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Las fiestas de Scioli en los 90: Pizza, champagne y una estatua de Menem

 Un ex directivo de Electrolux y por entonces compañero de trabajo del flamante ministro de Desarrollo Productivo de la Nación ventiló detalles desopilantes. Propiedades fastuosas, pistas de carreras internas y deudas que llevaron a la quiebra a una empresa de casi cien años.


Criado en una familia de clase alta, el ex gobernador y actual ministro de Desarrollo Productivo, Daniel Scioli, se acostumbró desde pequeño a los lujos y las excentricidades de la vida acomodada y el éxito comercial. Su familia era propietaria de Casa Scioli, una tienda de electrodomésticos que se imponía en la coqueta esquina de Callao y Santa Fe.

El crecimiento sostenido de Casa Scioli le permitió a la familia del ex gobernador comprar el reconocido Canal 9, que luego fue estatizado, montar una cadena de tiendas de electrodomésticos y, finalmente, cerrar un acuerdo con la empresa sueca Electrolux, que puso en juego todo su prestigio para instalar una sede en Buenos Aires.

De aquellos años de riquezas y glamour, y en consonancia con su reciente arribo al ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación, un ex compañero de sus años como directivo empresarial salió a la luz para contar algunos detalles de los tiempos de pizza y champagne.

De acuerdo a Guillermo Asensio, quien por entonces era director titular de Electrolux en Buenos Aires, Daniel Scioli llevaba adelante las fiestas de la empresa en el quincho de una de sus propiedades, ubicada en la localidad de Abasto. De acuerdo al relato de Asensio, dicho quincho contaba con una extensión de 600 metros cuadrados y tenía las paredes “tapizadas con cuadritos del propio Scioli en múltiples situaciones y con diferentes personajes, haciendo un culto a su personalidad patológica”.

Asensio continúa contando que, en aquel entonces, el matrimonio conformado por Daniel Scioli y Karina Rabolini habitaban distintos espacios en los tres pisos que componían la propiedad. El detalle más llamativo, tal vez, sea la estatua de cera en tamaño natural del ex presidente Carlos Menem. Enclavada en el entrepiso, mostraba al ex primer mandatario disfrazado de capitán de navío, con un loro en su hombro, sentado y mirando al horizonte.

Entre pizzas caseras acompañadas con exclusivas botellas de champagne, el ahora ministro Scioli agasajaba a sus invitados con una pista de autos interna y un staff de empleadas domésticas que “rogaban que nos llevemos a Daniel, porque las torturaba”, según recuerda Asensio.

Lamentablemente, no todo lo que relucía era oro. La familia Scioli le debía a la firma Electrolux una suma de 400 mil dólares que nunca se canceló y la firma sueca, que por aquel entonces tenía más de ochenta años de existencia, finalmente presentó la quiebra de su sede porteña en el 2002. 


(www.REALPOLITIK.com.ar)