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El bitcoin necesita ser regulado

 

Especial de Nicolás Litvinoff para el Diario La Nación

Quizá me gane enemigos en el mundo del libre mercado cripto, pero no por ello dejaré de expresar mi opinión y exponer los argumentos que considero de peso para sostener que el Bitcoin en particular y las criptomonedas en general necesitan en forma urgente un marco regulatorio para retomar la senda de crecimiento.
En el plano internacional, tanto las pérdidas sufridas por inversores de todo el mundo en Terra/Luna y en su fallido experimento de una stablecoin algorítmica como el corralito impuesto en la plataforma de préstamos Celsius lo demuestran.
En el plano local, episodios de tono dramático –al menos desde lo económico- tuvieron lugar con la estafa piramidal de Generación Zoe, que tiene a su presidente, Leonardo Cositorto, detenido.
Por todo esto, hoy veremos cómo protegen las regulaciones a quienes participan de los mercados financieros tradicionales. El objetivo es pensar si resulta posible extrapolar ese modus operandi al mercado de criptomonedas.
¡Comencemos!
Regulación en los mercados bursátiles

En lo que refiere a las Bolsas, el marco dictado por los entes regulatorios (la SEC en EEUU, la CNV en Argentina) tiene dos fines muy claros: evitar que se utilicen los mercados para lavar dinero obtenido en actividades ilícitas y proteger a los inversores menos experimentados ante posibles estafas de participantes deshonestos.
Sobre el primer objetivo y contrariamente a lo que muchos piensan, el mercado de criptomonedas representado por los exchanges (la puerta de entrada más importante al mercado en la actualidad) ha dado muchos pasos en esa dirección. Aplica políticas KYC (Know your customer o Conoce a tus clientes) y AML (Anti-money Laundering o Contra el lavado de dinero). Y si bien el mercado de las DeFi (Finanzas Descentralizadas) aún no ha podido igualar los controles de los exchanges, lo cierto es que sus operaciones representan menos de un 5% del total, por lo que la falta de medidas en DeFi no afecta sustancialmente al mundo cripto. 
No obstante, el segundo objetivo (proteger a los inversores) es una deuda a todas luces pendiente que está comenzando a afectar el alto potencial de esta industria todavía naciente.
¿Cómo se logra proteger a los inversores en los mercados bursátiles tradicionales? Existen varias regulaciones y las que más nos interesan aquí se vinculan con la dificultad de acceso a los activos más volátiles y riesgosos que esta industria posee (opciones bursátiles, futuros, FX y trading de monedas).
En lo que refiere al day trading (compraventa de acciones en el día), todo inversor debe cumplir con la regla de Pattern Day Trader (Patrón de Operador Intradiario), que implica mantener un saldo mínimo de 25.000 dólares en la cuenta.
 
 Sumado a ello, al abrir una cuenta en un agente de Bolsa, el cliente debe completar una declaración jurada donde se le formulan preguntas acerca de sus conocimientos sobre el riesgo inherente a instrumentos financieros donde podría invertir. También se le pregunta sobre su patrimonio y la distribución en bienes más líquidos (que se pueden convertir rápidamente en efectivo) y más ilíquidos (que no se pueden convertir rápidamente en efectivo).
En base a las respuestas del cliente, el agente de Bolsa le otorgará un estatus de inversor. De ese estatus dependerá, por ejemplo, si se le permite tomar deuda para invertir en un activo (apalancarse) o acceder a inversiones en opciones o futuros (derivados).
Estos controles internos existen porque detrás hay entes reguladores que vigilan lo que hacen los brokers con el dinero que sus clientes depositan en ellos y castigan con multas e inhibiciones para operar a quienes realicen un manejo irresponsable de esos recursos.
Ahora que conocemos a grandes rasgos cómo funcionan las regulaciones en los mercados financieros tradicionales, vamos a realizar un ejercicio para comprender lo que sucedió con Terra y con Celsius, para entender cómo la regulación podría haber evitado sus pérdidas, que totalizan más de 40.000 millones de dólares.
Terra y Celsius: ¿Se podría haber evitado el defalco con regulaciones?

