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Intervencionismo en el mercado energético, un riesgo evidente en la Europa liberal

 La guerra en Ucrania pone en peligro el actual mapa energético de Europa.

Los ejemplos son claros en países como Francia, con el gigante EDF ya totalmente nacionalizado, o Alemania, donde el Gobierno decidió rescatar a uno de los mayores importadores de gas del mundo, Uniper, que sufre estos días la reducción del flujo llegado desde Rusia.

Con los distintos países europeos siendo cada vez más intervencionistas en los mercados energéticos, cabe preguntarse si este nuevo enfoque ha llegado para quedarse.

"Es un patrón que vemos en toda la Unión Europea", reconocía en Euronews el director del programa de Energía y Clima del Centro para el Estudio de la Democracia, Martin Vladimirov, "y que probablemente se va a profundizar a medida que vayamos entrando en la crisis energética del invierno. Y creo que se trata de algo prematuro, porque esta intervención en los mercados energéticos será muy difícil de revertir. La Unión Europea trabajó durante décadas para liberalizar los mercados energéticos, y en sólo seis meses, muchos de estos logros han sido básicamente abolidos".

Esta intervención en los mercados energéticos será difícil de revertir
Martin Vladimirov 
Centro para el Estudio de la Democracia

Escasos resultados

La intervención gubernamental en los mercados arrancaba en octubre del pasado año, una vez Rusia comenzaba a jugar con el suministro de gas, y con la intención de controlar los precios de la energía. Pero los resultados han sido limitados. Los precios se han mantenido a todas luces altos y los distintos Gobiernos siguen subvencionando.

Ben McWilliams, analista de investigación, alerta del riesgo de seguir operando de esta manera:

"Hemos visto cómo los Gobiernos intervenían en los mercados y subvencionaban de forma significativa", recuerda McWilliams: tanto a los hogares, para que consumieran energía, como a las industrias, para que consumieran energía que les permitiera producir".

"En aquel momento, se suponía que era una medida temporal para pasar el invierno, y que luego volveríamos a la normalidad", añade el analista, "pero no ha sido así. Los precios se han mantenido claramente altos y los Gobiernos siguen subvencionando masivamente e interviniendo masivamente en los mercados energéticos a causa de la crisis. Y esto es peligroso. Esto perturba los mercados y, en última instancia, hace que los precios sean cada vez más altos, porque permite a los consumidores seguir consumiendo energía incluso cuando los precios alcanzan niveles récord, subiendo más y más".

Para los Gobiernos se trata en verdad de una medida, sobre el papel, sensata, pues su objetivo no es otro que proteger a los ciudadanos y a las empresas de la subida de los precios. Pero es también innegable que se trata de una decisión controvertida en el marco de un mercado liberal por el que Europa tanto ha peleado a lo largo de los últimos 20 años.



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