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MARTÍN CERDÁ, MINISTRO DE HIDROCARBUROS Y MINERÍA DE CHUBUT “Si vendiéramos el barril a valores internacionales, el combustible costaría el doble”

 La menor cotización interna del crudo atenta contra las regalías de Chubut. Según el ministro de Hidrocarburos y Minería chubutense, Martín Cerdá, las provincias productoras volverán a elevarle al Gobierno nacional una propuesta concreta para reducir esa pérdida sin impactar de lleno en los bolsillos de los consumidores.

Hay un tema que todavía no adquirió demasiada visibilidad dentro de la agenda del sector hidrocarburífero. Se habla mucho de la potencialidad petrolífera de Vaca Muerta, pero no tanto de las características de su petróleo. Se trata de un crudo muy liviano que está modificando el esquema de abastecimiento para las refinerías locales. Al respecto conversamos con el ministro de Hidrocarburos y Minería de Chubut, Martín Cerdá, quien reivindicó la importancia estratégica del petróleo pesado que se extrae en la Cuenca del Golfo San Jorge. “El Escalante posee un plus en su composición dado por el bajo contenido de azufre. Esto le otorga un atractivo adicional al momento de mezclarlo con los crudos extraídos en yacimientos no convencionales, ya que optimiza la calidad de los combustibles que se refinan, sobre todo teniendo en cuenta que hoy el mundo pide mayor sustentabilidad”, explicó el funcionario en diálogo con EconoJournal.

Martín Cerdá, ministro de Hidrocarburos y Minería de Chubut

A su criterio, deberían implementarse las medidas técnicas necesarias para hacer esta clase de mezcla en las refinerías locales. “Con cambios operativos como los que se llevaron a cabo en  la refinería de YPF en Ensenada, o los que está aplicando Axion Energy en Campana, podría destinarse más Escalante a estos blends y mejorar de manera sustancial la calidad de los combustibles”, aseguró.

El crudo Escalante, precisó el ministro, se está pagando mejor que las variaciones Cañadón Seco o Medanito, por lo que la brecha entre el precio doméstico y el internacional no es tan amplia en Chubut. Eso no significa, expuso, que las pérdidas en la recaudación de regalías sean menores. “Hoy exportamos entre un 26% y un 30% de nuestra producción. Eso ayuda a que nuestra situación no sea tan dramática”, detalló.

No obstante, cuestionó, Chubut sufre un ‘cuello de botella’ difícil de solucionar en el ámbito macroeconómico. “Si las provincias productoras vendiéramos el barril a valores internacionales, hoy el combustible costaría el doble. Hemos debatido al respecto en la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos (OFEPHI) y le hemos presentado a la Secretaría de Energía una propuesta para no perder tanto, amortiguando el impacto en los bolsillos de los consumidores. Pero estas gestiones nunca han avanzado por variables de la coyuntura económica o política del país”, comentó.

Durante la pandemia, añadió, este tema quedó forzosamente postergado. “Luego llegó el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), por lo que la postergación continuó. Sin embargo, próximamente volveremos a plantear la cuestión”, anticipó.

¿Cuál es su posición sobre la Ley de Promoción de Inversiones Hidrocarburíferas?, preguntamos a Cerdá.

Tenemos en el país muchas leyes escritas que a veces nos cuesta mucho cumplir. Cuando una nueva ley no es superadora de las vigentes, no tiene demasiado sentido discutirla. Es preferible cumplir las que ya están escritas.

El gran reclamo que hoy se observa en la industria petrolera tiene que ver con la libertad para sacar divisas e importar equipos. Cuando se planteó el año pasado esta nueva normativa, había algunos aspectos positivos en términos de inversiones, pero no estaba claro que se tratara del vehículo correcto para favorecer la actividad en la Cuenca del Golfo San Jorge. La redacción de la ley, que me resultaba medio engorrosa, posicionaba mejor a los yacimientos no convencionales que a los convencionales. Cuando tuvimos la posibilidad de brindarle nuestro aporte a la Secretaría de Energía, procuramos fortalecer la actividad en nuestra cuenca, pero nos topamos con cuestiones que no pertenecían netamente al ámbito de la cartera energética, sino que debían debatirse con Economía.

Considero que el contexto económico y financiero que estamos atravesando no es lo suficientemente estable como para sentarnos a discutir una ley que apunte a promover y atraer inversiones de manera sostenida en el tiempo.

¿Qué impacto cree que tendrá el Régimen de Acceso a Divisas para la Producción Incremental?

Soy cauto al respecto. Parece ser un paso en la dirección adecuada, pero obviamente hay que darle tiempo a esta herramienta antes de evaluarla. El Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que estipula este régimen tiene aspectos que pueden ayudar al sector a mejorar, pero algunas falencias que hay en su redacción dejan en desventaja a nuestra cuenca con respecto a la Neuquina, sobre todo cuando se menciona que los beneficios están atados a la producción incremental.

