuerdo, las negociaciones deberían ser canalizadas en el Congreso.

Precisamente, el Congreso está paralizado. El oficialismo sólo dio señales de intentar reflotar el proyecto de reforma de la Corte Suprema, en el Senado, hacia fines de este mes. En lista de espera siguen debates sobre temas como alquileres, subsidios a transportes del interior y moratoria previsional, entre otros.