https://mail.google.com/mail/u/0/?ui=2&ik=3ab76eea9c&view=att&th=1648a6d4d6c2fa40&attid=0.1&disp=safe&zw

Nostradamus ha tomado el control de los mercados

 Nostradamus es la referencia, que siguen líderes espirituales, vendedores del caos y del fin del mundo. Ayer, hoy mañana. Predicciones con fracasos estrepitosos, que no amedrentan a los escribidores del Fin del Mundo, pese a sus meteduras de patas. El miedo vende más, que su contrario: valor, valentía, tranquilidad. Con libros y mensajes, por doquier, los predicadores de medio pelo han vuelto con inusitadas fuerzas, en las últimas semanas, a reactivar la teoría del Caos: la incapacidad del hombre de atender a todos los hechos de un espacio concreto y en un instante determinado, teniendo que asumir los conceptos de azar, indeterminado, aleatorio, incertidumbre, en oposición al orden o a una posible ratio o logos. Un sistema caótico es un sistema sin leyes; ni siquiera la ley de que no hay leyes. Dicho de otra forma, si partimos del axioma de que las relaciones de los entes que componen un sistema caótico no son necesarias, esto permitiría obtener una descripción del sistema, con lo que dejaría de ser caótico; por lo que también tiene que darse en el caos casos donde las relaciones sean necesarias y exista, pues, cierto orden relativo entre alguno de los entes que lo componen, lo que nos impide determinar siquiera esta variable (Jacques L. Monod)

También los próceres políticos hablan de una hambruna histórica, una crisis energética sin precedentes y, por derivación, a una vuelta a las cavernas, a propósito de la invasión de Ucrania. Todos a comer bellotas, hierbas y raíces. Pero todos no cabemos en las cavernas, porque ya no hay. Tampoco ni las raíces suficientes.

Interesante hilo de Frederik Gieschen@NeckarValue: "Hubo una recesión de 16 meses entre julio de 1981 y noviembre de 1982. En realidad, este fue el momento más aterrador en mi memoria. Los profesionales sensatos se preguntaban si tendrían que dedicarse a la caza y la pesca, porque pronto todos estaríamos viviendo en los bosques, recogiendo bellotas (Peter Lynch)..."

"Este fue un período en el que tuvimos un 14 % de desempleo, un 15 % de inflación y una tasa de interés preferencial del 20 % ( ). Nunca recibí una llamada telefónica diciendo que algo de eso iba a suceder. Después del hecho, un mucha gente anunció que lo esperaba, pero nadie me lo dijo antes del hecho..."

"En el momento de mayor pesimismo, cuando 8 de cada 10 inversores habrían jurado que nos dirigíamos a la década de 1930, el mercado de valores se recuperó con fuerza y, de repente, todo estaba bien en el mundo". "Recuerda, las cosas nunca están claras hasta que es demasiado tarde". 



capitalbolsa