Sucede que para lograr la producción de un pozo de Vaca Muerta se necesitan entre ocho y 10 pozos en nuestra cuenca. No puede soslayarse que tenemos niveles de declino propios de la madurez geológica de nuestros yacimientos. Veremos, con el correr del tiempo, cómo el decreto responde a esto.

¿Cómo puede defenderse, desde los gobiernos nacional y provincial, la continuidad a futuro de la Cuenca del Golfo San Jorge?

El actual contexto y lo atractivos que son nuestros crudos para el mundo invitan a reflexionar sobre cómo producir y exportar más sin desabastecer las refinerías locales. En ese sentido, por decisión del gobernador Mariano Arcioni desde hace un año y medio comenzamos a analizar oportunidades en yacimientos muy maduros que presentan bajas productividades y en áreas muy marginales que están alejadas de la infraestructura de la cuenca.

Así, a través de un decreto avanzamos en un esquema de reducción de un 50% de las regalías para favorecer a las operadoras que manejan esta clase de proyectos. Sin esta medida no contaríamos con cuatro nuevas iniciativas de recuperación terciaria y de perforación que hoy están empezando a funcionar y que nos brindarán una producción incremental, además de aportarnos más actividad y más regalías.

Este esquema podría ser replicado a nivel nacional en otras cuencas maduras, complementado con la búsqueda de alternativas para el crudo pesado de la mano de inversiones en la industria de la refinación. Eso le serviría al país para autoabastecerse, no depender tanto de las importaciones de gasoil y aumentar los saldos exportables.

¿Cuán fácil es articular una estrategia de esta clase con la Secretaría de Energía de la Nación?

Las provincias productoras cuentan con sus propias leyes de hidrocarburos y un amplio rango de autonomía para manejarse, pero podrían beneficiarse mucho con algunas medidas impositivas por parte del Gobierno nacional. A veces el contexto no es el más favorable, pero igualmente desde los gobiernos provinciales tenemos que plantear estos temas para que en algún momento puedan prosperar.

En nuestra provincia está funcionando muy bien la recuperación terciaria a partir de la inyección de polímeros que todavía no se fabrican en el país (si bien Y-Tec está estudiando mucho en la materia). Desde Chubut planteamos la posibilidad de que la importación de estos insumos tan puntuales reciba alguna exención impositiva. A priori la propuesta fue bien recibida por las autoridades nacionales, pero aún no se llegó a una solución definitiva debido a las dificultades del día a día.

¿Cuál es el potencial de Chubut para desarrollar hidrógeno mediante fuentes limpias?

Estoy de acuerdo con la exigencia cada vez más extendida de descarbonizar el planeta, aunque transitar ese camino -al menos en la Argentina- demandará bastante tiempo. El potencial para avanzar con el hidrógeno lo tenemos. Chubut es la primera productora de energía eólica del país, con 1.200 mewatts (Mw) inyectados al Sistema de Interconexión Nacional (SIN) y una veintena de parques en funcionamiento. Por una combinación de ventajas geográficas y climáticas, registramos el mejor índice de vientos. También contamos con agua, ya que toda la provincia tiene costas al mar. No obstante, aún hay mucho por trabajar.

Los proyectos de hidrógeno a gran escala necesitan mucha infraestructura portuaria, vial y energética. Hay grandes obras por hacer si queremos posicionarnos como un mercado atractivo para exportar el recurso. Asimismo, tal como hace falta en la industria hidrocarburífera, es fundamental disponer de un marco regulatorio claro, estabilidad económica y libre disponibilidad de divisas.

Así como sucedió con el petróleo desde hace más de un siglo, dependerá de nosotros convertir el potencial disponible en nuevas oportunidades de negocios asociadas a la industria del hidrógeno.

¿Cómo está el debate sobre la actividad minera en Chubut?

El debate debe seguir planteándose, sobre todo porque falta llegar a los ciudadanos con más información y conocimiento sobre la minería. Luego de la prohibición de la actividad, en 2001, no se discutió más sobre esta temática hasta la gestión del gobernador Arcioni. Hay que tomar lo sucedido como un aprendizaje y seguir discutiendo. Creo que existe un ámbito para continuar intercambiando opiniones desde el respeto, sin agresiones.

Estamos a sólo 300 kilómetros de los principales proyectos mineros de Santa Cruz, que generan empleo y valor agregado hace más de 30 años. Y la ciudad de Comodoro Rivadavia se encuentra a la misma distancia de los proyectos mineros que existen en nuestro territorio. Uno no termina de comprender por qué, en función de argumentos técnicos que no son veraces, algunas provincias desarrollan la actividad y otras no. Nos hemos asesorado mucho y hemos demostrado que los mayores temores de la gente son infundados. Creo que, con los cuidados ambientales adecuados, la minería podría ser una gran oportunidad para Chubut. Y no debe omitirse que las energías verdes van a necesitar minerales para contribuir con la descarbonización del mundo.



econojournal