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La economía, el Congreso y la Corte se perfilan otra vez como focos de tensión, en medio de internas que no cesan

 Después de una semana en Europa, Alberto Fernández enfrentará los mismos temas que ocuparon sus declaraciones en las visitas a Madrid, Berlín y París: la economía y la interna. En paralelo, la política expresará crecientes pulseadas en el Congreso, con el oficialismo concentrado en sus proyectos judiciales y la oposición dispuesta a dar batalla en Diputados. Para completar, las peleas dentro del Frente de Todos y de Juntos por el Cambio escribirán nuevos capítulos esta semana.

Martín Guzmán, en el centro de la escena, dará respuesta formalmente en las próximas horas al pedido de Sergio Massa para adelantar el aumento del mínimo no imponible fijado en el impuesto a las Ganancias para trabajadores en relación de dependencia. Antes, había reaccionado de igual modo frente a la jugada de Máximo Kirchner para anticipar las actualizaciones del Salario Mínimo, Vital y Móvil.

Las dos respuestas fueron dispuestas por Alberto Fernández. Los reclamos pusieron de relieve que los cuestionamientos al ministro de Economía no parten exclusivamente de Cristina Fernández de Kirchner. El kirchnerismo no descansa en su ofensiva, pero el malestar -sobre todo con los actuales registros del IPC- también es evidente en Sergio Massa y alcanza a sectores “aliados” del Presidente, como dirigentes “gordos” de la CGT.

Alberto Fernández envió fuertes mensajes a la ex presidente y su espacio político durante el viaje de la semana pasada. Y Guzmán se mostró especialmente activo y agregó declaraciones críticas sobre el kirchnerismo. No hubo reacción inmediata en la otra vereda, pero Máximo Kirchner volvió a apuntar sin vueltas a Guzmán y al propio Presidente en un acto del PJ bonaeremse.

Frente a ese cuadro, el ministro de Economía enfrenta ahora una prueba central: el aumento de tarifas de energía eléctrica y gas. No están en claro aún el monto y las características, y hay dudas sobre el momento en que el ajuste entraría en vigor, a pesar de los trascendidos con advertencias presidenciales a los funcionarios que pongan trabas en ese camino.

El ministro considera que es vital dar un mensaje de cumplimiento de los compromisos con el FMI, aunque con sentido más flexible que en otras épocas. Considera que eso permitiría contener la escalada de precios en el mediano plazo.

Los tiempos de la política son más ajustados. Por lo pronto, y frente al desgaste de las batallas internas, el Presidente buscaría afirmar vínculos con el empresariado. En esa línea, él mismo y su ministro han reactivado contactos con la conocida idea de armar una mesa con representantes de entidades empresariales y jefes sindicales para bajar expectativas inflacionarias.

No es el único frente abierto. La incertidumbre y la cautela, más allá del discurso público, se vinculan además con otras batallas y escenarios. Por un lado, la renovada ofensiva contra la Corte Suprema. Y por el otro, las batallas en el Congreso, que desarman los intentos, reservados, de generar algún espacio de acuerdo político.

El ministro de Justicia, Martín Soria, volvió a descalificar a los integrantes de la Corte, luego del encuentro judicial en Santa Fe para plantear medidas concretas contra el narcotráfico. El funcionario llegó a calificar de “atorrantes” a los jueces, sin mencionar a ninguno por su nombre, aunque se hizo trascender que la carga apunta especialmente a Ricardo Lorenzetti y Horacio Rosatti.

El oficialismo avanza en el Senado con la idea de la ampliación de la Corte. Debe unificar proyectos con aliados para imponer el tema.  El panorama es más complejo en Diputados, donde el FdeT intentará avanzar con la reforma del Consejo de la Magistratura. En la Cámara baja son varios los temas de disputa entre oficialismo y oposición. Se suman las iniciativas sobre Boleta Única, alquileres y virtual blanqueo para bienes no declarados en el exterior.

En cuanto a las internas, la agenda incluye nuevos movimientos de Máximo Kirchner en la provincia de Buenos Aires. Y una reunión de la mesa nacional de JxC, sacudido por las últimas jugadas de Mauricio Macri que ponen en tensión la interna en el PRO -en particular, con el espacio de Horacio Rodríguez Larreta- y la relación con la UCR y la CC de Elisa Carrió.