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"De depender de Rusia a depender de China"

 Jesús Sánchez-Quiñones, director general de Renta 4 Banco


Europa se enfrenta a un riesgo energético sin precedentesLas limitaciones a las importaciones de gas, petróleo, gasolina y gasoil rusos están disparando los precios de la energía. El reemplazo de Rusia por otros suministradores de productos energéticos es difícil de materializar en el corto plazo, anunciándose el riesgo a posibles racionamientos de gas en Europa.

Esta situación ha llevado a los dirigentes europeos a querer acelerar la transición energética, impulsando más aún la implantación de energías renovables para limitar la dependencia de Rusia. Desafortunadamente para Europa, la dependencia del exterior seguirá existiendo. En el proceso de transición energética la dependencia será, en gran medida, de China. El gigante asiático es el principal proveedor de muchos de los minerales imprescindibles para la construcción de las plantas de energías renovables y de los vehículos eléctricos.

El uso de determinados minerales en la fabricación de plantas fotovoltaicas, plantas eólicas y vehículos eléctricos es mucho más intensivo que en plantas alimentadas por fuentes fósiles y que en la fabricación de vehículos de combustión. A modo de ejemplo, un vehículo eléctrico necesita seis veces más cantidad de minerales que un coche de combustión. Por su parte, una planta eólica requiere nueve veces más minerales que una planta de cogeneración.

Fuente: IEA

Algunos de los minerales esenciales de las baterías de los vehículos eléctricos más modernas son el litio, el níquel, el cobalto, el magnesio y el grafito. Los vehículos eléctricos y las turbinas eólicas también requieren "tierras raras" (rare earth) para su funcionamiento.

De acuerdo con las estimaciones de la Agencia Internacional de la Energía (IEA), si los objetivos de desarrollo de las tecnologías de las energías limpias se cumplen, la demanda de los minerales requeridos para estas tecnologías se cuadruplicará hasta 2040. La demanda de los minerales necesarios para su construcción se disparará. La disponibilidad de los mismos no está garantizada en absoluto.  En el caso del vehículo eléctrico y de las baterías de almacenamiento, la demanda de minerales como el litio puede multiplicarse por 40 veces y las demandas de grafito, cobalto y níquel por 20-25 veces.

En la mayoría de los minerales mencionados, la oferta actual y la procedente de proyectos en construcción no serán suficiente para hacer frente a la creciente demanda global. En el caso del litio y el cobalto no se llega a cubrir el 50% de la demanda prevista para 2030. La media de tiempo desde que se realiza un proyecto minero hasta que se obtienen las primeras producciones del mineral es de más de 16 años (fuente IEA).

La concentración de los países productores y procesadores de estos minerales supone un elevado riesgo. Su concentración geográfica es superior a la de los productores de petróleo y gas. En el caso del litio, el cobalto y las tierras raras, los tres principales países productores controlan tres cuartas partes de la producción global. La concentración es todavía mayor en las operaciones de procesamiento de estos minerales, siendo China el líder global: refina el 35% del níquel, entre el 50% y el 70% del litio y el cobalto, procesa casi el 90% de las tierras raras.

Fuente: IEA

Cualquier restricción al comercio o inestabilidad política con China puede colocar en serios aprietos a las empresas productoras de paneles solares, de turbinas eólicas o de baterías que empleen minerales importados.

La dependencia de un suministrador de fuentes de energías fósiles es permanente mientras se siga utilizando petróleo y gas. Por su parte, la dependencia de un suministrador de minerales y piezas de la cadena de suministro existe mientras se despliega la nueva infraestructura de energías renovables. La dependencia de China para poder acometer la transición energética es evidente y poco conocida por el público en general.

Las palabras del secretario general de la OTAN la semana pasada sobre China no tranquilizan teniendo en cuenta la dependencia de China para lograr la transición energética. "China está fortaleciendo sustancialmente sus fuerzas militares, incluidas las armas nucleares, intimidando a sus vecinos, amenazando a Taiwán... monitoreando y controlando a sus propios ciudadanos a través de tecnología avanzada y difundiendo mentiras y desinformación rusa. China no es nuestro adversario, pero debemos tener estar atentos sobre los graves desafíos que representa".

Si ahora Europa está preocupada por su dependencia energética de Rusia, ha de ser consciente de que con la deseada transición energética pasaremos a ser dependientes de China.

Al menos el Parlamento Europeo acaba de aprobar la consideración del gas y la energía nuclear como energías verdes.

Artículo escrito por Jesús Sánchez-Quiñones, director general de Renta 4 Banco.


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