En el caso de Terra, la caída en desgracia se dio cuando los especuladores encontraron fallas en la infraestructura económica e informática de su moneda estable UST.
UST es (o más bien era) una moneda estable distinta a las conocidas USDC y USDT. Se la consideraba una stablecoin logarítmica: no había cash ni equivalentes que respaldaran la emisión, sino que se buscaba mantener la paridad 1 a 1 con el dólar mediante el control de la oferta de tokens, muchas veces en combinación con tokens no estables como LUNA (el activo nativo del ecosistema de Terra) en el caso de UST.
La gran mayoría de los inversores que perdieron sus ahorros con UST expresaron en distintos foros que creían que una “moneda estable” nunca podía perder su paridad con el dólar y que pensaban que la emisión estaba respaldada por billetes de dólar.
Cualquier regulación básica y bien practicada habría zanjado esta cuestión con la obligación al emisor de aclarar siempre y en todo momento que no había billetes físicos respaldando la emisión de UST. Por otra parte, difícilmente habría aceptado que se ofrecieran tasas del 20% anual a los tenedores de UST cuando otras stablecoins pagan el 7% anual o menos. Más difícil aún hubiese sido que un ente regulador aceptara sin analizar en profundidad el modelo donde la demanda del token LUNA sostuviese el precio de UST.
Si hubiese sido habilitado el token UST para operar, los inversores deberían haber completado previamente un cuestionario donde habría quedado claro su conocimiento (o desconocimiento) sobre las distintas stablecoins algorítmicas, a fin de comprender los riesgos ciertos de operar en cada caso puntual. Por lo pronto, quienes quieran saber más pueden buscar videos educativos en YouTube y otras plataformas.
En el caso de Celsius, hablamos de una plataforma de préstamos que, al ofrecer tasas mucho más altas que las del promedio del mercado, captaba criptoactivos del público y los colocaba a tasas todavía más elevadas. De esta forma, se quedaba así con un generoso diferencial.
El problema era que, para lograrlo, debía asumir un alto riesgo en operaciones de derivados de Ether (la criptomoneda de Ethereum) y la misma Terra, sin informarle a sus clientes el riesgo que asumía.
Ningún regulador hubiese aceptado semejante maniobra propia de un fondo de cobertura que se maneja con otro tipo de controles y al cual solo pueden acceder los inversores que cuentan con una billetera abultada y un alto grado de tolerancia al riesgo. Son los conocidos “inversores calificados”, quienes saben dónde invierten y cuáles son los riesgos de su apuesta.
Conclusión
Más allá de los casos citados y los argumentos aquí desarrollados, lo cierto es que las regulaciones bien aplicadas terminan cumpliendo un rol importante en los mercados financieros: nos cuidan básicamente del inversor codicioso que todos llevamos dentro, aquel que ve una tasa de rendimiento alta y quisiera invertir en ella sin realizarse antes las preguntas correspondientes ni elaborar un análisis concienzudo de la situación y los riesgos.
Sin un marco regulatorio inteligente, el mercado de criptoactivos seguirá siendo un campo minado para aquellos inversores que no tienen tiempo o ganas de estudiar a fondo las criptomonedas donde desean invertir. En consecuencia, las caídas y las denuncias de estafas a través de sistemas piramidales seguirán ocupando portadas y trabando el avance de una industria que tiene mucho valor para agregar a nuestra cotidianidad económica y financiera.
Es muy probable que en los próximos meses tengamos novedades sobre la cuestión regulatoria, puesto que presidente estadounidense, Joe Biden, emitió tiempo atrás una orden ejecutiva donde instó a los organismos pertinentes a realizar un informe sobre una correcta regulación de la industria cripto.